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El negocio de captar la atención en las redes sociales

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Los ‘influencers’ de Ecuador usan Instagram, Facebook y Twitter. Es una nueva forma de trabajo para dar a conocer productos, estilos y nuevas formas de vida. Algunos ofrecen sus secretos para este portal.

Foto: Cortesía Cristina Magg

Todo comenzó hace 38 años. El 17 de febrero de 1981, en New York (Estados Unidos), nació Paris Hilton. Ella, una heredera de la cadena de hoteles Hilton, convertiría a la exhibición en Internet en una forma de negocio. Su influencia, consciente o no, ha llegado hasta Ecuador y, ahora, con la presencia de Instagram, Facebook o Twitter, hay una nueva forma de emprendimiento. El trabajo de ser ‘influencer’.

Grandes marcas de moda, belleza, automóviles, tecnología entre otros, buscan perfiles de mujeres y hombres para impulsar sus productos y llegar a los consumidores. No surgieron de un programa de televisión ni cumplen con el estereotipo de belleza tradicional. Destacan porque utilizan las redes sociales para contar su día a día y porque sus seguidores los consideran fuente de consulta a la hora de hacer una compra o utilizar un servicio.

Cristina Magg entra en esa categoría. La quiteña de 33 años cuenta con más de 200 000 seguidores en Instagram y dirige el blog de moda @FrontRow.ec. Ella asegura que la exposición y promoción en redes sociales es su forma de vida, y un negocio rentable. Cuenta que invirtió unos 60 000 dólares a su pagina web y a sus redes. Incluso gastó recursos en una promoción de relaciones públicas porque, en ese punto, era necesaria para darse a conocer. Explica que recuperar su inversión llevó unos dos años y empezó a generar ganancia en el tercer año de negocio. Ahora, con su nombre como una marca, cuenta con 15 colaboradores. “Tenemos un equipo súper profesional, hacemos propuestas diferentes y les damos soluciones a nuestros clientes. Nos manejamos de manera seria, somos una compañía”, dice.

Foto: Cortesía Lary Melo

En Quito hay inflencers de moda, maquillaje, alimentos, estilo de vida, familia, empoderamiento femenino, etc.  Lary Melo, por ejemplo, una brasileña radicada en Ecuador, en sus redes habla de maquillaje, cuidado personal, videojuegos, moda, lugares de diversión, restaurantes, entre otros. Cuenta que la razón para atraer a sus seguidores es mostrarse auténtica y sin poses. Sus imágenes son espontáneas, las captura desde su teléfono celular.

Por otro lado, hay quienes se identifican como influenciadores con propósito, por ejemplo, Valeria Bazante (@valeriabazanteec) una diseñadora apasionada por la gastronomía que da recomendaciones sobre alimentación y estilo de vida. Está también Rosana Mancino, de @viamiablog, ella entrega a su comunidad tips de viajes y soluciones para mujeres.

Johanne Chávez (@foodiePaleo) que tras sufrir afectaciones en su salud decidió dedicar su espacio en internet para mostrar alternativas saludables para sus seguidores. Tiene en su página mas de 300 recetas que animan a quienes no pueden consumir azúcar o gluten a preparar alimentos sanos.

La vida en redes, ¿verdad o fantasía?

Hay quienes se preguntan si lo que se publica en redes sociales es real, simulado o tácticas de mercado para atraer a los seguidores a comprar únicamente. Recientemente en redes sociales estalló un escandalo. Yovana Mendoza, una influencer conocida como Rawvana que promovía el veganismo (no consumir carne ni sus derivados ) como forma de vida, fue captada comiendo pescado. Miles y miles de personas en todo el mundo cuestionaron la realidad de lo que promovía en internet. Hubo comentarios de gente que la seguía y se sentía decepcionada por verla haciendo lo que criticaba en internet. La influencer se disculpó con su comunidad. Aseguró que recientemente tuvo que incorporar a su dieta alimentos de origen animal y algunos de sus derivados como los huevos debido a los problemas de salud que presentó y la falta de hierro. Su organismo se estaba descompensando.

Este hecho trajo a debate la credibilidad de los influencers y la ética con la que se manejan. Valeria Calderón (@fitfrutilla) una nutricionista que en sus redes anima a hacer deporte, considera que por responsabilidad no es prudente recomendar algo que no te hace bien. Dice que cuando se trata de nutrición la situación es muy delicada, cada organismo es diferente. “Lo que le sirve a unos, no siempre le va a funcionar a otros”, asegura.

Foto: Cortesía Berenice Benalcázar

Al respecto, Berenice Benalcázar, influenciadora de maquillaje y productos de belleza, afirma que da un tiempo de prueba a los productos antes de recomendarlos en sus redes sociales, lo mismo ocurre con la Youtuber Lorena Barrera. “Lo importante es ser sincero. Por eso la gente que me sigue cree en mi palabra”. La credibilidad es fundamental. Anghie Jácome, conocida como Anghie Bubllé, reconoce que es importante no dejarse tentar por una oferta económica, si algo no funciona es mejor ser real y no recomendarlo ya sea un producto o un estilo de vida. “Se trata de cuidar a tu comunidad”, dice. Esta es una creencia que comparte Sara Garcés, exreina de Quito, y que trabaja en sus redes ya que durante su reinado se dio cuenta de que muchas chicas la empezaron a seguir para conocerla más de cerca, saber de su estilo de vida e incluso querían imitarla. Lo que para ella también conlleva una responsabilidad.

Las consultadas coinciden, en que, otro punto clave para garantizar la seriedad de su negocio es mostrar cifras reales. Una búsqueda rápida en google muestra que hay páginas que ofrecen la venta de seguidores ficticios, que son inútiles para la promoción de empresas.  Por este motivo las marcas actualmente analizan las cuentas de las influencers con las que les interesaría trabajar para verificar su veracidad y tener el impacto esperado en las redes.  Sobre este tema, Isabel Izquierdo, del blog de moda The Fashion Pixel, asegura que Instagram está al tanto de este tema y purga las cuentas que caen en esta práctica. Dice que existen programas informáticos que permiten a las marcas conocer la procedencia de los seguidores y así saber con qué comunidad van a trabajar.

Foto: Cortesía Paola Argoti y Andrea Coello

Paola Argoti y Andrea Coello, de Zus93 emprendedoras, están de los dos lados del negocio. Es decir, son emprendedoras, tienen su línea de ropa, carteras y perfumes pero también son influencers, consideran que la autenticidad es clave en las exposición en redes sociales. La honestidad es importante a la hora de cerrar un acuerdo. Ambas, por ejemplo, no impulsan artículos en los que no creen.

Las redes sociales, ¿Un espacio para el emprendedor?

Para algunos pequeños empresarios o emprendedores que están iniciando un negocio y no cuentan con un alto presupuesto para publicidad, pueden fortalecer sus redes sociales y trabajar con influencers. Es una alternativa para dar a conocer sus productos y promociones. Es el caso de Ivan Peña. Su librería Lobo Lunar ha iniciado un intenso trabajo en Facebook, Twitter e Instagram. Explica que una recomendación de una obra u otra, con la persona adecuada en las redes puede ayudar a atraer seguidores que posiblemente se conviertan en futuros clientes.

Ibeth Suasnavas, experta en marketing y publicidad trabaja asesorando a marcas y haciendo estrategias para sus clientes. Explica que en Ecuador el tema de la publicidad en internet todavía es nuevo. Recomienda a quienes quieren impulsar su negocio en redes que analicen su mercado, y así elijan a la persona idónea que les dará resultados positivos. “No todo el mundo, es para todas las marcas. Deben aprender a segmentar adecuadamente a los influencers para trabajar y obtener los resultados esperados”, asegura.

El poder de los influenciadores

Foto: Cortesía Ibeth Suasnavas

Sin duda en este negocio, quienes tienen millones de seguidores pueden generar reacciones que incluso llegan a los mercados internacionales. Kylie Jenner es un claro ejemplo. En el 2018, la más pequeña de las Kardashian, provocó el hundimiento en las acciones de la red social Snapchat. Ella escribió un tuit en el que dijo que ya no usaba esa aplicación. El mensaje provocó que las acciones de la empresa bajaran un 6,1% y la compañía perdió alrededor de 1 300 millones de dólares.

¿Quién gana realmente en el negocio de las redes?

Tristan Harris, experto en tecnología, inteligencia artificial y redes sociales, antiguo diseñador ético de Google, advierte la manera en que las redes sociales y la tecnología “están secuestrando nuestras mentes y nuestro tiempo”. Él considera que lo importante en la interacción de una persona con las redes sociales no es el tiempo que pasa en ellas, sino qué tan frecuente las visita. En promedio una persona mira su teléfono unas 150 veces al día. Considera por ello que sus pensamientos probablemente se verán influidos por lo que vio durante el día. Según explica, tras su salida de la empresa, en conferencias y su pagina web. La persona no elige mirar su teléfono, pero tiene un impulso que la obliga a hacerlo. Acciones que para Harris ayudan a que actualmente en el mundo haya más usuarios en Facebook que seguidores del cristianismo. Harris asegura que compañías como Facebook, Twitter, Instagram y Google van en una carrera por nuestra atención por lo que utilizan cada vez más estrategias de persuasión para que la gente consuma su contenido y así generar recursos y poder continuar su modelo de negocio.

Foto: Cortesía Lorena Barrera

Según dice, cada vez que refrescas tu teléfono para ver si hay notificaciones… esperas una recompensa que se traduce en un nuevo like, comentario o retuit. A su modo de ver, con estas acciones las empresas de internet secuestran la mente de quienes están en la red.

Yuval Noah Harari, historiador israelí, en su libro 21 lecciones para el Siglo XXI, advierte también sobre los peligros de la tecnología. Recomienda que para no ser atrapado, se requiere limitar los tiempos de estancia en la red, retirar las notificaciones de las redes puede ser una estrategia. Y, sobre todo organizarse. Otra alternativa para no dejarse consumir por las redes podría centrarse en revisar los correos electrónicos y responder a todos en el mismo momento del día, así desarrollarmos las actividades diarias sin permanecer dependiendo de las redes sociales.

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