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No hay tiempo que perder

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El presidente electo y su equipo de trabajo no puede perder tiempo en ceremoniosas reuniones con sus predecesores, sino articular planes y programas efectivos para la reactivación económica y social.

Foto: Marcos Pin – API

No hay tiempo que perder. El nuevo equipo gubernamental ya debe estar ser activo en el diseño de planes y programas encaminados a redimir al Ecuador, porque es público y notorio el desastre ético y moral, económico, político y social con el que se ha desenvuelto la estructura administrativa que cesará funciones en tres semanas.

Sí, el presidente electo sabe que en tres semanas iniciará su mandato en el Ecuador sabiendo que el 47% de ecuatorianos tiene dubitaciones sobre su proyecto político, económico y social, por lo que objetivo principal del nuevo gobernante sería revertir esa apreciación poniendo en práctica sus ofertas de campaña de iniciar el sostenido proceso de reactivación económica y social aparejado a la inmunización masiva de la COVID-19.

Los equipos de salud y económico del nuevo régimen no solo deben desplegar intensas actividades con quienes cesan funciones, sino con instituciones llamadas a contribuir al éxito de tal reactivación, como del proceso de inmunización, como proveedores, logística y la articulación planificada de vacunación, dejando atrás el organizado caos impositivo, productivo, de relaciones internacionales, educativo y de salud de sus predecesores.

El presidente electo ha sido terminante: “sin vacunación no hay plan económico que valga”, por lo mismo la coordinación tiene que ser con los sectores organizados de la industria, pequeña y mediana industria, agricultura, comercio, turismo, mercados de alimentos, etc., porque en dichos actores económicos y sociales y sus familias es preciso desechar el temor de contagios.

Inmunización a trabajadores

Los gremios empresariales estarían listos para prestar sus contingentes, no solo logístico, sino financiero para que el gobierno pueda abastecerse de dosis suficientes para inmunizar al personal de sus afiliados y por extensión al resto de la población, porque toda tienen íntima relación con las actividades productivas, porque es actora en la producción, comercio y consumo de bienes y servicios.

A diferencia del gobierno que cesa, el cual se ha esforzado por desenvolverse en desarticulaciones y generar ansiedad en poblaciones llamadas para ser inoculadas, el nuevo debe leer esas sinuosas experiencias y volcar acciones focalizando sitios sensibles; por ejemplo, desplazando personal inmunizador a mercados, sobre la base de acuerdos con sus organizaciones específicas.

Con el sector empresarial, micro, pequeño, mediano, grande debería operar de igual forma, con lo que se materializaría la inmunización en personal activo de la economía, mientras el grueso de la población restante podría ser sometido a un calendario específico de conformidad con el padrón y los recintos electorales.

El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) también desempeñaría papel trascendental, llamando a las respectivas instalaciones sanitarias, a jubilados y pensionistas, mayores de 65 años de edad, donde regularmente tratan sus estados de salud..

El sistema educativo haría lo propio, inmunizaría en los respectivos planteles a docentes, personal administrativo y de servicios; lo propio harían los gobiernos locales, las instituciones relacionadas con fuerza pública y demás.

Claro, hablar o escribir sobre organización de procesos es más sencillo que materializarlo, porque como está dicho, todo depende del abastecimiento de dosis, cuya demanda internacional esta fuera de control, por lo que se espera sea efectiva la “diplomacia de las vacunas” del mandatario electo para proveer al Ecuador del número suficiente que permita cubrir esta primera fase esperanzadora, pese a hipótesis científicas de que el proceso actual no podría ser suficiente, sino que podría requerirse otra dosis a futuro.

Foto: Cortesía Comunicación Guillermo Lasso

Barrer la casa

Sin embargo, el eventual éxito del proceso también dependería del personal operativo del mismo. Si bien habrá cambio de autoridades principales, el régimen no debe ignorar que en las estructuras administrativas existen innúmeros “topos” del correísmo listos para cometer deslices para eventualmente hacer fracasar lo planificado.

Coloquialmente Pedro Velasco Espinosa ha dicho que “no hay inquilino que antes de ocupar la casa no realice una buena barrida de la misma. Con mayor razón si conoce que los ocupantes anteriores eran personas de mal vivir, de malas costumbres (…).  El Presidente Lasso va a recibir, no solo un cuerpo social en harapos, sino la gran casa de la Nación en absoluto desorden y desaseo, además de un frondoso, inútil e inoperante aparato estatal, que casi nada hace y estorba toda iniciativa”

El nuevo gobernante no puede olvidar ni ignorar que quienes han estado en el poder durante 14 años se autodiseñaron una estructura administrativa dinástica para 300 años, como espetó el presumido gobernante del 2008, reducidos a 50 años por su último contendor electoral y esa estructura se mantiene en el aparato estatal, por lo que la “barrida” sugerida por Velasco Espinosa no puede ser ignorada ya que conjuga con el éxito de iniciar procesos para el restablecimiento económico y social, el bienestar del país.

Si, imposible olvidar que los ahora “topos” son consecuencia de las masivas compras de renuncias, de renuncias voluntarias y otros artificios que se inventaron, a muchos de los cuales hasta hoy no pagan sus liquidaciones y no pocos partieron de este mundo sin ver céntimo de la liquidación forzada y humillada.Complejo es lo que espera al nuevo mandatario, por lo que hay expectativa sobre su potencial ejecutivo que en lo personal le ha llevado a sendas de éxito, pero en lo estatal tiene que enfrentar incómodos procedimientos, cuya adecuación sería imprescindible para llegar a lo que el país espera de él, que será de la población ecuatoriana agobiada por fantasías desde el 2007, por cuya consecuencia, actualmente, solo 3 de cada 10 ecuatorianos tiene empleo pleno.

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