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Las preguntas en tiempos de Covid-19

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Los nuevos códigos de comportamiento social deben difundirse. El virus, altamente contagioso, continuará en las calles. Deberemos vivir con eso hasta la vacuna.

Foto: Daniel Molineros – API

Al Gobierno se le viene el tiempo encima, una vez que anunció el 12 de abril como la fecha del inicio de la jornada laboral presencial. Eso significa que le queda poco más de una semana para intentar preparar a la gente para que retome sus actividades, mientras atiende, además, la profundización de la guerra informativa que busca generar más caos y miedo en los grupos más vulnerables y que, lamentablemente, son muy amplios en el Ecuador. 

Esta preparación de la población, con los nuevos códigos de comportamiento social, serán de mucha ayuda hasta que se produzca una salida más estable y continúa a una enfermedad altamente contagiosa como es el Covid-19. 

Recordemos que, de los de 8 379 355 de personas consideradas como económicamente activas, más de 5 millones no tienen empleos adecuados, lo que significa que viven de su propio ingenio y están desesperadas por salir a conseguir recursos para llevar a sus hogares. Eso lleva a preguntarse ¿cómo se manejará el comercio informal? ¿se mantendrá en las calles? ¿a más de la desinfección de calles, qué hacen algunos municipios, qué recomendaciones se darán a los comerciantes? 

Y, ¿qué pasará con los consumidores? Ellos también están golpeados, sus ingresos han caído y, obviamente, buscarán los mejores precios, que justamente se ofrecen en las calles. 

En los centros de abastos, ¿se volverá a dejar entrar a la gente tranquilamente en las tiendas de barrio? ¿se mantendrá en los supermercados el ingreso numérico de personas, la desinfección a la entrada y la obligatoriedad de que la gente use guantes y mascarillas? Y si continúa el creciente trabajo de entrega a domicilio, ¿es suficiente con las medidas que tienen ahora?

En cuanto a movilidad, ¿volveremos a estar agolpados en los buses o se respetará la capacidad que en realidad tienen? ¿el pico y placa se mantendrá? ¿cómo serán los protocolos para usar los autobuses y taxis? ¿cuáles serán los códigos para caminar en las calles?

¿Qué pasará con los niños y jóvenes que todavía no pueden volver a los colegios? No olvidemos que los espacios de enseñanza son una suerte de nanas. Los padres volverán de a poco al trabajo y tendremos hijos que llevarán (hasta fines de abril) casi dos meses y medio con poquísimo contacto con sus amigos, sus espacios. No hay que olvidar que en la Sierra el año debiera terminar en junio y eso está a la vuelta de la esquina. 

El fin del aislamiento social no implicará que todo vuelva a ser como antes. En eso se debe insistir. Las reuniones de las tardes en las cafeterías, los chicos en los cines, los almuerzos al apuro en los patios de comida… todo eso cambiará. 

El desafío para las autoridades es enorme y más aún cuando el reloj político del Ecuador está acelerado, porque, para algunos, los que provocan la desinformación, está en juego su propio bienestar, su provecho personal o, quizás, su propio pellejo.

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