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Cannabis en Ecuador: ¿Realidad o espejismo?

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Este julio se cumplieron dos años desde que los cambios legales en torno al cannabis en Ecuador entraron en vigencia.

Foto: @jcomp – Freepik

Este julio se cumplieron dos años desde que los cambios legales en torno al cannabis en Ecuador entraron en vigencia.

El balance, una industria que empezó tarde, una sobre-regulación en materia de productos terminados y un gremio esparcido que juega al “no sea malito” con la Administración.

Para cuando las primeras empresas tendrían listas sus licencias y sus semillas registradas, el precio del CBD, el mayor ‘commodity’ de esta industria, se habría desplomado un 400% sin que la gran mayoría de fincas licenciatarias contasen con las certificaciones necesarias para acceder a mercados internacionales.

Mayu Ecuador revoluciona el mercado de Cannabis Medicinal

Al fin y al cabo, solamente le tomó un año al Ministerio de Agricultura emitir el reglamento de cultivo sin tomar en cuenta que, una caduca Ley de Semillas, la LOASFAS, sería uno de los mayores cuellos de botella para la industria.

Me atrevo a decir que muy difícilmente podrá Ecuador competir con el resto de países productores de cannabis, en especial con Colombia, donde los costos de producción y manufactura son bastante menores y cuyo anterior presidente cambiaría recientemente sus reglamentos para permitir la exportación directa de flor y biomasa para estar a la par con nuestro país.

Cabe, además, señalar que hasta la presente fecha no tenemos estadística oficial sobre la balanza cannábica nacional o de qué manera se estarían cumpliendo las disposiciones en los reglamentos que buscan proteger la producción local frente a las importaciones de derivados y materia prima extranjera.

 A todo esto, se suma el hecho de que el ente encargado de aplicar y emitir normativa secundaria para productos de uso y consumo humano, la ARCSA, pareciera estar recurrentemente en la versión n+1 al proyecto de Norma Técnica Sanitaria para productos de cannabis; poniendo en jaque a toda una industria pretendiendo someter a la industria local a criterios de agencias de alta vigilancia sanitaria que no llegan a regular el 10% de los productos que se comercializan en los mercados actuales.

Más preocupante aún es el hecho de que esta agencia de control llegue a emitir regulación secundaria sin evitar caer en un conflicto con definiciones expresas en la ley superior creando zonas grises y contradicciones en las normas técnicas.

A esto se suma el incumplimiento por parte de la administración actual en consagrar una categoría original para productos nutracéuticos o la creación de categorías para productos no tradicionales y novedosos. El resultado, la revocatoria de registros sanitarios a productos meses después de su emisión o la incapacidad de responder de manera vinculante a solicitudes de categorización demostrando una vez más el mal uso de la discrecionalidad y la falta de seguridad jurídica.

Cannabis Evolution trabaja bajo la necesidad de la piel

Deja mucho que desear el hecho de que una industria que se suponía iba a ser el nuevo motor del sector agrícola e industrial se haya visto en la necesidad de tener que importar productos de sus competidores porque se volvía preciso cumplir y crear todo un entramado de burocracia premiando la “viveza criolla” de ciertos actores en vez de crear procesos simples y orientados a dar dinamismo al mercado. Hoy por hoy, la mayoría de los productos de grado medicinal en percha son de origen extranjero y dada las dificultades que tienen los fabricantes locales en obtener registros para sus productos estos ven con mayor esperanza mercados extranjeros más flexibles que el propio mercado nacional.

A esto queda todavía la interrogante de saber en qué momento se va a empezar a regular el mercado de cannabis psicoactivo para fines medicinales y de uso adulto de acuerdo a una ley de drogas que ya va casi una década promulgada y un decreto 148 que pareció quedar en el aire convirtiendo actualmente a doctores, pacientes y cultivadores en delincuentes. Me pregunto donde quedaron las promesas de campaña del actual presidente de la república cuando diría públicamente sobre el cannabis que:

Yo pretendo ser presidente del Ecuador para crear oportunidades de emprendimiento, oportunidades de empleo. Yo no seré jamás el rector de la moral de cada ecuatoriano. Yo vivo mi vida de acuerdo a mis principios, que probablemente tú no los compartas, pero respetaré como presidente de un estado laico, la libertad que tu tienes de vivir con tus principios. Y de eso de trata la vida. Respetarnos en nuestras diferencias…

Guillermo Lasso, Castigo Divino. La Posta, Enero 2021.

Escucha la entrevista completa aquí

En resumen, el estado actual del cannabis en Ecuador brilla por estar inmerso en un compendio de parches normativos carente de una política transversal que pueda aplicarse fluida y sin fricciones entre las diversas carteras de estado.

El cannabis, ingrediente estrella para el ‘skincare’

Con la inminente llegada de una recesión global que promete sacudir la economía global, es el momento preciso de “cambiar el chip” y despojarse de la túnica de la burocracia latinoamericana para generar encadenamientos productivos eficientes y de alto valor que puedan operar en un marco de legalidad claro y con visión a largo plazo.

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