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Los helados de Doña Rosalía seducen paladares desde 1896

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La receta de los 31 sabores sobrevive en manos de la quinta generación de la familia. La producción llega a varios puntos de venta en la capital y del país. 

Fotos Gianna Benalcázar - CCQ
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Esta es la historia de una tradición que encanta a los quiteños, y que inició en 1896. Doña Rosalía Suárez, a los 16 años, junto a su amiga María Palacios de Loyo, decidió variar la manera tradicional de hacer helados de paila. Comenzó con una simple chocolatera de bronce, hielo envuelto en paja del volcán Imbabura, una cuchara de palo sal en grano. Doña Rosalía, con su ingenio, combinó los ingredientes, entre ellos el secreto mejor guardado: los jugos de su tatarabuelita.

Entonces, creó un producto muy apetecido y en poco tiempo tuvo una gran demanda. Cambió la chocolatera por una paila de bronce, de la cual viene el característico nombre de la heladería y sus helados.

En 1986 se estableció el negocio de los helados de paila en Ibarra. Mujer ingeniosa, trabajadora y modesta, Rosalía enseñó a sus hijas el secreto de la elaboración de los helados, y que se mantiene hasta estos días. De hecho, los helados se elaboran exactamente igual: en la paila de bronce, el jugo cernido en cedazo, con ingredientes frescos, leche pura de vaca, huevos y la fruta más fresca. En fin, todo al estilo de Doña Rosalía.

Ahora los deliciosos helados de Rosalía Suárez persisten y la tradición continúa. Y es la quinta generación que impulsa el negocio. Ahora están al frente sus tataranietos. Siempre trabajando con humildad, queriendo hacer felices a los clientes, innovando y experimentando sabores, pero sin perder la esencia de lo aprendido. 

Una tradición que forma parte no solo del patrimonio de Ibarra, sino de todo el Ecuador, al ser considerado un postre emblemático de nuestro país.

Ya son 31 sabores que están disponibles para los clientes, quienes aprecian la tradición de estos helados que han ido mejorando con el paso de los años. 

Ya cuentan 124 años de trabajo. Ahora el objetivo de esta empresa es internacionalizar esa tradición. Las características del helado son su fuerte. El helado de paila es 100% fruta natural, no contiene grasa o crema, y se lo puede usar para realizar jugos y batidos.

Además, los helados son elaborados con frutas que aportan agua, vitaminas, minerales, fibra y diferentes compuestos beneficiosos para el organismo. También, antioxidantes, que previenen el envejecimiento prematuro de las células. Los Helados de Rosalía Suárez aportan una gran cantidad de calcio, hasta el 15% del calcio diario que el cuerpo necesita.  

Actualmente, la firma Prodhel es la que elabora estos manjares. Su planta está ubicada en el norte de Quito y tiene una capacidad de producción de 12 000 litros de helado al mes y una capacidad de almacenamiento de 6 000 litros. Ahora cuentan con entrega a domicilio y también ofrecen tortas de chocolate, con los mejores ingredientes, entre ellos el chocolate Pacari, cuenta María José Cáceres quien está a cargo de la producción. Ella junto a su esposo, Ángel Lozada, tataranieto de Doña Rosalía Suárez, no dejan morir esta tradición ibarreña que disfrutan los quiteños.

De hecho, hay puntos en centros comerciales. Tienen siete puntos de venta en la ciudad, ubicados en los más importantes centros comerciales de la capital, como El Bosque, el CCI, Granados Plaza, Plaza del Valle, Carcelén. Y también han abierto la venta en tiendas de barrio, cuyos propietarios pueden ser beneficiados de descuentos por colocar frigoríficos. Incluso en las aplicaciones de entrega a domicilio. El sabor más vendido es el de mora, cuenta María José Cáceres.

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