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Ecuador: la película posible

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Ecuador no ha sabido aprovechar sus ventajas para la industria cinematográfico. A propósito de la 6ta. Edición del Festival Internacional de Quito, un especialista cuenta lo que puede hacer el país para despegar.

Foto: Cortesía UDLA

Un río amazónico. Un grupo de ornitólogos viaja en una lancha. “Mientras la lancha con turistas navega a través del río, algunos indígenas aparecen sobre la orilla y la miran con reproche. Al sostener sus arcos y sus flechas, no expresan ninguna simpatía hacia los visitantes. Pero esperen: uno de los más jóvenes lleva un flequillo de moda y tiene el pelo teñido de rubio”. 

La escena ―descrita así por el crítico de cine Roger Ebert― pertenece a Birdwatchers (2008), película nominada al León de Oro de Venecia. Y aunque esta secuencia está inspirada en hechos reales ocurridos en el río Pastaza (su director visitó la Amazonía ecuatoriana), la película fue finalmente producida en Mato Grosso, Brasil. La película que pudo ser.

Birdwatchers del director italo-argentino Marco Bechis*, no es el primero ni el último caso de oportunidades perdidas para la inversión extranjera en la producción audiovisual en Ecuador. Esta pérdida no es solo lamentable para el audiovisual nacional, sino también lo es para el comercio exterior y para el turismo ecuatoriano. 

Varios aspectos han cambiado desde ese entonces. En los últimos ocho años y desde la producción de publicidad, Ecuador ha desarrollado una alta competividad entre sus técnicos y proveedores audiovisuales, que ahora alcanza los estándares internacionales.  Sí, en Ecuador existe una naciente industria audiovisual. 

Adicionalmente, el país siempre ha contado con varias ventajas competitivas, como la diversidad y proximidad de locaciones geográficas e históricas, así como condiciones climáticas óptimas.  Sin embargo ―y a diferencia de sus pares regionales―, Ecuador carece de una estrategia o de políticas públicas dirigidas a promover y promocionar al país como locación cinematográfica y como un proveedor de servicios audiovisuales para producciones extranjeras. 

La mayoría de nuestros competidores regionales de América Latina cuentan con estrategias específicas para atraer la inversión extranjera al promover sus países como sets o locaciones para la producción cinematográfica internacional. La mayoría cuentan con una Comisión Fílmica Nacional, y con varias similares a nivel local, ya sean en ciudades o regiones. 

Adicionalmente, cada país ha creado incentivos económicos como reembolsos en efectivo para gastos directos e indirectos de producción (del 40% y del 20% en Colombia, respectivamente), crédito tributario a servicios contratados (de 25% en República Dominicana), o exenciones fiscales sobre los servicios directos de producción (del 22% en Uruguay). Aún cuando la Comisión Fílmica Ecuatoriana fue creada por ley en 2017, su puesta en marcha ha estado postergada continuamente.  En los últimos tres años se han propuesto incentivos fiscales a la producción audiovisual, pero ninguno atiende la realidad o las necesidades de la inversión extranjera y de la coproducción en el área cinematográfica.

Nuestros competidores regionales llevan varias décadas de ventaja. Chile, por ejemplo, por más de diez años desarrolló una estrategia específica con el objetivo de lograr el premio Oscar a mejor película extranjera, objetivo conseguido con La mujer fantástica, de Sebastián Lelio en 2018. La estrategia requirió de la activa participación de todos los ministerios del sector productivo, liderados por el de Comercio Exterior. Entre sus mecanismos disponibles están las comisiones fílmicas: Chile cuenta con cinco comisiones fílmicas, una nacional y cuatro regionales. El programa internacionalización del cine chileno también creó una marca sectorial (CinemaChile) gestionada por el Ministerio de Relaciones Exteriores y por su agencia de promoción de exportaciones, ProChile. Si: aún un premio Oscar es posible.

Con una estrategia articulada de promoción de la inversión extranjera en producción audiovisual y con políticas de fomento e incentivos al desarrollo de los servicios de producción que atraigan producciones internacionales, Ecuador tiene la oportunidad de posicionar su imagen país desde las pantallas de cine y desde las distintas plataformas de distribución, y de desarrollar su industria audiovisual. Es la película posible.

El consultor uruguayo en turismo, Damián Argul, lo expresa de la siguiente manera: “El cine ejerce una gran seducción en el espectador y cuando muestra paisajes de La Toscana o la Ciudad Prohibida de Beijing, la promoción de estos destinos es invalorable. En las películas volvemos a disfrutar lugares que ya conocemos, o paseamos por otros que no conocemos. En todos los casos saldríamos del cine corriendo al aeropuerto. Parafraseando a María Elena Walsh “de la butaca al avión””.

            *Marco Bechis estará presente en la 6ta. Edición del Festival Internacional de Quito (FICQ).  Como parte de la programación del FICQ6, el miércoles 18 de agosto, se exhibe una función especial de Garage Olimpo, una de las obras emblemáticas de América Latina. El domingo 22 de agosto, Bechis será el anfitrión de la charla “Cine político y memoria”. Para más información: https://ficq.fundaciontelefonica.com.ec/

  • El autor es Magister en Dramaturgia en la Universidad Nacional de las Artes. Co-autor del libro Trabajadores de la cultura: condiciones y perspectivas en el Ecuador (Observatorio de Políticas y Economía de la Cultura, Universidad de las Artes, 2021).
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