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Bajan los signos vitales del planeta

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La casa común está en peligro, decía el Papa en una encíclica. Esta vez son 11 000 científicos de 153 países los que publican un manifiesto señalando la necesidad de cambiar la forma de gobernar y de vivir para salvar al planeta.

Foto: @jcomp – Freepik.es

Nada hay más difícil que cambiar el modo de vivir. Comer menos carne y más vegetales es una de las recetas o recomendaciones de los científicos para reducir el calentamiento global. Los científicos aseguran que tienen la obligación de alertar al mundo de los peligros. La urgencia de los académicos contrasta con la pasividad de los gobiernos que discuten desde 40 años atrás las medidas que deben adoptar sin ponerse de acuerdo.

Desde hace mucho tiempo conocemos y vemos que se derriten los hielos polares, que desaparecen los casquetes de hielo en las altas montañas, que sube la temperatura y el nivel del mar, que lluvias torrenciales y sequías atroces se alternan provocando enormes daños y numerosas víctimas. Los incendios que amenazan ciudades, países y sistemas ecológicos con animales y plantas son también parte de los síntomas de una enfermedad planetaria grave. El mes de octubre ha sido el mes más caluroso, a escala planetaria, desde que hay registros. Sin embargo, casi todo sigue igual.

Recomendaciones de los científicos

Los científicos de 153 países han hecho esta vez seis recomendaciones concretas para evitar que se agrave el calentamiento global y bajen los “signos vitales del planeta”. Las seis recomendaciones son:

  • Reemplazar los combustibles fósiles por energía renovables y limpias.
  • Poner freno a la emisión de gases contaminantes provenientes de fábricas, autos y ganadería.
  • Medidas de protección de la naturaleza. Evitar los daños a los ecosistemas, los bosques y los humedales.
  • Cambiar los hábitos alimenticios. Consumir menos carne y más vegetales y poner freno al desperdicio de un tercio de los alimentos.
  • Reformar el sistema económico. El desarrollo no puede basarse en la extracción de recursos y la explotación de los ecosistemas.
  • Estabilizar la población. El incremento actual de 200 000 personas por día hace ver muy difícil la aplicación de medidas para la salud del planeta.
Foto: @Kjpargeter – Freepik.es

Los científicos que han alertado al mundo sobre la salud del planeta, llegan a plantear el decrecimiento como medicina. Esto recuerda a filósofos de hace 20 años que señalaban que no hay planeta para todos, como Serge Latouche que acuñó el término de “decrecimiento” como un eslogan publicitario para explicar que es imposible concebir la economía como un crecimiento ilimitado. Decía Latouche que en la década de los setenta, las vacas comían hierba, pero luego se les alimentaba con soya, cultivada en Brasil talando la selva, y se mezclaba con harina animal para fabricar piensos que provocaron el mal de las vacas locas. La huella ecológica de un kilo de ternera, decía, supone seis litros de petróleo. También alertó sobre la sociedad del desperdicio que echaba a la basura un tercio de los alimentos generando numerosos desechos, mientras grandes poblaciones humanas no podían satisfacer sus necesidades básicas.

La proclama de los científicos se dirige a los gobiernos y los ciudadanos porque los síntomas de la enfermedad planetaria exigen no solo cambiar la forma de gobernar sino también la forma de vivir.

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