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Los bosques tropicales: un ecosistema vital

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¿La sostenibilidad de los bosques tropicales debe estar bajo el paraguas de un derecho digital internacional?

Foto: Iqx Azmi – Pexels

Los bosque tropicales son de gran importancia para contrarrestar la crisis mundial del cambio climático. Un especialista te cuenta más detalles sobre esta temática ambiental.

Los bosques tropicales son también de gran importancia para contrarrestar la grave crisis mundial que es el cambio climático, debido a que absorben el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera, principal gas de efecto invernadero cuya concentración se ha incrementado exponencialmente en las últimas décadas por la actividad humana.

A nivel mundial, los bosques tropicales representan ecosistemas vitales para el medio ambiente, donde sus funciones son: la regulación del clima, la conservación de la biodiversidad, regulación del ciclo del agua, evitar inundaciones, entre otros. Además, representan el 15% de la superficie total del planeta Tierra y contienen cerca del 25% del carbono de la biósfera terrestre. En Ecuador, los bosques tropicales son propios de las zonas tropicales, Costa y Amazonía, ya que en estos sectores no existe una estación seca, pues se presentan lluvias la mayoría del año. Las más de 200 especies de árboles y las más de 3500 especies de fauna han sido el motivo para que se incluya a Ecuador como uno de los países más megadiversos del mundo, destacando siempre con sus bosques tropicales.

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La extracción indiscriminada de madera, la tala excesiva de árboles, el desarrollo de prácticas agrícolas inadecuadas y entre otras actividades industriales ocasionan afectaciones a los bosques tropicales, las que implican un gran problema medio ambiental. El cómputo global señala que los bosques pierden aproximadamente 10 millones de hectáreas al año, y estas son casi irreparables, ya que se necesita cientos de años para que se recupere plenamente un bosque nativo y vuelva a llegar a su madurez.

Ante este panorama, es deber del ser humano utilizar racionalmente los recursos naturales e implementar fuentes de energía limpia, sin embargo, también es necesario que la sostenibilidad de los bosques tropicales esté amparada por un derecho internacional. Actualmente, cuando se habla de derecho internacional del medio ambiente, no hace referencia a un sistema jurídico autónomo, sino que es un conjunto de normas internacionales enfocadas a la protección del medio ambiente que no siempre mantiene una estructura uniforme ni actúan de forma coordinada. Dentro de estas normas se contemplan convenios, tratados, acuerdos, recomendaciones, declaraciones, resoluciones, informes, entre otros, los cuales se constituyen de manera general y no siempre se acoplan a un sector específico.

A pesar de este gran esfuerzo mundial, lo cierto es que no existe un tribunal determinado sobre derecho internacional del medio ambiente. Existen otros tribunales como el tribunal del derecho del mar, corte penal internacional o la corte europea de derechos humanos, pero no existe uno específico para el ecosistema, así lo asegura el especialista en Sistemas Integrados en Calidad y Medio Ambiente de la Universidad Internacional de La Rioja – UNIR, José López.

El conjunto de normas internacionales que engloban el derecho internacional del medio ambiente permite que los distintos países se adhieran a estas de forma voluntaria y que cada país, dentro de sus fronteras, sea soberano de sus acciones. Los distintos estados no quieren ceder las competencias que tienen entorno al medio ambiente, no ceden la gestión de sus recursos al derecho internacional, lo que es una barrera que en la actualidad no se ha logrado superar.

En cuanto a reglamentos y representaciones legales, el especialista de UNIR indica que el Convenio Internacional de las Maderas Tropicales, que es el tratado internacional por el cual se rige la Organización Internacional de las Maderas tropicales (OIMT), es uno de los más significativos a nivel internacional dentro de las normas a favor de la sostenibilidad del medio ambiente en lo que se refiere a la conservación de los bosques tropicales. Lo que este tratado busca es promover la expansión y la diversificación del comercio internacional de maderas tropicales, pero que su gestión se lleve a cabo de una forma sostenible, además, proporciona un marco eficaz para la consulta, la cooperación internacional y la elaboración de políticas que tendrá como resultado la contribución al desarrollo sostenible. De esa manera, este sería uno de los de los instrumentos que se podrían considerar para la creación del derecho internacional.

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Además, en la Conferencia de las Partes del 2007 (COP13), se creó el Programa de Reducción de las Emisiones derivadas de la Deforestación y Degradación de los bosques (REDD+), un mecanismo de mitigación establecido por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), con la finalidad de incentivar que los países en vías de desarrollo protejan sus recursos forestales, y hagan un uso sostenible de ellos. En la COP21 de París, se legitimó y repotenció este mecanismo, con la intención de fortalecer el papel de los bosques en la lucha contra el cambio climático.

Si bien los bosques tropicales representan una superficie amplia en nuestro planeta, el ser humano no ha sido capaz de caer en conciencia de la importancia que estas zonas tienen en el desarrollo ambiental de la Tierra. Implementar mecanismos internacionales que garanticen la protección de estas importantes zonas es necesario, pero no solo a nivel global, sino que recaiga sobre países y sectores específicos que sufren un nivel de explotación alto de sus bosques.

 José Ignacio López Sánchez

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