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Es falso que el COVID-19 sea un arma de control y reducción poblacional

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El portal de verificación investigó una sonada teoría que asegura que el COVID-19 es un plan internacional para el control y reducción de las poblaciones. Conozca la verdad.

Foto: Freepik

En WhatsApp circula un video en el que un hombre se presenta como un médico Italiano de nombre Roberto Petrella. Este lee una declaración sobre lo que considera la verdad en torno al COVID-19. Allí asegura que la vacuna busca reducir la población y los tests no son confiables. Por lo anterior, pese a que aún no existe una vacuna, recomienda no inocularse en contra del nuevo virus.

Lo dicho por el médico italiano es falso y carece de sustento científico. Esta información ha sido verificada con anterioridad por nuestra aliada española La Maldita, de la International Fact-Checking Network.

Petrella es un ginecólogo jubilado que fue expulsado del Colegio de Médicos de Teramo (Italia) en 2019, por su postura contra la vacuna contra el virus del papiloma humano. Hasta el 11 de septiembre de 2020 continúa registrado en la base de datos del Colegio de Médicos de Italia.

La afirmación inicial del galeno italiano es que “COVID-19 significa certificado de identificación de la vacuna con inteligencia artificial, 19 es el año en el que fue creada. COVID-19 no es el nombre del virus. Es el nombre del plan internacional para el control y reducción de las poblaciones, planificado hace décadas y lanzado en el 2020”.

No es así, COVID-19 es el nombre de la enfermedad generada por el nuevo coronavirus y no fue hasta el 11 febrero de 2020 que se conoció como tal. El Comité Internacional de Taxonomía de los Virus (ICTV, por sus siglas en inglés) anunció que el nombre del nuevo virus sería “coronavirus de tipo 2 causante del síndrome respiratorio agudo severo – SRAS-CoV-2”; mientras que la OMS anunció que el nombre de la nueva enfermedad producida por el virus sería «COVID-19». Esto se acordó culpiendo con las directrices elaboradas previamente en colaboración con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Otra afirmación es que el COVID-19  es “un plan internacional para el control y la reducción de las poblaciones que se lanzó en el 2020”. Sin embargo, no se trata de un plan y las fechas se confunden en el discurso de Petrella. Las autoridades chinas cerraron el mercado de mariscos, pescado y animales vivos de Wuhan, señalado como el origen de la pandemia, el 1 de enero de 2020. Sin embargo, el inicio de los síntomas de esta nueva enfermedad fue documentado desde el 8 de diciembre de 2019.

También solicita que “no se hagan los test, no son confiables” debido a que “ ninguno de los test puede revelar el virus SARS-CoV-2, tan sólo una infinidad de pequeños virus inocuos o desechos celulares los que se encuentran normalmente en nuestro microbiota. La mayoría de los test dará positivo, cerca del 90%”.

El virus SARS-Cov-2, responsable de la enfermedad COVID-19 es altamente contagioso, e incluso puede ser transmitido por infectados asintomáticos. Los test son fundamentales para una detección temprana y prevención del contagio, la Organización Mundial de la Salud recomienda la identificación oportuna de casos sospechosos, y la toma de muestras.

El 8 de julio la OPS señaló que los métodos y test de diagnóstico son importantes  para guiar las decisiones sanitarias. “Existen test para determinar la presencia del virus y otros para detectar la respuesta inmunológica en la población, tanto con síntomas como asintomática”. Al momento se realizan dos exámenes para la detección del virus:

1.   PCR por la sigla en inglés de “Reacción en Cadena de la Polimerasa”, es una técnica de biología molecular que detecta el genoma del virus.

2.  Y los denominados “test rápidos” porque ofrecen resultados en 10 ó 15 minutos- que no detectan el virus en sí mismo, sino la respuesta inmune contra el virus, es decir la producción de anticuerpos.

El galeno cierra su intervención afirmando que “negarse a estas pruebas es la única forma de evitar ser vacunados. Una vez vacunados todos estaremos enfermos, debilitados y rumbo a la muerte”. Es totalmente falso, no existe aún vacuna para la COVID-19, existen proyectos en fase de experimentación con humanos, varios de estos ensayos son supervisados por la OMS. Las únicas recomendaciones que existen para protegerse del nuevo virus son: lavarse las manos con frecuencia, evitar tocarse los ojos, la boca y la nariz, y el distanciamiento.

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