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11 escuelas rurales de Imbabura ya reciben a sus estudiantes

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El retorno a las aulas en el sector rural de Imbabura arrancó el 12 de octubre con 11 escuelas. A los estudiantes les tomaron pruebas PCR antes de iniciar las clases.  

Foto: Cortesía del Pueblo Karanki

Una de las comunidades que aplica el retorno progresivo a las aulas es Naranjito, ubicada en la zona rural del cantón Ibarra y habitada por el pueblo Kichwa Karanki. Emilio Guamán, habitante de la comunidad (parroquia Caranqui) y miembro de la directiva de la Unidad Educativa Juan de Dios Navas, informa que las clases son los días lunes, miércoles y viernes, en los horarios de 08:00 a 10:30 y de 11:00 a 12:40, divididos en dos grupos. A esta unidad educativa asisten 80 estudiantes, y cuentan con cuatro docentes. 

Adicionalmente, en las siguientes comunidades se ha retomado las clases, de las cuales el 95%  pertenecen al Sistema de Educación Intercultural Bilingüe:

La coordinadora Zonal 1 de Educación, Verónica Silva, menciona que el proceso para el regreso progresivo debe cumplir con tres aspectos:  diagnóstico de la institución educativa; el plan pedagógico para una alternancia entre la casa y la escuela; y el protocolo de autocuidado e higiene. Además, señala, que el pedido de implementar el plan de regreso progresivo a clases fue realizado por Pueblo Kichwa Karanki, previo al diagnóstico de la institución y haber seguido todo un proceso para su aprobación por el COE Nacional.

¿Por qué las comunidades hacen este pedido? Se debe a las necesidades de estos sectores, pues no cuentan con todos los servicios básicos ni suficiente conectividad. Guamán añade que muchas familias tienen dos o tres hijos y tienen un solo celular. En esas condiciones, las familias no pueden cubrir los horarios de las clases virtuales. “No todos cuentan con internet, y tienen que acudir a sus vecinos. En ciertos lugares, sobre todo en las partes altas no hay señal, ni cobertura. Mi comunidad ha sido parte de esa problemática, no hay señal en toda la comunidad”, agrega. 

En la misma línea, Francisco Chasiguano, presidente del Pueblo Kichwa Karanki, se refirió no solo a la falta de conectividad y a los equipos tecnológicos, sino también al hecho que algunas familias no tienen una educación media o bachillerato y se dificulta al momento de apoyar en los estudios en casa a sus niños.

Los padres son quienes autorizan que sus hijos retornen a clases. En este sentido el presidente Chasiguano recalca el rol que ha tenido la organización y las comunidades para que los niños continúen sus estudios. “Hemos evaluado la situación de cada comunidad para la reapertura de las escuelas. Ha sido un trabajo colectivo, en minga. De esa manera se ha exigido con una propuesta y tener una alternativa”, afirma Chasiguano.

Los moradores de las comunidades están conscientes de los riesgos que corren al asumir las clases en modalidad presencial. Por ello, para iniciar las clases todos los estudiantes se realizaron pruebas PCR. Además, el comité conformado por Educación y Salud evaluaron la situación y aprobaron el plan institucional. 

Los contagios de COVID-19 en Imbabura han aumentado al igual que en el resto del país. Hasta el 22 de octubre, el Ministerio de Salud reportó 4 560 casos confirmados y  161 fallecidos. El número de defunciones, en el periodo de julio a septiembre de 2020, aumentó en 435 frente al mismo periodo de 2019. 

Ante esta situación, el médico Mauricio Anrango, quien brinda atención médica en las zonas rurales, explica sobre el aumento escalonado de contagios y defunciones por COVID-19 en Imbabura: “las clases presenciales se convertirían en un foco de infección; los niños son parte del grupo de pacientes asintomáticos, es decir, ellos no presentan ninguna sintomatología y pueden contagiar a la familia”.  

Sin embargo, los pobladores de las zonas rurales de Imbabura han visto este plan como una alternativa para retornar a las aulas y sobre todo para garantizar el aprendizaje de sus hijos, por lo que han seguido todo el proceso para la implementación del plan institucional. Mientras que las autoridades recalcan que la implementación del plan de regreso progresivo a clases es voluntario.

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