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COVID-19: la importancia de la buena alimentación

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La alimentación antes, durante y después del virus puede ser determinante. Aquí algunas sugerencias de una especialista.

Foto: @pv-productions – Freepik

La emergencia sanitaria por COVID-19 ha traído muchas interrogativas, entre estas la alimentación que se debe llevar antes, durante y después de pasar por esta enfermedad.

El pronóstico del paciente con COVID-19 depende de la capacidad de reacción del sistema inmunológico y ahora se sabe que éste tiene una gran relación con el estado de la microbiota. Ésta comprende todos aquellos microorganismos vivos como bacterias, arqueas, eucarias, entre otras, que se encuentran habitando en nuestro organismo e interactúan con este dotándole de metabolitos, nutrientes y estímulos inmunológicos que fomentan la salud intestinal y del organismo en general.

La disbiosis, una alteración de esta microbiota, se ha visto relacionada con trastornos gastrointestinales, enfermedad celíaca, síndrome del intestino irritable, predisposición a contraer infecciones virales, enfermedades metabólicas, entre otras afecciones que pueden deteriorar la salud de las personas.

También se debe mencionar a la microbiota de la nariz y garganta ya que se ha visto que el estado de ésta, previo a contraer enfermedades como la influenza se encuentra estrechamente relacionado con la duración de los síntomas, la transmisión del virus y su erradicación, lo que nos permite concluir que también tiene un papel importante en el mantenimiento de la salud.   

La alimentación participa directamente en la función del sistema inmune, ya que de la calidad y cantidad de nutrientes que se consumen a lo largo de la vida dependerá la actividad de las distintas células de este sistema, de hecho, se cuenta con evidencia científica sobre el efecto que tienen algunos nutrientes en su desarrollo y correcto funcionamiento. 

Entre estos sobresalen la vitamina A y los betacarotenos, vitamina D, vitamina E, vitamina C, Zinc, betaglucanos, omega 3, entre otros nutrientes como los polifenoles presentes en frutas, verduras, hierbas y especias que han demostrado tener una acción importante en la reparación de las lesiones al mejorar el microambiente y proteger las células del epitelio alveolar evitando la fibrosis pulmonar y preservar la función del pulmón durante la infección con SARS-CoV2.   

Estudios recientes obtenidos de la experiencia de China con relación al COVID-19, han demostrado que la metilumbelliferona, aislada inicialmente de plantas como el apio, zanahoria, cilantro y perejil, tienen la capacidad de reducir la severidad de la infección, mejorando así el pronóstico del paciente.

Una vez que se ha atravesado por esta enfermedad los cuidados alimentarios deben mantenerse para propiciar una recuperación total del paciente. Por lo que las recomendaciones de alimentación saludable deben mantenerse, es decir se deberá hacer énfasis en el consumo diario de cinco porciones entre frutas y verduras, preferir carbohidratos complejos antes que los simples, reducir el consumo de carnes y embutidos, aumentar el consumo de pescado, aguacate, frutos secos y semillas, mantener una hidratación adecuada, aumentar el consumo de avena, quinua, amaranto, etc.. Reducir el consumo de lácteos enteros y preferir aquellos que han sido fermentados como por ejemplo el yogur y el kéfir, aumentar el consumo de especias como la canela, el jengibre, la cúrcuma (siempre acompañada por una pizca de pimienta negra), ajo negro, hierbas como el té verde, menta, entre otras. 

Los alimentos que se deberán evitar, principalmente por su capacidad de estimular la inflamación, son aquellos que tengan una composición alta en nutrientes críticos, es decir sal, azúcar y grasas saturadas. Por lo que se deberá limitar los alimentos ultraprocesados, las bebidas azucaradas y condimentos artificiales. Además, debe prohibirse completamente el consumo de alcohol y tabaco. Como se ha demostrado hasta el momento, la única opción para sobrellevar esta enfermedad es mejorar nuestro estilo de vida; ya que solo así se garantizará una respuesta adecuada de nuestro sistema inmunológico y la pronta recuperación.

  • La autora es docente de Medicina y Gastronomía de la UDLA.
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