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Arbitraje: la solución para descongestionar la Función Judicial

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La Función Judicial se ha visto envuelta en un sinnúmero de eventos que ha reducido la confianza de la gente en ella; sin embargo, existe un camino que podría cambiar esta realidad, el arbitraje.

Foto: PressFoto – Freepik

De acuerdo con la encuestadora Click Report (2022), a corte abril del presente año, el 81,84% de ecuatorianos no confía en el accionar de los jueces, el 71,84% desconfía del Consejo de la Judicatura y el 72,11% considera que la Corte Nacional de Justicia no tiene un proceder fiable.

En otras palabras, en nuestro país quienes están dotados de capacidad legal para administrar justicia (jueces) y los órganos de gobierno que constitucionalmente tienen el mandato de administrar, vigilar y disciplinar a la Función Judicial (Consejo de la Judicatura) así como de ejercer el rol del más alto órgano jurisdiccional de la Función Judicial (Corte Nacional de Justicia) generan un profundo sentido de suspicacia, incredulidad y rechazo en la sociedad civil.

Versatilidad de la mediación y su aplicabilidad en épocas de crisis

¿Nos resulta esta información novedosa, sorprendente o insólita? Lamentablemente no, aunque debería. Muy a pesar de ello, no es más que una recopilación estadística de una penosa realidad que todos, abogados y no abogados, conocemos: en Ecuador la justicia está saturada, es lenta, es corrupta y no genera un ápice de confianza. El filósofo romano Séneca decía: “Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía”.

¿Es una utopía pensar que en nuestro país la justicia algún día opere con celeridad, imparcialidad, transparencia, eficacia y con administradores de justicia probos? Por contradictorio que suene tras el contexto descrito en los párrafos anteriores, la respuesta es no, en absoluto. Con ello no me estoy refiriendo precisamente a la Función Judicial ni a la Fiscalía General del Estado, sino a un mecanismo alternativo para la resolución de conflictos novedoso, confidencial y sobretodo confiable que lleva operando destacadamente por más de dos décadas y el cual, bajo mi humilde opinión, no recibe el reconocimiento que merece. Así, nos vamos acercando al concepto clave sobre el que versa el presente artículo: el arbitraje.

Mediación: el primer paso hacia un sistema tributario efectivo

El artículo 190 de la Constitución de la República establece: “Se reconoce el arbitraje, la mediación y otros procedimientos alternativos para la solución de conflictos. Estos procedimientos se aplicarán con sujeción a la ley, en materias en las que por su naturaleza se pueda transigir”. Tras conocer que nuestra Carta Magna, pilar fundamental del ordenamiento jurídico local, reconoce al arbitraje como un procedimiento válido para la resolución de conflictos, es importante destacar las principales ventajas de optar por este procedimiento:

  1. Las partes pueden establecer las condiciones del juicio: duración, lugar, procedimiento, idioma, número de árbitros, costos, entre otros. La cláusula o convenio arbitral (suscrita voluntariamente por las partes a la celebración de determinado contrato) permite definir previamente todos estos elementos, un plus intrínseco del sistema arbitral.
  • Celeridad: por ley, un Tribunal Arbitral cuenta con un plazo de 150 días para dictar laudo. Por lo general, los tribunales arbitrales laudan mucho antes de que el término fenezca.
  • Confidencialidad: las partes pueden convenir que el arbitraje sea confidencial, lo cual implica que la tramitación y resolución de su conflicto sea de carácter reservado.
  • Validez del proceso: el laudo arbitral es inapelable y tiene efecto de sentencia ejecutoriada y de cosa juzgada, se ejecuta del mismo modo que una sentencia de última instancia.

Por todo ello, resulta imperante que fomentemos, difundamos, recomendemos y practiquemos permanentemente este valioso mecanismo para la resolución de conflictos; al hacerlo, no solamente colaboramos indirectamente con el descongestionamiento de la Función Judicial, sino que otorgamos a nuestros amigos, familiares, clientes y colegas la posibilidad de resolver sus disputas bajo un sistema de justicia que realmente vale la pena: el arbitraje.

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