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Emprender dejó de ser cosa de adultos… niños y jóvenes se suman a esta ola

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niños emprendedores

Iniciar algo nuevo, algo propio, puede resultar complejo sin un acompañamiento adecuado. Te traemos una guía práctica para fomentar esta cultura a niños y jóvenes desde el hogar.

Fotos: Gianna Benalcázar – CCQ

Emprender se trata de comenzar una obra, un negocio, especialmente si encierran dificultad o peligro. En Ecuador, así como distintos países de la región y a nivel mundial, emprender, a raíz de la pandemia, se volvió un sinónimo de supervivencia.

La crisis económica y laboral, que se profundizó con la llegada del COVID-19, obligó a miles de familias, que se quedaron sin un sustento principal, a buscar recursos desde sus conocimientos, habilidades o experiencias. Según el Global Entrepreneurship Monitor, Ecuador tiene la Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA) más alta de la región con un 36,7%, pero también es el país donde más emprendimientos cierran por problemas personas, salud, falta de rentabilidad y financiamiento.

Cuesta arriba. En muchas ocasiones, emprender resulta una actividad para adultos, bajo diversos escenarios. Puede tratarse de personas que perdieron sus trabajos y buscan soluciones emergentes, jóvenes graduados que no acceden a trabajos adecuados pese a tener estudios superiores o, todo lo contrario, la falta de educación no les permite insertarse correctamente en el mundo laboral; sea cual sea la situación, muy pocas personas asocian el emprendimiento con niños o jóvenes menores de edad, un público que resulta interesante, que se construye bajo normas de crecimientos, más no de superviviencia, en la mayoría de casos.

¿Cómo es emprender siendo niño? Macarena y Elías Zaldumbide, dos niños quiteños de 11 años que se atrevieron a emprender y, aún cuando en principio les costó organizar sus estrategias de promoción, financieras y conseguir clientes, llevan cuatro meses con su negocio. Macarena y Elías recibieron un capital semilla, económico e intangible de sus padres. Ese apoyo ha sido fundamental en el proceso. “Nuestro negocio nació por una necesidad; nuestra perrita estaba enferma y descubrimos que era por la alimentación, buscamos alternativas y encontramos una marca que produce comida natural para perros y decidimos cambiarle a esa comida”. Fue una solución al problema, pero también una oportunidad de emprender.

Emprender va más allá de tener una ‘idea millonaria’ o pretender ‘inventar el agua tibia’. Emprender se trata de aterrizar las ideas, adaptarlas al entorno y, sobre todo, a nuestras posibilidades. “Investigamos cómo estaba compuesta la comida, cómo la elaboraban y fue ahí cuando pensamos en convertirnos en distribuidores. Al principio llamamos a nuestros conocidos y familiares, dejamos muestras e información de la comida en las casas de nuestros vecinos. Ahora, utilizamos herramientas como Whatsapp e Instagram para promocionar el producto, lo hacemos desde los teléfonos de nuestros padres, porque nosotros no tenemos”.

Emprender, siendo un niño, puede ser difícil. Tal cual como es emprender siendo adulto. Sin las condiciones adecuadas por parte del aparato estatal, con procesos burocráticos que al final, muchas veces, solo arrojan un resultado: darse por vencidos. Emprender no se trata de haber fracasado en el ámbito laboral bajo dependencia, emprender se trata de buscar, encontrar y fortalecer un modelo de negocio sustentable, rentable y propio. Emprender debe ser una palabra que entre en el vocabulario de los más pequeños, que sea parte de su cotidianidad y cultura.

Emprender ya no solo es de adultos. Un caso de éxito, de los miles que pueden existir, de nada servirá si no nos apropiamos de sus procesos, si no los normalizamos en nuestra cultura, lenguaje, pensamientos y acciones del día a día. No tenemos una clave mágica para tener éxito en cada emprendimiento, pero sí una guía práctica para que sigas un proceso, un camino, cuya meta sea el éxito.

Precisamente, Eduardo Moreno, jefe de la Escuela de Negocios de la Cámara de Comercio de Quito y líder de proyectos en coordinación con la Embajada de Estados Unidos para la academia de mujeres emprendedoras, nos deja algunos ‘tips’ para emprender. Algo necesario cuando emprender en Ecuador es un desafío sin una formación y acompañamiento adecuados.

Pese a que las Leyes en el país son complejas, al igual que obtener un crédito de capital semilla, es importante centrarse en fortalecer valores y competencias de los emprendedores. Parte de una estrategia eficaz es el aprendizaje en conjunto, pues, además del nivel técnico es importante el factor emocional.

  1. Competencias

Un emprendedor debe ser capaz de generar liderazgo, responsabilidad, tanto por lo que hace bien como lo que hace mal, perseverancia, comunicación asertiva y una orientación a resultados con integridad.

  • Estructurar el plan de negocio

Es como una hoja de ruta para saber el proceso que vamos a seguir bajo la administración, manejo financiero, estrategia de inversión, es decir, con cuánto cuento y cuánto estoy dispuesto a invertir, marketing y venta, servicio y el manejo de plataformas y herramientas digitales.

  • Conexión emocional

Es importante tener una conexión emocional con el propósito de vida, si no existe esto hay una alta probabilidad de que el negocio o emprendimiento fracase.

  • Herramientas lúdicas

¿Cómo incentivar a un niño a emprender? Es importante aplicar herramientos como la gamificación, darles una idea de jugar, desarrollar talentos que les hagan fortalecer las competencias. Los padres son el principal ejemplo, luego en la escuela, por eso es importante que se fomente la cultura de emprender, desde ideas o bases de juegos/lúdicas.

Camino al éxito. Children International, es una ONG sin fines de lucro que trabaja de cerca con el emprendimiento. Priscila Taco, facilitadora de colocación y alianzas estratégicas de Children International, cuenta más acerca de los proyectos y cómo han cultivado esta modalidad alterna de trabajo en jóvenes desde los 16 hasta los 22 años.

La organización ha creado un proyecto de emprendimientos con la finalidad de que los chicos tengan, “no precisamente ideas innovadoras, pero sí tengan una idea de negocio o que trabajen en conjunto con sus familias”.

¿Cómo lo hacen? La organización entrega un fondo semilla de USD 300 a cada emprendedor, previo a esto reciben un total de 16 horas de entrenamiento teórico y práctico para que puedan sacar adelante su emprendimiento, a la par tiene un taller adicional de cuatro horas en donde los encaminan para analizar sus proyectos y aterrizarlos a la realidad y condiciones. Todo este proceso se maneja bajo un esquema de concurso, pues cuentan con cerca de 150 jóvenes en cada capacitación.

El capital semilla no es un rubro que retorna a la organización, al contrario, se trata de “un premio que reciben los jóvenes al esfuerzo que han hecho por crear el negocio, eso sí, tenemos un compromiso de seguimiento para saber cómo han invertido el dinero y el retorno que han tenido en sus respectivos negocios, durante tres meses”.

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