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¿Qué estilo de liderazgo es el más conveniente hoy por hoy?

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Hay tantos estilos de liderazgo como personas que los ejerzan. Conozca más de los distintos estilos.

Foto: @master1305 – Freepik.es

Las habilidades de dirección empresarial que se desarrollen en los actuales momentos en los que el planeta entero padece las consecuencias del COVID-19, son cruciales para que los líderes empresariales libren sus mejores batallas.

Podría afirmarse sin temor a equívocos que hay tantos estilos de liderazgo como personas que los ejerzan. Sin embargo, y a pesar de que también existen gran número de estudios a nivel mundial que indican que hay varias formas de entender el liderazgo, para efectos prácticos vamos a considerar seis estilos de ellos que al parecer son los más utilizados para el manejo empresarial:

  • AFILIATIVO:

Este estilo de liderazgo tiene prioridad por las personas, sus valores, su desempeño y en general gira en torno a mantener un excelente nivel en las relaciones humanas. Es especialmente indicado para situaciones en las que los equipos de trabajo requieren ser motivados, o se hace necesario mejorar la armonía, subir la moral y/o mejorar la comunicación para que exista más confianza entre sus integrantes. No es aconsejable desarrollar este liderazgo con trabajadores negativos y/o sin sentido de pertenencia 

  • COERCITIVO:

El objetivo último en este estilo de liderazgo es lograr resultados. Por lo anterior, la frase cotidiana es “el fin justifica los medios”. Para logarlo, quienes lo utilizan son líderes enérgicos, convincentes y de duro carácter. Son conflictivos y retadores para conseguir los resultados. Este estilo de liderazgo es muy apropiado en situaciones de crisis y en especial para trabajadores que no se están desempeñando de acuerdo a las órdenes impartidas. Su principal problema es que crea un clima laboral negativo.

  • ORIENTATIVO:

Con este tipo de liderazgo se consigue una visión clara a largo plazo. Este líder es entusiasta y creativo. De esa manera moviliza a las personas hacia la consecución de objetivos y logra comprometer a los trabajadores de tal forma que se beneficia el sentido de pertenencia y la participación decidida hacia el cumplimiento de las estrategias trazadas por la dirección. Así mismo, cada uno sabe cuáles son sus tareas y tiene claro qué se espera de ellos. Contrario al anterior, con este estilo se mejora bastante el clima laboral.

  • PARTICIPATIVO:

Es el típico líder democrático que tiene en cuenta las aportaciones de sus trabajadores. (No solo las tiene en cuenta, sino que lo solicita con vehemencia), pide la intervención de todos y no es únicamente para escucharlos a ver qué se les ocurre, sino para que exista involucramiento, trabajo en equipo y se empoderen con la misión y visión de la empresa. Es importante anotar que el hecho de que haga participar a su personal no necesariamente indica que va a poner en práctica todas las aportaciones. Es él quien finalmente toma las decisiones ya sean suyas o de las sugerencias recibidas.

  • SIMBÓLICO:

Se caracteriza por centrar el liderazgo en sí mismo. Demuestra que las acciones que desarrolla han sido beneficiosas y productivas ya sea para la empresa o para una determinada meta y alienta a su equipo de trabajo para que lo sigan, lo imiten y de esa manera sea el ejemplo que deben mantener en primer lugar para la toma de decisiones. Fija los rumbos empresariales de acuerdo a su propio estilo y cada vez que consigue logros los aprovecha para que sean el símbolo del trabajo realizado y de la efectividad. Con este liderazgo no se desarrolla el talento de los trabajadores.

  • CAPACITADOR:

La meta aquí es “liderar líderes” a tal punto que lo que finalmente se consigue es formar a los subordinados en las políticas, procesos, estrategias y ambiente cultural empresarial deseado y de esa forma existe un desarrollo profesional muy positivo para aquellos que tienen una fuerte creencia en este estilo de liderazgo. Cuando hay receptividad por parte de los colaboradores, se consigue un positivo ambiente de trabajo. La noticia mala es que se requiere tiempo, mucho tiempo para que funcione.

Muy bien, ahora que tiene un más acentuado conocimiento de los estilos de liderazgo, ¿Cuál cree que es el mejor de todos? 

Si aún no tiene claridad sobre cuál de ellos desarrollar, le voy a proporcionar valiosas informaciones de seis líderes en distintas áreas del comportamiento humano para que tenga mejores luces sobre este fundamental asunto. Espero que con ellas  tome las decisiones de liderazgo que le ayudarán a sobrellevar esta sorpresiva época del infortunado COVD 19:

John F. Kennedy:

Fue un líder orientado por completo a los resultados: “Elegimos ir a la luna en esta década no porque sea fácil, sino porque es difícil….” Incursionaba en metas altamente retadoras. Tenía gran autoestima y así mismo gran capacidad de generar entusiasmo por sus ideas. Era un líder carismático e innovador, excelente comunicador e influía poderosamente con el don de la palabra. Sentía orgullo de su nación y hacía partícipes a sus conciudadanos de ser estadounidenses. Además de lo anteriormente indicado, las principales competencias de su liderazgo fueron: Sentido de la independencia, ser muy cauteloso, gran capacidad de trabajo en equipo, entusiasmo por el aprendizaje, serenidad y excelente sentido del humor.

Winston Churchill:

Fue un gran líder para la guerra acostumbrado a manejar tiempos turbulentos a pesar de ser académicamente desteñido y que solo fue aceptado en la Academia Miliar después del tercer y último intento que le quedaba para pertenecer a esa Memorable Institución. Demostró su extraordinario liderazgo con sólidas y oportunas intervenciones de oratoria. Aquí algunas de ellas: “La esperanza y el éxito provienen de lugares inesperados”: “El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”; “Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”. Usó su personalidad para alentar a los británicos a esforzarse en su trabajo y sobresalir mediante los Valores Humanos. Sus lemas de liderazgo: Energía, honestidad y convicción.

José Mourinho:

Uno de los más exitosos líderes del fútbol profesional, ganador de los más significativos campeonatos europeos, siempre tuvo una desmedida ambición de triunfo: “quiero ganar, jugar bien, marcar más goles que los rivales y encajar menos. Lo quiero todo. Esa es mi filosofía”. Como puede deducirse con facilidad, es un líder orientado al logro. Las características especiales que lo definen: flexibilidad estratégica, adaptación a diferentes ciclos ambientales, inmensa capacidad de influencia, centra toda la atención en su figura y no en los demás. No se deja amedrentar por las críticas recibidas. Se mantiene firme en sus creencias. Crea gran polémica por sus afirmaciones y es muy conocedor de su oficio.

Steve Jobs:

El líder indiscutiblemente más exitoso de todos los tiempos en su área de mercado, poseía la pasión y el genio para hacer realidad sueños que parecían inalcanzables. Creía firmemente en cambiar el mundo con sus decisiones, y poco o nada le importaban las opiniones en contra de las acciones que emprendía. Tenía altísimos niveles de exigencia para sí mismo y para el resto de su Organización. La creatividad y la innovación eran sus prioridades más significativas. Obsesivo perfeccionista, buscaba siempre a los mejores a cualquier precio. No le gustaban los equipos grandes de trabajo y justo por ello simplificaba los procesos, los programas y las reuniones. Siempre insistía en que sus sueños deberían ser los mismos de quienes participaban en sus equipos de trabajo.

El Papa Francisco I:

Una inmensa cantidad de sus seguidores lo admiran por su vida ejemplar, por sus antecedentes, por su fortaleza de espíritu y su humildad y sencillez. (Maneja su propio auto un Renault 4 modelo 1984). Eliminó la burocracia, reformó la Iglesia Católica, se comunica de manera informal clara y entendible con todos con quienes habla. Toma las decisiones por difíciles que sean con rapidez y objetividad. Es honesto, transparente y claro en sus acciones. Escucha a los demás y respeta sus puntos de vista aunque no los comparta. Reconoce sus debilidades. A finales del año pasado cuando le preguntó un entrevistador quién era, respondió: “Soy un pecador. Esa es mi mejor definición. No se trata de un discurso. Soy un pecador”.

Margaret Thatcher:

Siempre afirmó que los verdaderos líderes deberían tomar las decisiones a que hubiera lugar aunque éstas fueran impopulares y/o no fueran apoyadas por algunos de quienes lideraba: “No me importa cuánto hablan mis ministros, siempre y cuando hagan lo que les digo”. Ejercía un liderazgo rápido y eficiente. Su lema predilecto era: No lo digas, ¡actúa! Sus criterios respecto al manejo de la nación eran claros y contundentes: “No soy una política de consenso, soy una política de convicciones”. Tenía una incansable capacidad de trabajo, tolerancia a la frustración, era autocrática, dominante y de comunicación unidireccional, pues se dirigía directamente a quien necesitaba ignorando los conductos de jefatura regulares.

Conclusiones

Como se puede notar en los apartes de cada estilo de liderazgo, y teniendo en cuenta la extrema situación de dificultad por la que están transitando las empresas, debe ejercerse un Liderazgo Situacional, el cual consiste en adaptarse a cada caso y situación particular de mercado. Así las cosas, el estilo que aplique hoy puede ser diferente del de mañana, o aún más: el estilo de liderazgo para un equipo de trabajo puede ser coercitivo, mientras que para otro puede ser participativo por ejemplo. De todas formas, es importante anotar que la actual época nos indica que estamos en una guerra comercial, de cambios radicales, de competencia de compañías y de alto nivel de creatividad, lo que significaría que el liderazgo a utilizar debería coincidir con competencias personales del líder que cubran estas expectativas. Así mismo, los líderes deben tener absoluta claridad para entender que después de la tempestad viene la calma y por lo tanto hay que tener la madurez y la capacidad de resiliencia adecuadas para cada decisión que se tome pues a un presente por complejo que parezca siempre tendrá una luz al final del túnel. 

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