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¿Cómo está el ADN de su empresa?

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El diseño, definición e implementación de las estrategias en una empresa tiene que ver con su ADN. Conozca cómo clasificarlo.  

Foto: Pixabay

Todos los seres vivientes están compuestos por el material genético llamado ADN. Esta estructura es la que permite tener el desarrollo adecuado, evolucionar y reaccionar al entorno. De la misma forma, las empresas deben contar con una estructura mínima indispensable con la que puedan estar preparadas para participar en el mercado, mantenerse vigentes y estar orientadas al cambio.            

Los mínimos elementos de ADN que la empresa necesita y que la constituyen, son: la cultura, el liderazgo, las competencias, su estilo estructural y su forma de gestión. Cada uno de estos elementos es indispensable para establecer los cambios a que haya lugar.

La empresa al diseñar un Plan de Acción, integra a todos sus estamentos en cuatro aspectos claves:

  • Comunicación
  • Capacitación
  • Involucramiento
  • Inclusión

El tipo de decisiones que se tomen en la empresa usualmente dependen del corto, mediano o largo plazo, según sean operativas, tácticas o directivas. Por lo anterior, debe existir un alineamiento entre las áreas involucradas para lograr los resultados esperados.

Ese alineamiento debe ir de la mano con la disponibilidad de información y la garantía de tenerla en los tiempos que cada área requiere. Asimismo, todo el personal involucrado debe conocer, asumir y entender la cultura empresarial y desarrollar las competencias organizacionales con las que cada uno debe responder para el cumplimiento de los planes y procesos esperados.

De otra parte, el ADN empresarial está ligado a la estructura organizacional, los sistemas de gestión, la capacidad de involucramiento y de respuesta de los líderes, el tipo de estrategias “defensivas y de ataque”, el cómo se apalancan los paradigmas del cambio y en especial cómo se visualizan las áreas empresariales claves para entender la filosofía empresarial (fundamentalmente las áreas de Producción, comercialización y de Recursos Humanos). De lo anterior depende que la empresa muestre inclinación hacia el mercado, la investigación o hacia el desarrollo de los colaboradores. 

Desde luego que la respuesta obvia, es que debe dársele importancia al total de los asuntos indicados; sin embargo, la tendencia empresarial al final siempre tiene prioridades, con las cuales queda claro el porqué de la importancia de los presupuestos, o de los planes, o de las encuestas de desempeño laboral, o de las investigaciones o de la centralización o descentralización empresarial, entre otras consideraciones.

El ADN empresarial, corresponde entonces, a la manera como se diseñen, se definan y se lleven a cabo las estrategias de funcionamiento y de organización con las cuales se revela una determinada personalidad empresarial, la misma que puede dirigirse hacia la imagen, hacia el liderazgo, hacia la producción, la publicidad o factores de sustentabilidad y sostenibilidad.

A pesar de estar transitando en tiempos turbulentos como los actuales y de que cada mercado y cada organización tienen sus propias peculiaridades, es generalmente aceptado que deben existir aspectos claves que identifiquen el ADN empresarial. 

Un listado ellos sería el siguiente:

  1. Debe existir un patrón de comportamiento empresarial (Justo a tiempo, Investigación, Vender antes que nada, etc.)
  2. Hay que tener flexibilidad y estar atentos a los cambios del mercado (desarrollar unidades estratégicas de negocios para fusiones y/o asociaciones)
  3. No es suficiente con hacer cambios provisionales (hay que tener procesos estructurados para que cada quien sepa sus responsabilidades y sus límites)
  4. La Cultura empresarial no debe ser una imposición sino una forma de vida laboral (hay que querer lo que se hace y no hacer lo que se quiere)
  5. El ADN está fundamentado en normas, procesos e información (y especialmente en el compromiso de cada uno para cumplirlos)
  6. El trato, la comunicación la coordinación y en general el “cómo nos relacionamos” es definitivo para lograr un buen clima laboral (es más importante la relación que la negociación)
  7. La “informalidad empresarial” debe dar paso a la planeación estratégica, la organización y los controles operativos y ejecutivos (Kaysen y Just On Time son bienvenidos)
  • El autor es Docente invitado en talleres de Gerencia Estratégica, Inteligencia Emocional y Sostenibilidad y Sustentabilidad en la UIDE, y en la Cámara de Comercio de Quito-. Además, es Consultor Empresarial en los temas relacionados.
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