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El líder, la compasión y la con-pasión

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La amabilidad, la comprensión y ser solidarios es la clave para sacar adelante las empresas y los negocios. Conozca las claves del nuevo liderazgo.

Foto: @wavebreakmedia – Freepik

Hoy en día conocemos varios estilos de liderazgo y también cómo debemos adaptar el nuestro acorde a la crisis que estamos viviendo. Siempre se ha priorizado el tener pasión por lo que haces y llegar a los resultados a como dé lugar. 

Durante los años que he tenido la oportunidad de conocer diferentes líderes en organizaciones de diversos sectores, he notado esa necesidad de fortalecer sus competencias y darse a conocer frente a públicos internos y externos. Aquí cabe resaltar que el líder se transforma y evoluciona en sintonía permanente con la situación, el entorno y las emociones; a esto podríamos identificarlo como un liderazgo situacional.

Existen otros tipos de teorías psicológicas donde se prioriza los valores, la ética y los comportamientos asertivos, sin embargo, en la vida existen situaciones en las que hay que estar a la vanguardia y adaptarse a los cambios constantes del mundo, y eso solo se consigue mediante la innovación y la resiliencia.

Aunque aún se mantienen en nuestro medio líderes autocráticos y tradicionales que todavía no han encontrado la fórmula para evolucionar, y constantemente buscan datos y resultados sin conectar con el propósito de sus seguidores. Sus filtros mentales no han sido renovados y poseen graves problemas con su atención dividida por estar pendientes de su celular, y reaccionan agresivamente cuando sienten inseguridad o no pueden reafirmar su poder. 

Esto suele suceder cuando hay una sobrecarga de información, no reconocen una visión amplia y están centrados en resolver las urgencias y los incendios; no priorizan el enfoque de una planificación a largo plazo y dar seguimiento a un solo objetivo que involucre y comprometa a sus colaboradores de una manera auténtica, y no solo respondan por temor a perder sus empleos o que sus comentarios no agraden al “jefe”.

Es indispensable decir las cosas tal y como son cuando es necesario, y esta habilidad de dar retroalimentación es una de las competencias más complejas de aprender, pues el momento en que no respetamos a la otra persona, no generamos confianza y empatía. Entonces, es poco probable que logremos esa conexión emocional para que nuestros seguidores tomen mejores decisiones.

El COVID-19 ha minimizado la separación entre la vida personal y profesional, este desafío de equilibrar y reconstruir relaciones de manera virtual, se ha vuelto indispensable. Por este motivo, la amabilidad, la comprensión y ser solidarios es la clave para sacar adelante las empresas y los negocios. 

Por lo tanto, no existe cabida para liderazgos agresivos, sino debemos erradicar este tipo de acciones y pensamientos para reorganizar el principio universal de la compasión, que también la podemos entender como un liderazgo con-pasión.

La cultura organizacional y los nuevos líderes se comprometen a que se construya una realidad integradora más horizontal donde los equipos de trabajo fluyan y tengan autonomía y responsabilidad por sus proyectos. Además, para que se alcancen los resultados en función de los logros, y no del control del tiempo, es necesario promover este tipo de cultura que elimina los prejuicios, creencias de ser popular, o ser el que más grita e insulta, y pasar a ser líderes con inteligencia emocional.

La empatía por las circunstancias particulares de los empleados es más importante hoy por hoy, la crisis está cambiando la vida de las personas de manera muy rápida y real. Un giro hacia la tolerancia, la paciencia, la sensibilidad y la amabilidad ha tenido un impacto profundo en las empresas que por su naturaleza siempre han buscado el control, y este tipo de lideres le temen a ser percibidos como vulnerables por no mostrar sus sentimientos y generar cortesía, educación y respeto. 

Para incentivar estos hábitos es transcendental hacer preguntas sencillas que nos den una noción de cómo se encuentra nuestro equipo de trabajo. Aquí podemos plantear algunos ejemplos: ¿Qué es lo que te preocupa? ¿Cuál es tu mayor temor?  ¿En qué te puedo apoyar para mejorar la situación? ¿Cómo te gustaría que sean nuestras conversaciones de trabajo? ¿Qué necesitas para alcanzar tus resultados?  

Estas preguntas si se las hacen de un momento a otro resultarán, al inicio, posiblemente incomodas, pero a medida que se vaya recuperando la confianza, sentirá que poco a poco fluirán las relaciones de trabajo compasivas y los resultados se reflejarán de manera positiva.

Las preguntas deben también tener un toque de espontaneidad y naturalidad para que la conversación sea genuina, buscar los espacios adecuados y momentos oportunos será vital para que se puedan fomentar conexiones más profundas con tus colaboradores. 

Todo cambio genera incertidumbre y vale la pena intentarlo ya que podría descubrir cosas muy interesantes que le permitirán crecer de manera personal y profesional; y lo más gratificante es que lo hará en comunidad con su equipo de trabajo quienes le darán la mano en este proceso de aprendizaje, a medida exista la apertura. 

Experimentará una metamorfosis y trascenderá en un líder emocional e inteligente que toma decisiones que dejaran huella en su organización.

  • El autor es Jefe de la Escuela de Negocios Cámara de Comercio de Quito.
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