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Confianza, el factor clave de la integridad y el liderazgo

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La transparencia es un gran negocio. Conozca los beneficios de ser socialmente responsable y un buen comerciante. 

Foto: @Yanalya – Freepik

Vivimos una época donde las personas hemos perdido el valor de la confianza. Hoy prima la “viveza criolla” como un fenómeno cultural que está matando a la honestidad. 

Las organizaciones están buscando recuperar sus valores y conectar a sus clientes con propósitos, es decir, ser socialmente responsables, siendo congruentes y coherentes con las decisiones que toma la Empresa, brindando productos y servicios de calidad, un precio justo y cumpliendo con lo que se ofrece. 

Esto influye directamente en las relaciones profesionales y comerciales con clientes, proveedores, accionistas, directivos y la comunidad en general.

Las estrategias enfocadas en el cliente deben ser reales no solamente publicidad y tratar de llamar la atención de los segmentos de mercados para intentar vender cualquier cosa. Se trata de ir más allá, que exista un aporte real de la Empresa y apoye a una verdadera cohesión social, que permita el rescate de la sociedad desde el comercio como una acción que fomente la satisfacción de necesidades y marque, con el ejemplo, la tranquilidad de hacer bien las cosas sin esperar algo a cambio.

Incrementar la confianza es una oportunidad única, pues ser más correctos permite que se minimice la corrupción, y un cliente satisfecho siempre vuelve y refiere a otros clientes y se vuelve “viral” cuando algo sucede y se activan los instintos de sobrevivencia, respeto, solidaridad, compasión y resiliencia, pues las relaciones con base a una conexión emocional permite construir negocios a largo plazo, acelerar el crecimiento de la sociedad -no solo en la parte económica sino en la cultural-, genera empleo, atrae la inversión.

El ser humano determina sus decisiones sobre producir, comprar, vender, que dependen en un alto grado de la confianza. Las personas que producen más, son seguras, se capacitan y despierta el sentido de la creatividad, la innovación y la recursividad, van a obtener muchísimas oportunidades económicas en sociedades donde la confianza se sienta en el ambiente pues es inclusivo y equitativo. 

Cuando existe desconfianza en el sector público o privado, y entre ellos, se limita la inversión nacional y extranjera, afecta la producción se inunda de impuestos, trabas burocráticas, tramitología, se eliminan plazas de trabajo, es la apertura para que los autoritarios, oportunistas, estafadores, corruptos vengan con discursos salvadores y engañen nuevamente a su electorado.

Aquí juegan un rol importante los líderes con valores, quienes deben encabezar un nuevo contrato social, que permita, con su convicción, inspiración e influencia, demostrar que se puede cambiar las cosas desde su rol. No esperando que otro haga lo que uno mismo puede hacer; así también delegar y empoderar a sus equipos de trabajo, pues solo en ambientes de confianza las Empresas invertirán y generarán empleo.

Recuperar la confianza depende de la comunicación asertiva. Los seres humanos no confían, si no están bien informados de manera clara y transparente sobre las decisiones que se toman en los altos niveles de la organización y también del Gobierno, cuando no hay esa sintonía entre la parte pública y privada, la capacidad para resolver las situaciones difíciles en conjunto es limitada o nula, pues sin una hoja de ruta adecuada no se puede evidenciar resultados, comparar la gestión con indicadores y mucho menos generar proyectos a largo plazo de manera sostenible y sustentable.

El camino es arduo y, si no fortalecemos formación empresarial, mejorando los procesos, optimizando recursos, desarrollando talentos y brindando oportunidades, la confianza no se podrá restablecer.

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