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¿Qué ha pasado con la economía luego de un año de pandemia en el Ecuador?

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El impacto fue muy fuerte en el último año. Por eso, la velocidad con la el país se vacune incidirá en las cifras económicas. Un análisis.

Foto: Gianna Benalcázar – CCQ

En marzo del 2020, fue anunciado el confinamiento y se extendió durante seis meses con el objetivo de contener el brote de la COVID-19 en el Ecuador. Después de un año, todavía la “vida normal” en el país no ha retornado. ¿Cuál es el impacto de la pandemia sobre nuestra economía y cuáles son las perspectivas del país para el 2021?

El Producto Interno bruto del Ecuador cayó en casi un 9% en el 2020; el empleo ha bajado a su porcentaje mínimo en 30 años (33%); el desempleo casi se duplicó entre el 2019 y el 2020 hasta llegar a 7%; el índice de pobreza subió de aproximadamente 25% en el año 2019 a alrededor del 35% en la actualidad; estas cifras hablan por sí mismas. El impacto fue muy fuerte en el último año, y la velocidad con la que podamos salir de la pandemia es aún una incertidumbre que depende altamente del despliegue del programa de vacunación en el país. 

Con el progreso exterior de los planes de vacunación y en los países desarrollados en particular, se espera una recuperación mundial que dará un apoyo a la economía local a través de una renovada demanda de algunas de nuestras exportaciones o el retorno de turistas internacionales, mientras que el regreso a las actividades locales registradas al inicio del año 2019 demore más. 

Sin embargo, la situación actual de la economía ecuatoriana no se debe solamente al COVID-19: el país ya estaba en recesión en enero del 2020 y entró en la pandemia con un balance económico ya problemático; la pandemia solo empeoró la situación. En efecto, cuando los ingresos del país estaban altos por los precios internacionales del petróleo y otras materias primas (2006-2014), no se ahorró y no se logró transformar el tejido económico del país para hacerlo más sostenible.

 De hecho, cuando esos precios empezaron a bajar en el 2015, eso afectó a muchas economías de la región, y la única opción para Ecuador para seguir gastando al mismo nivel fue el endeudamiento. Enfrentado a la crisis relacionada a la pandemia, el gobierno logró reestructurar su deuda y aumentar los fondos del FMI lo que evitó su colapso durante el 2020.

Para el futuro, nos enfrentamos a un problema más profundo y estructural de nuestra economía no solo debido a la “crisis del COVID”. Hoy en día, aunque no tenemos claro cuándo nuestra economía local volverá a la normalidad, necesitamos encontrar formas de aprovechar al máximo el relanzamiento de la actividad económica y el consumo en otros países. La economía dolarizada nos trae estabilidad y rigor en el largo plazo, pero en este preciso momento es más complicado ser competitivos frente a países vecinos con exportaciones similares y cuya moneda se devaluó en el 2020. No es imposible, pero es un gran desafío. 

Otros dos factores determinantes del futuro de nuestra economía son: la creación de puestos de trabajo para recuperar los niveles anteriores de empleo y dinamizar la economía (sin aumentar el gasto del país sino mediante una estrategia eficiente que incluya el fortalecimiento de las actividades de producción, agropecuarias, industriales etc.) y las inversiones extranjeras. Ahora, inversionistas en todo el mundo están buscando nuevas estrategias de rendimiento (hace unos años un rendimiento del 3-5% no requería mucho riesgo, ahora la expectativa es otra). Eso podría ser una oportunidad para Ecuador, un país con recursos naturales de todo tipo, con todavía muchas oportunidades y una cultura fuerte de creación y espíritu emprendedor. Para que esto suceda, necesitamos dar confianza al mundo exterior enviando las señales correctas (gestionando mejor el balance, reduciendo el riesgo país, etc.)

En pocos días sabremos qué candidato estará en la Presidencia y liderará el país durante los próximos cuatro años. La forma en que el nuevo gobierno dirigirá estos aspectos será crucial para el futuro, ya que nos encontramos en un punto de inflexión tanto de nuestra economía local como mundial. A largo plazo, esto tendrá un impacto mucho mayor en la economía de Ecuador que la pandemia de COVID-19.

  • La autora es Directora de la Maestría en Finanzas, Mención Mercado de Valores de la UDLA.
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