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Una cadena de suministro resiliente

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Las compras de pánico y las propias consecuencias de la emergencia sanitaria han dejado a las cadenas de suministro de las industrias con graves problemas de abastecimiento. ¿Cómo enfrentarlo?

Foto: @snowin – Freepik.es

La crisis por COVID-19 ha revelado la fragilidad de las cadenas de suministro modernas. Los datos recientes muestran el impacto económico devastador, a medida que el comercio semanal en China, Estados Unidos y Europa, se reduce a la mitad debido a la situación actual. En China, las transacciones comerciales nacionales e internacionales sufrieron una caída semanal del 56% a partir de mediados de febrero. En Estados Unidos, Reino Unido y Europa pasó lo mismo, con una caída inicial combinada del 26% a principios de abril y una disminución continua del 17% a finales de ese mismo mes. 

Teniendo en cuenta cómo China juega un papel central en las cadenas de suministro mundiales, todas las industrias que tienen una fuerte base de suministro y actividades de producción en estas regiones son las que experimentan las mayores interrupciones. El sector automotor es un ejemplo de ello. Fiat Chrysler Automobiles anunció a mediados de febrero que suspendería temporalmente la producción en una fábrica de automóviles en Serbia porque no podía obtener piezas de China. Hyundai ha hecho un anuncio similar para sus fábricas en Corea. También, la industria electrónica está experimentando problemas relacionados a ello.

También vimos una interrupción de las cadenas de suministro de productos como papel higiénico, rasuradoras eléctricas, desinfectantes para manos y otros productos para el hogar. Esta interrupción no fue determinada por una interrupción del stock, sino por las “compras de pánico” de los clientes finales. Estas cadenas de suministro no estaban preparadas para hacer frente a fluctuaciones de demanda tan altas, y no pudieron responder a solicitudes de incremento, utilizando un enfoque pull.

En este contexto, el abastecimiento y la digitalización serán las claves para construir cadenas de suministro más fuertes e inteligentes y garantizar una recuperación duradera.

¿Cómo pasar de la teoría a la práctica? Veo tres líneas de acción:

  • Incrementar la agilidad de la cadena de suministro. Si quieren reaccionar rápidamente a las interrupciones, las cadenas de suministro deben confiar en un ecosistema flexible de proveedores y socios que estén en la capacidad de manejar déficits repentinos o incluso producir nuevos productos. Eso significa, por ejemplo, establecer sitios de fabricación, nodos de ensamblaje y fuentes de suministro alternativas. Así mismo, aprovechar al máximo las herramientas tecnológicas para optimizar los costos, mejorar la visibilidad en toda la red y acelerar los tiempos de reacción.
  • Alcanzar una visibilidad de red en tiempo real, invirtiendo en colaboración digital. La cadena de suministro necesita aprovechar tecnologías avanzadas, como aplicaciones en la nube de la cadena de suministro y plataformas colaborativas como el internet de las cosas, la inteligencia artificial, la robótica y el 5G. De esta manera, pueden mejorar el intercambio de información, la calidad y la velocidad de la toma de decisiones, dentro de una organización, con proveedores y con otros socios externos, en un entorno seguro.
  • Lograr mayor empoderamiento de los equipos locales. Un control central es lento y, a menudo, no es efectivo. Los equipos descentralizados pueden reaccionar rápidamente a los conocimientos generados por los análisis avanzados y crear las capacidades de recuperación rápida que ayudarán a las empresas a navegar sin problemas en tiempos de interrupción.

Así, la palabra clave para la cadena de suministro del futuro será “resiliencia”. Toda la red de la cadena de suministro deberá invertir para aumentar su capacidad de reacción ante posibles interrupciones futuras. En este sentido, creo que no hay más tiempo para retrasar una digitalización radical de las cadenas de suministro. Incluso en los contextos más tradicionales existe la conciencia plena sobre el poder de las nuevas tecnologías para compartir datos, visibilidad en tiempo real y capacidad de coordinación. Espero, en el futuro, ver una difusión generalizada de cloud computing, el análisis de big data y las tecnologías de inteligencia artificial, como acciones preventivas para alcanzar una mayor capacidad de recuperación de la cadena de suministro.

  • El autor es Docente de la Maestría en Dirección de Operaciones y Seguridad Industrial de la UDLA. 
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