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Índice mundial de innovación 2022 en Sudamérica

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Hoy por hoy el término innovación representa por sí solo procesos de mejora y transformación para la diferenciación competitiva o comparativa en varios aspectos de un mundo globalizado. 

Fuera de haberse considerado semánticamente como un elemento individual en el pasado, hoy por hoy el término innovación representa por sí solo procesos de mejora y transformación para la diferenciación competitiva o comparativa en varios aspectos de un mundo globalizado. Esta representación implica actualmente referirse a un “ecosistema de innovación” que requiere ser fortalecido – entre otros aspectos- gracias a políticas de estado que la favorezcan y orienten a cada país hacia las tendencias de desarrollo que éstas generan. 

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Tras los efectos de la pandemia, el escenario global de la innovación se enfrenta a un proceso de cambio y adaptación a nuevas realidades, lo que lleva a plantear la cuestión sobre ¿cuál es el futuro del crecimiento impulsado por la innovación? Para dar respuesta a esta pregunta, la Organización Mundial de Propiedad Intelectual OMPI, publicó este 2022 la 15ª edición del Índice Mundial de Innovación (GII por sus siglas en inglés); Índice que clasifica los resultados de la innovación de 132 economías, agrupados en 7 pilares (con 81 indicadores en total): Instituciones, Capital Humano e Investigación, Infraestructura, Desarrollo del Mercado, Desarrollo Empresarial, Producción de Conocimientos y Tecnología, y, Productos Creativos. De esta forma logra destacar los puntos fuertes y débiles de unos y otros países en materia de innovación y señala también las carencias de éstos en sus parámetros de innovación. 

Los indicadores 2022, muestran que, a pesar de la recesión económica mundial que habría llevado a prever un drástico recorte de las actividades de investigación y desarrollo (I+D), así como las solicitudes de títulos de propiedad intelectual (PI) y el capital riesgo en 2020 y 2021, llegó a suceder lo contrario en estos ámbitos. Por otro lado, todos los indicadores relativos a la incidencia socioeconómica de la innovación presentan una notable ralentización: hoy en día, el crecimiento de la productividad —parámetro que utilizan los economistas para evaluar si el nivel de vida es susceptible de mejorar con el paso del tiempo— se sitúa en los niveles más bajos de su historia. 

A nivel de Sudamérica, Chile mantiene el liderazgo de la región en el GII, siendo el único país latinoamericano entre los 50 primeros puestos, seguido de Brasil y Colombia en los puestos 54 y 63 respectivamente. Ecuador retrocede en el ranking (puesto 98 de 132, con 20.3/100 puntos) llegando a niveles similares de 2020, antes de la pandemia. El pilar más débil del país es el de las “Instituciones”, que a su vez agrupa 3 indicadores: entorno político, entorno empresarial y entorno regulatorio; siendo este último el de peores resultados, ubicándolo en el puesto 123 de 132.

El reporte concluye que el mundo podría centrar sus esperanzas de desarrollo en dos nuevas oleadas de innovación: a) una de innovación en lo digital basada en la supercomputación, la inteligencia artificial y la automatización que está a punto de generar importantes repercusiones en la productividad, y b) una oleada de innovación de la ciencia profunda basada en los avances de las nanotecnologías, los nuevos materiales, las biotecnologías y otras ciencias, que van revolucionando las innovaciones en cuatro áreas de vital importancia para la sociedad: la salud, la alimentación, el medio ambiente y la movilidad.

A pesar de que el Índice de Innovación no es una clasificación suprema o definitiva en materia de innovación, los resultados de Ecuador evidencian que la prioridad se ha mantenido más hacia lo político que hacia lo práctico; atrás quedó el Acuerdo Nacional 2030 firmado en 2019, cuya mesa de innovación no ha sido más que pretensiones del anterior gobierno en turno y el actual, con una baja ejecución de las iniciativas y propuestas acordadas entre los actores públicos, privados y la academia, de quien debería nacer –por default– una gran parte de la innovación requerida para el desarrollo de la sociedad ecuatoriana.

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