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El reto de regresar al país de origen

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El retorno, en medio de la pandemia, genera desafíos enormes. Aquí un relato de vida.

Foto:@visionpic-net – Pexels

Cuando uno decide ir a un país extraño, aunque la cultura sea algo similar, cuesta adaptarse y organizarse profesionalmente. Pero todo es una novedad interesante. Tener logros importantes, sentir que la competencia es inmensa y obligarse a ser aún mejor de lo que se cree, constituye un inmenso reto.

Sin embargo, nada es comparable a la decisión de regresar al país de origen cuando se ha vivido fuera muchos años. Comenzar de nuevo en un país diferente al que uno dejó, donde los cambios en pequeñas y grandes cosas es significativo, hace que uno se sienta extranjero en un entorno conocido.

Como debía ser, la vida siguió sin estar presente, pero claro eso no afectaba al estar lejos. El regreso inicial es alegría, energía, abrazos, es rencuentro. Al pasar el primer momento es cuando verdaderamente se aterriza y empieza el proceso de readaptación y viene lo difícil. Es como sentirse perdido, las calles cambiaron, los lugares conocidos hace 27 años desparecieron, entonces se siente que no eres de ningún lugar, como si fueras carente de identidad.

Muchos se fueron, muchos murieron, los padres ya no están, estuvieron en la despedida y, ahora, se siente la ausencia en la bienvenida. Es un vacío inmenso. La casa paterna es tan necesaria, aunque uno tenga muchos años. 

Sí, hay que readaptarse. Toma tiempo y hay que lograrlo. A veces se siente que no se encaja en ningún lugar, las conversaciones son muchas veces extrañas, no se sabe de qué hablan, hay que preguntar y le miran como si uno fuera loco o se hiciera el “extranjero”. Preguntar sobre un lugar o calle es obligado, las aplicaciones de navegación y tráfico se convierten en las mejores amigas porque hay que volver a aprender. Así de sencillo, no hay otra, ni vuelta atrás.

Hay emociones y sentimientos encontrados, no es tan fácil sentirse en “casa”. El país cambió, hay angustia debido a lo vivido políticamente en los últimos años y a las consecuencias, pero hay indiferencia, hay conformismo de una realidad terrible, el país se lo llevaron en hombros, pasa de todo y no pasa nada. 

Y, ahora, cuando ya estás en casa y piensas que todo fluiría hay que agregarle el “casi” compañero de viaje… El COVID-19, invasor que nos ha quitado tanto sin esperanza de recuperarlo, la vida cambió, el mundo no será el mismo, espero que algún día podamos volver a estar juntos y disfrutar de lo que quedó pendiente en el inicio del regreso.  

La calidez de la familia, tan esperada por años, se desvaneció, hay que organizarse en medio de la pesadilla, la cercanía es una lejanía obligada pero la suerte de tenerlos es grande, así como la de reencontrarse con personajes maravillosos y construir proyectos profesionales con grandes metas, personas que creen y sienten orgullo por lo logrado en el exterior.Están juntos una serie de factores impensados que han convertido el retorno en una coyuntura aún más complicada, sin embargo, hay que seguir y trabajar la resiliencia para lograr aportar con la experiencia y el aprendizaje adquirido.

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1 Comentario

  1. Isabel Jaramillo 28/08/2020

    Es claro que no ha nada fácil vivir tu regreso con el covid agregado a tu adaptación . Son tiempos duros pero tu sabes salir victoriosa. He sido testigo de tu fuerza y capacidades. Vendrán tiempos mejores. Como dice el cuento de El anillo del rey”: esto también pasará. Abrazos!!!!

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