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Urge formación y capacitación política

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Si como exige la ley, los partidos y movimientos políticos tuviesen escuelas formativas y de capacitación, el Ecuador estaría con euforia y esperanza, como brinda y promete la renovada y rejuvenecida Tri.

Foto: Freepik

Euforia y esperanza nacional hubo la tarde y noche del 13 de octubre cuando una renovada y rejuvenecida selección ecuatoriana de fútbol, la Tri, derrotó a su similar de Uruguay por 4 goles a 2, en el marco de las eliminatorias para el Mundial Catar 2022. La satisfacción ocurrió pese al recelo inicial por la juventud e insuficiente práctica de los integrantes del combinado tricolor con su reciente cuerpo técnico.

Comentaristas, generalmente resultadistas, no apostaban por el desempeño de la nueva Tri, aduciendo que una cosa es coronarse en el sudamericano Sub20 y lograr el tercer lugar en el mundial de la categoría en Polonia y, otra, jugar un torneo absoluto, sin valorar el subsiguiente recorrido de los juveniles, con altas altas cualidades técnicas, en el país y en el exterior, consecuentes del destacado trabajo formativo en el Independiente del Valle.

Al final del 2020 despega un nuevo grupo de talentosos futbolistas comprometidos a dar gloria al Ecuador, “dejando todo en la cancha”, como lo demostraron en sus dos compromisos iniciales con resultados satisfactorios, para alegría nacional; no se puede decir lo mismo de las morosas organizaciones políticas que mantienen su inercia formativa y capacitadora de su militancia pese a recibir dinero del Estado, de la población nacional.

No, no lo hacen, acaso por prioridades particulares o de grupo, porque los órganos de control de los dineros públicos tampoco cumplen su tarea de conminar y auditar el establecimiento de centros de formación y capacitación política, de investigación y publicaciones sobre los grandes problemas nacionales, como prescribe el Art. 355 del Código de la Democracia. La Tri ha comenzado a dar satisfacciones porque en su formación hay inversión y procesos coherentes con el sueño de algún momento vestir la tricolor y dar todo por ella, sin subterfugios ni mezquindades, solo servicio a la Patria con ética y transparencia.

El símil evidencia dos disciplinas que exigen formación, capacitación y propositiva dirección técnica, pese a la controvertida administración. La Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), que se regodea por los resultados logrados por los juveniles en la cancha, mientras en los partidos y movimientos políticos sus dirigencias no pueden sentir lo mismo por su inobjetable desidia, que les impide tener militantes capacitados para intervenir en justas electorales y ser representantes dignos en las Funciones del Estado.

Antagónico CNE

En efecto, no se puede dejar de leer y escuchar que entre los pre-postulados para las elecciones del 2021 se hayan propuesto listas con sujetos relacionados con la farándula, otros que enfrentan investigaciones y procesos penales y no pocos sospechosos por gestiones pasadas, los que aupados por millonarios aparatos propagandísticos podrían llegar a funciones públicas haciendo remota la posibilidad de tratar de restablecer la política como servicio ético y transparente a la sociedad.

En cuanto a organización, existen contradicciones coyunturales, porque la FEF está de plácemes por los inesperados resultados de los dos partidos iniciales de las eliminatorias mundialistas, mientras en lo político-electoral el Consejo Nacional Electoral, CNE, organizador de los comicios, parece esforzarse en no aplicar las reglas que norman el proceso, viciando y deslegitimando los comicios previstos para el siete de febrero próximo.

Como antes de la emergencia sanitaria la FEF andaba bicéfala por pugnas internas, igual ocurre en el CNE, donde la mayoría decide quien participa o no en las elecciones, mientras la minoría sienta criterios de que aquella adopta resoluciones que riñen con los preceptos electorales.

La situación dice que partidos y movimientos ni organizadores de los comicios han aprendido las experiencias de 42 años de vigencia del régimen de partidos políticos, el que fue disparatado en el 2009 por un aventurero pretencioso de tratar de gobernar dinásticamente el Ecuador por 300 años, devaluando a la política como servicio público, para servirse de ella a como de lugar.

Agonía de partidos

El Fondo Partidario Permanente que sobrevive en el Art 355 del denominado Código de la Democracia prescribe que “estos fondos públicos serán utilizados exclusivamente para propiciar actividades de formación, publicaciones, capacitación e investigación, así como para su funcionamiento institucional”.

Pero esos cientos de miles de dólares que reciben los colectivos no dejan huellas de lo citado en la norma. Las sedes de partidos y movimientos, si las hay, carecen de centros de formación y capacitación, menos para investigaciones y publicaciones. Los colectivos subsisten emitiendo, de vez en cuando, alguna declaración criticando gestiones gubernamentales, pero sin propuesta coherente de rectificación específica. La opinión es la del “líder” o del dirigente, no de estudios serios, por ello en la antesala electoral rodean a estos familiares, amigos, activistas de histrionismo audiovisual, deportistas con marcadas incertidumbres, que derivan en la generación de “independientes”, quienes deberían cesar de sus funciones al tenor del régimen de partidos, que no es posible, porque las reglas son incoherentes y se aplican a conveniencia.

Así, un CNE que ignora auditorías sobre partidos y movimientos con responsabilidades, es apto para recibir documentación de precandidatos que incumplen norma expresa e ingresan documentación falsa, como la de un aspirante presidencial que, de antemano, exclama que de ganar indultará a reos que han saqueado el país.

El probable indultador es el mismo que acudió al CNE a registrar la precandidatura de su binomio con ausencia física del aspirante vicepresidencial, contraviniendo el Reglamento de Democracia Interna, pero la vocera del CNE tachó la norma bajo el supuesto imperativo “derecho de participación”, al que también ha invocado para registrar a otros incumplidores de las reglas electorales.

Hojas de vida

Ello evidencia otra raíz de la degeneración en la administración pública, ya no exclusiva de las Funciones Ejecutiva, Legislativa, Judicial y de Transparencia, alcanza también a la Electoral que, con sus actuaciones, está previniendo que en el 2021-2025 el Ecuador tendría representantes en las funciones Ejecutiva, Legislativa y Parlamento Andino con hojas de vida tachables, con grilletes en los tobillos, con investigaciones penales, con sospechas.

En las calificaciones registradas hasta el momento no se ha escuchado si en la valoración el CNE incluyó el examen de las hojas de vida de los postulantes principales, como está previsto en el añadido al último inciso del Art. 97 del Código de la Democracia.

El silencio sobre la hoja de vida deduce que la mayoría del CNE la estaría ignorando, por lo que no sería extraño pensar que el deseo de los organizadores de las elecciones parcería ser que el Ecuador no resurja de la aguda crisis económica, política y social, resurgimiento que solo sería posible con postulantes dignos de ser funcionarios de elección popular; esto es, con formación, capaces de administrar con ética el Estado, legislar en función de los grandes intereses nacionales, competentes para analizar y formular recomendaciones claras sobre el proceso subregional andino.

Las hojas de vida de los integrantes de la renovada Tri muestran ética, preparación, capacitación, experiencia progresiva, amor a la Patria, entrega por el bien deportivo del Ecuador, por lo que aquellos que se fundieron en farándulas, teniendo obligaciones en la cancha, ya no están y no estarán para bien del país deportivo. Igual valoración lastimosamente no es análoga con el estado de organización del proceso electoral.

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