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Fuerza de choque y narcopolítica

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¿Está demostrada que la movilización de la CONAIE se estructuró como fuerza de choque al servicio de la identificada narcopolítica contra la democracia?

Fotos: Gianna Benalcázar – CCQ

Cuando se publiquen estas líneas, es posible que la Asamblea Nacional haya votado la moción para destituir al presidente Guillermo Lasso, probablemente adversa al correísmo y a la dirigencia de la CONAIE, la que puso se movilización como violenta fuerza de choque para configurar el escenario de grave crisis política y conmoción interna.

La tradicional compra de votos, en el parlamento, rebasó sus paredes y llegó hasta los domicilios de varios de los integrantes como amenaza a sus familias si no votan por la destitución del mandatario.

Hasta la medianoche del sábado UNES no contaba con los 92 votos para destituir a Lasso y el ambiente de conmoción interna quimera; pero, ante el nuevo fracaso ya miran a la Corte Constitucional, para dar el nuevo paso legal: el juicio político. Parece que los cruzados contra el gobernante fueron enardecidos por este, cuando asoció a su máximo dirigente con tráfico de drogas.

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Si, Lasso, no dudó, con firmeza y energía, para identificar a Correa como “el golpista, a quien le duele la incautación de las trescientas toneladas de droga que hemos incautado durante el primer año de mi gobierno. Narcopolítica vs. Democracia, esa es la disyuntiva en la que se debate el Ecuador”.

Implícitamente, la asociación extendió a la dirigencia de la CONAIE, porque la movilización comenzó hacia Quito, bajo la consigna de “sacar a Lasso, cueste lo que cueste”. Lo de las drogas es asunto policial y judicial, pero el contexto de “Narcopolítica Vis. Democracia, es la disyuntiva en la que se debate el Ecuador”, durante la tercera semana de junio.

No hubo respuesta a la firme y enérgica disyuntiva, pero los aludidos persistieron con sus discursos de destituir a Lasso, que los llevó el correista movimiento UNES a la Asamblea Nacional, sin argumentos sólidos. Cesaron el estado de excepción y la conmoción interna. Unos cuantos manifestantes de apoyo a la moción rodearon al legislativo.

Desde la víspera del debate legislativo, el Ecuador desarrolla actividades en tensa calma. La eventual derrota en la Asamblea no disminuirá ánimos a UNES y la dirigencia de la CONAIE. Urdirán otras formas para desatar zozobra, para mantener ambiente de desestabilización.

Si el gobierno no responde con firmeza y congruentes políticas de desarrollo, el Ecuador entraría en serios aprietos para sus actividades económicas y sociales, porque los opositores al régimen, no cesarán en hacer fracasar el proyecto “Más Ecuador para el mundo y más mundo en el Ecuador”, que no es de Lasso, sino de todo el país que requiere más empleo, ingresos, bienestar.

Es difícil materializar progreso, desarrollo y mejores condiciones de vida, si enfrentan obstáculos violentos. Los sucesos que, en buena parte, replicaron los de octubre de 2019, se orientaron a socavar los más altos intereses populares, como es su existencia misma, al ver violentamente interrumpidas sus posibilidades de trabajo, alimentación, educación y salud.

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Si aquello es perverso saldo, no es menor la dramática disyuntiva de “narcopolítica vs. Democracia” expuesta por el presidente. Despierta alarmas alrededor del dilatado sistema político ecuatoriano, integrado por casi 270 partidos y movimientos, todos, o casi todos de escritorio o de alquiler, que en estos sucesos de junio brillaron por su sospechoso silencio, como también las supuestas organizaciones populares que reflotan en proximidades electorales.

Tal el espectro mercantilista electoral. ¿Mercado para la narcopolítica? Alarmante, más si laten desconfianzas en el Consejo Nacional Electoral, quien ha demostrado no ser riguroso calificador con las normas vigentes. En las elecciones de febrero del 2021, ingresaron candidatos por la ventana y hasta al filo de la medianoche por medios no ortodoxos.

Se desconoce supervisión del organismo electoral sobre actividades de capacitación de partidos y movimientos, pero es común leer que no pocos de ellos “buscan candidatos” y “se mueven las frutas en ambientes de farándula”, abogados controversiales y otros.

Por ello no se dice que, en la próxima contienda electoral, los mayores debates probablemente no girarán alrededor de propuestas de desarrollo urbano, provincial ni parroquial, sino sobre mercantilismo político y la narcopolítica. Está escrito en un diario que “Correa suelta la mano de Ronny Aleaga (asambleísta de UNES); la narcopolítica conmueve al país”.

Así, la política ecuatoriana está bajo seria amenaza. En el marco de la violenta movilización de la CONAIE, no pocos ciudadanos se preguntaron sobre el financiamiento de la misma, como por la reducción de sicariatos en la zona 8 y en otros lugares que generaron abundante crónica roja hasta hace dos semanas.

La historia narra hechos verídicos, no interpretaciones, como algunos suponen. El 24 de junio de 2022 tendrá buen número de páginas en la historia política del Ecuador. Historia brumosa que, indudablemente, constará en los anales ecuatorianos.

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