CARGANDO

Escribe para buscar

Debate Noticias

Después de la farra, a pagar la cuenta

Compartir

La campaña electoral del 2021 estará dominada por los términos del programa económico acordado con el Fondo Monetario Internacional.

Foto: Freepik

Los términos del acuerdo entre el Gobierno del Ecuador y el Fondo Monetario Internacional (FMI), cerrados con el crédito de USD 6 500 millones con los cuales el régimen ha comenzado a capear los vencimientos que no pocas convulsiones sociales generaron, serán los que marquen las agendas de campaña para las elecciones del siete de febrero del 2021.

Un importante número de candidatos conoció, de antemano, de boca de los responsables del FMI, los términos del acuerdo concretado, particularmente la gravedad económica y fiscal ecuatoriana, por lo que se explica la cautelosa reacción de los postulantes, implícitamente convalidándolos, porque de otra forma no habría sido posible reducir la creciente agitación de importantes grupos socioeconómicos que hasta estos días habían sido víctimas de la debilidad de la caja fiscal, agobiada por la dramática merma de ingresos por tributos y petróleo.

El drama fiscal ecuatoriano tiene cifras, por ejemplo, en junio han ingresado a la caja fiscal USD 900 millones, de ellos USD 764 millones por tributos y apenas USD 19 millones por petróleo, cuando los atrasos de pago ascendían a USD 3.857 millones, de ellos USD 432 millones a proveedores, sueldos USD 363 millones, GADs USD 710 millones, intereses por bonos basura $ 819 millones, al IESS USD 1 303 millones, entre otros, los que han sido reducidos por el desembolso, salvavidas, de USD 2 000 millones provenientes del FMI. Saldos de retardos podrían ser cubiertos a fines de diciembre próximo que deben llegar USD 2 000 millones adicionales del Fondo.

Ciertamente que las dramáticas dificultades fiscales son consecuencia de la errática conducción económica del 2007 al 2018, que privilegió gastos dispendiosos sin contar con ingresos reales, sino con créditos onerosos que el país debe pagar, compromisos que ventajosamente han sido diferidos en buena parte por renegociación de términos de plazo y tasas de interés, pero aún sigue prendado gran parte de petróleo, una de las principales fuentes de ingreso de divisas al erario nacional.

Manejo alegre

El alegre manejo de las cuentas fiscales comenzó el 15 de enero del 2007, con la dispendiosa posesión del gabinete ministerial en la Mitad del Mundo, en cuyo acto el ungido presidencial también recibió la primera gran rechifla de no pocos partidarios, quienes, descorazonados por la presencia de no pocos “derechistas” en el flamante equipo de gobierno, abandonaron el lugar bufando que “este puede ser todo, menos de izquierda, ni de lejos socialistas, ideología que con todos sus actos terminó semejándola a corrupción y delincuencia en tertulias ciudadanas.

Fue el inicio de la desmedida burocratización administrativa del Estado, porque aparecieron nuevos ministerios, coordinadores de ministerios y otras instancias administrativas bajo el demagógico lema de que “La Patria ya es de todos”, pero significando en realidad derroche de ahorros que había dejado el gobierno del 2002, a los que burlescamente se refirió luego como “fonditos”, a cuyo término comenzó a prendar petróleo: pan para hoy, hambre para mañana.

Aquel gobierno es ejemplo claro de lo que no se debe hacer en políticas de Estado y macroeconomía, porque indujo a la población a pensar que el dinero es resultado de la buena voluntad del gobernante y no del trabajo de todos los componentes del Estado, por ello, en el medio ecuatoriano, son difíciles las correcciones, mucho más si son subsidios, remuneraciones reales y eficiencia en el sector público.

En el 2012 se registraron signos graves del estado de la caja fiscal, pero no cesó de realizar acuerdos de solidaridad internacional con el gobierno venezolano para asistir a países en peores o iguales condiciones económicas al ecuatoriano: los créditos siguieron en aumento, los dramas vendrían a futuro y se los está viviendo.

Sueños para 300 años

Y como hizo el pronóstico de que su sistema de gobierno se extendería por tres siglos, decidió desmontar la burocracia de carrera reemplazándola con despistados imberbes, con lo que adicionó votos de ese gran segmento poblacional, al que ya había dado facultad de sufragio discrecional desde los 16 años, y así no escatimó en violentar la ley del servicio público y expidió el Decreto 813, el 7 de julio de 2011, para comprar “renuncias obligatorias con indemnización”, aunque previamente había desplazado a miles de docentes con indemnizaciones extraordinarias sin recibir sus remuneraciones ofrecidas, las que han sido cubiertas tras dramáticas exigencias por la administración a punto de cesar, últimos con el reciente crédito del FMI.

Sí, la nueva burocracia llegó con “sueldos dorados” y relajamiento de tareas, puesto que muchos no tenían ni dónde sentarse, menos ocupación específica, cuya clarificación es tarea de Contraloría porque la versión del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, dice que se habrían registrado gastos de USD 30 000 millones por manejo ineficiente de recursos, a más de USD 40 000 millones que habrían usufructuado los gobernantes por corrupción en compras públicas.

Así habría llegado las deficiencias en los servicios públicos, particularmente en educación, salud y seguridad, los cuales as cuales requieren ser valorados profesionalmente y tamizarlos sobre la base de estándares que norman a los sectores, dejando atrás muletillas lisonjeras.

Los citados son temas extremadamente serios como para no ser debatidos en el proceso electoral, porque son materia de decisión inexcusable en la valoración de acciones relacionadas con los compromisos contraídos con el FMI. Los candidatos presidenciales guardan cautela sobre ellos, como sobre los primeros efectos de tranquilidad que han dado al país. Eufemísticamente dirán que están en “análisis”, y es probable que se mantengan así o evadan respuestas hasta el 1 de enero del 2021, día en que oficialmente inicia la campaña.

No quepa duda que el lenguaje de referencia a los acuerdos será calculado, porque estarán en la disyuntiva de lo popular y antipopular, de la suma y resta de votos. No extrañe el resurgimiento de la demagogia y el populismo.

Constitución de 1998

Pero en el ambiente político entró en discusión la posibilidad de restablecer la vigencia de la Constitución de 1998 en lugar de la maltrecha del 2008. Podría darse una consulta popular en la eventual segunda vuelta de elección presidencial y de tener apoyo se habrían eliminado dos Funciones del Estado, organismos sobrepuestos, el restablecimiento de la autonomía del Banco Central del Ecuador, de la Fiscalía General, de la Comisión Anticorrupción y la retahíla de superintendencias, el restablecimiento de un sistema educativo que prepare ciudadanos para el trabajo y producción de conocimientos.

Una valoración rigurosa de la vigencia de la Constitución de 1998 y otras medidas, podrían determinar que el propósito del acuerdo del FMI con el Ecuador, para sanear las alegres cuentas fiscales, serían factibles sin recurrir al traumático incremento del IVA, los gravámenes sobre el décimos tercero y cuarto sueldos y otros signos de parecido talante que se ha dicho no están escritos en piedra.En fin, los candidatos tienen que refrescar sus memorias sobre tal conveniencia y sobre lo platicado con los representantes del FMI, porque el Ecuador requiere respuestas serias y claras para consistentemente restablecer su situación económica y social, dejando a atrás catorce años de despilfarros y asaltos a los fondos públicos por gobernantes sospechosos de delincuencia organizada.

Etiquetas:

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *