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Grandes responsabilidades ciudadanas

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La sensatez, la sabiduría y el cuidado ciudadano son sus imperativos para salir airosos de la pandemia sanitaria y del proceso electoral del 7 de febrero del 2021.

Foto: Gianna Benalcázar – CCQ

La hora sanitaria y política ecuatoriana demandan, hoy más que nunca, conciencia ciudadana, no solo por la proximidad inmediata del cese del estado de emergencia sanitario, sino también por el inminente inicio del proceso electoral presidencial y legislativo que le llevará a las urnas el 7 de febrero de 2021.

La conciencia, la seriedad, la sabiduría, la sensatez, el cuidado personal hoy son más importantes que nunca, porque la fuerza pública reasumirá la totalidad de sus habituales actividades y ya no estará vigilante de ciudadanos desaprensivos sobre sus riesgos de contaminación del virus que hasta ahora deja más de 10 000 decesos y sobre los 112 000 infectados en la población, pero esas conductas también son trascendentes porque están llamados a votar por candidatos presidenciales y legislativos, donde está juego el futuro inmediato y mediato de la reactivación del bienestar económico y social del Ecuador.

Votar por quien tenga planes y proyectos realizables y de buen futuro, transparentes, no demagógicos ni populistas, es la profunda responsabilidad del elector, porque la caja fiscal ecuatoriana tiene que alimentarse con recursos provenientes del trabajo productivo más no de créditos internos ni externos, porque su adición llevará a que continúe el país por falsos senderos de progreso y bienestar.

La conciencia, la sabiduría, la sensatez, el cuidado ciudadano urgen para preservar la existencia humana, asumiendo las prevenciones anticontaminantes difundidas desde marzo por las autoridades sanitarias, conductas que serán de igual importancia para que el resultado del proceso electoral sea indiscutible y cada ecuatoriano restablezca sus posibilidades de trabajo y bienestar.

No a la demagogia

Los populistas, los demagogos, todos quienes se han dedicado a concebir a la política como instrumento de enriquecimiento ilícito, sin duda que no son cartas para el progreso individual y colectivo. “¿Qué hace tanto delincuente en la papeleta electoral?” ya se preguntan no pocos electores, al conocer nombres de posibles aspirantes, porque recién el 17 de septiembre se convocará a elecciones y al día siguiente comenzará la inscripción de postulantes, los que deberán ser calificados (con impugnaciones) antes de ingresar a la papeleta electoral.

Ahí están, por ejemplo, las algarabías y bufonadas de Rafael Correa, Pablo Romero, Abdalá Bucaram Ortiz, sentenciados y con orden de prisión, los que quedarían fuera de las papeletas electorales de las ambulatorias sospechosas organizaciones que los auspician, al cuestionar solo su hoja de vida que necesariamente debe incluir los estados penales en que se encuentran.

“¿Qué hacen en las listas?, ¿acaso su presencia no es un reto a las víctimas, a las instituciones, a los ciudadanos?, ¿no impusieron la idea de que la política es un espacio delincuencial y no el arte, la actividad que ordena el poder público y persigue el bien común?”, se preguntan no pocos electores en las redes sociales.

Aún no hay candidatos

El 17 de septiembre será la convocatoria a elecciones e inicia formalmente el proceso y al siguiente día iniciarán las solicitudes de candidaturas en el Consejo Nacional Electoral (CNE), abriéndose plazos para cuestionar a aspirantes a postulantes que lo merezcan y solo después, si son calificados, serán candidatos, solo entonces podría valer el discernimiento que también circula en redes: “Estoy analizando mi voto.  No sé si votar por el prófugo, el preso, el procesado, el corrupto o el sospechoso”, pero habrá otros que permitan diferenciar entre el delito y la ética, el delincuente y el decente, y dejar establecido que portar un grillete no es requisito para aspirar a una función pública.

Es que la reforma al inciso final del Art. 97 del Código de la Democracia, dice que “todas las candidaturas y candidatos principales a procesos de elección popular, presentarán su hoja de vida”. El CNE tiene que hacer públicas esas hojas para que el elector sepa, fehacientemente, quienes son los aspirantes, entonces se valorará la conducta ética de ellos: son corruptos, sospechosos, investigados, tienen sentencias o ya están presos, aunque sea provisionalmente.

Si las elecciones son presidenciales y legislativas, reñirán con estas responsabilidades, cantantes, animadores, faranduleros sin capacitación política, porque estos son propensos a la orgía política o, en el mejor de los casos, ser mudos contempladores de las coyunturas nacionales. Estos improvisados políticos revelan la inacción de partidos y movimientos y del CNE sobre obligada la formación política que deben hacer con su militancia y los ciudadanos.

El CNE, a través del Instituto de Investigación, Capacitación y Promoción Político Electoral, tiene como fines el análisis político, académico, el fomento y la cultura democrática de la ciudadanía, pero es altamente relativa está actividad, mientras casi es quimera en partidos y movimientos, que reciben fondos del Estado, la formación, publicaciones, capacitación e investigación sobre la realidad nacional (Art. 355 del Código de la Democracia). Las omisiones permiten que en las antesalas electorales busquen candidatos en sitios inverosímiles.

Candidaturas acechadas 

Dichas referencias se apegan al aspirante correísta, Andrés David Aráuz Galarza, cuyos antecedentes remontan a su vínculo con una empresa de valores internacional investigada por operaciones en paraísos fiscales y presunto lavado de dinero, por lo que ejecutivos de la misma han sido detenidos o a su relación con la “revolución ciudadana” desde el 2007 hasta el 24 de mayo del 2015, como multidisciplinario funcionario con dudosos resultados para el país.

La turbia legislación electoral ideada por el correísmo es aprovechada por ellos mismos, por lo que hoy se les ve enfundados en con una nueva camiseta distinta a la utilizada en procesos electorales anteriores, camiseta ideada por un exprefecto que podría exhibir alrededor de 30 informes de Contraloría con presuntas irregularidades en el ejercicio de su función pública.

Existen serias dudas que el binomio Arauz-Correa logre el registro electoral, porque el expresidente que pretende ahora aspirar la vicepresidencia tiene órdenes de prisión por estar incurso en varios casos penales y dos salas de la Corte Nacional de Justicia han determinado que es convicto por el “Sobornos 2012-2016”. Si va a solicitar la inscripción la fuerza pública debe ejecutar las resoluciones, en el país o en el exterior.

Abdalá Bucaram Ortiz también está impedido de acudir al CNE por la prisión preventiva domiciliaria que pesa en su contra, como Pablo Romero que está tras las rejas, por lo que les sería imposible promocionarse como futuros legisladores nacionales. 

Los casos Correa y Bucaram recuerdan una expresión del presidente Moreno en el Perú, en diciembre del 2017, cuando periodistas cuestionaron sobre si en el Ecuador podría ocurrir lo que pasaba en ese país, el procesamiento legal de expresidentes por corrupción. Moreno respondió lacónico: “En Ecuador no tenemos presidentes presos, pero no hemos perdido la esperanza”. En el 2020 hay dos procesados por corrupción y delincuencia organizada, pero pretenden inmunidad transitoria convirtiéndose en candidatos para eventualmente salir del país.

Por ello es válida la sardónica preocupación ciudadana: “No sé si votar por el prófugo, el preso, el procesado, el corrupto o el sospechoso”, como la otra que teme que la “Asamblea siga siendo un circo, una guarida de ratas y que tu sigas manteniendo una bola de vagos con mega sueldos mientras tu ni trabajo tendrás”. Hay esperanza, existen otros candidatos, muy pocos, con experiencia administrativa, que los electores están llamados a valorar para recuperar al Ecuador. 

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1 Comentario

  1. Gabriel Robalino 31/08/2020

    Si la ciudadanía se informa y comprende que los números porcentualmente no dan para decir que es una pandemia, lamentablemente se quiere mantener una falsa información enfocando que mientras más pruebas PCRs realizan aumentan los casos de contagio y eso es simplemente porque esas pruebas DETECTAN CUALQUIER CORONA-VIRUS. Si las decisiones tomaran bioestadistas o virólogos o verdaderos médicos sin presiones extranjeras no estriamos viviendo TOMA DE DECISIONES POLITICAS que son nefastas para la salud pública y económica, los únicos beneficiados son quienes han manejado recursos estatales despilfarrando los dineros que tanta muerte se pudo evitar y espero que en algún momento se los debe procesar.

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