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Domingo 11 de abril: referendo

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Los dos finalistas electorales promueven ofertas, pero no nuevos ingresos, en medio de lo cual se abre la luz con la eventual producción agrícola biogénica.

Fotos: Gianna Benalcázar – CCQ

El domingo 11 de abril, el Ecuador decidirá si en los próximos cuatro años abre rutas para su desarrollo y bienestar, o desea que el gobierno continúe sacando dinero de dónde le sea fácil para continuar sosteniendo populistas filantropías económicas y sociales.

En sus actividades proselitistas los candidatos finalistas realizan ofertas, cada una de las cuales conlleva gastos importantes, pero el injerto populista en lugar de tratar de promover la generación de nuevos recursos pretende congelar los existentes, ahuyentarlos, persistiendo en declarar en “cuarentena” al dólar, que supone el inicio del fin de la desdolarización.

Sus discursos parecerían estar hilvanados con consignas preconcebidas para borrar el dólar como medio de pago y de cambio en el Ecuador, por ello ha mostrado admiración al modelo económico venezolano, cuya población se bate en hiperinflación, por el consistente cierre de empresas, creciente desempleo, hambre, miseria y migración, lo que debe tener en cuenta el elector en el destino que dará a su voto en los comicios de este domingo 11 de abril.

Paradójico en extremos es que es Venezuela otrora referente económica y social tenga a buena parte de su población buscando desperdicios alimenticios en tachos de basura. Sin duda, esa generalización no debe llegar al Ecuador, por ello el voto no debe ser por el seguidor de esa desventura económica y social.

Cierto que el Ecuador tiene muchas dificultades, que han podido ser sorteadas el último año por apoyo externo multilateral de USD 8 000 millones y la disciplina fiscal del último semestre, y no nos debe alegrar que el drama de la reducción del crecimiento económico inicialmente estimado en -11% haya bajado a -7,8%.

Hay que revertir esa tendencia y se pronostica crecimiento del 3,5% para el 2021, pero para ello se requiere más inversión, más producción, más empleo, más comercio, lo que no será posible si no se adoptan políticas de Estado permanentes en la economía y en lo social, en seguridad.

El Ecuador iría al atolladero si gana el candidato que promete regalar USD 1 000 a un millón de familias, utilizando USD 1 000 millones de la reserva monetaria internacional que no es del gobierno, más si restablece subsidios a los combustibles, incrementa bonos, infla burocracia, más deuda onerosa prendando bienes y celebrando contratos llave en mano con agentes que ya han dejado amarga experiencia como la central hidroeléctrica Coca Codo-Sinclair.

Recuperación

Hay signos de aliento para la recuperación de la economía, hay que continuar esa ruta. Importantes han sido los créditos externos para sostener al país, como las remesas de los migrantes que ingresaron USD 3 338 millones, así como los montos de exportaciones no petroleras, que tuvieron importante crecimiento en medio de la emergencia sanitaria mundial, como la aplicación de la denominada ley de apoyo humanitario que evitó acelerar el desempleo.

Política de Estado debe ser el aliento permanente de emprendimientos productivos, inversión, para generar empleo, circulación de dinero, animando al desarrollo y al bienestar de la población, porque las cifras económicas del primer trimestre del 2021 no son halagüeñas, puesto que la recaudación de impuestos bajó en USD 262 millones, en relación a igual período del 2020, el financiamiento cayó en USD 937 millones en igual lapso y los ingresos petroleros disminuyeron USD 111 millones, para hablar solo de tres rubros importantes.

No se debe perder de vista que solo para atender salud, educación, IESS. ISSFA, ISSPOL, GADs, bonos y fuerza pública se requieren USD 19 000 millones, pero los ingresos tributarios y petroleros, estimados, llegarían a solo USD 16 000 millones, por lo que desde ya hay que buscar USD 3 000 millones, ¿y para cubrir las otras áreas? Tal horizonte requiere disciplina y responsabilidad en el manejo económico y social.

Coyunturalmente la angustia financiera habría sido menor si los parlamentarios populistas enlazados con su candidato presidencial no hubiesen bloqueado persistentemente el trámite de la denominada Ley de Defensa de la Dolarización, cuya oportuna aprobación habría permitido abrir horizontes de crédito internacional a bajo costo y aliviar algunas necesidades urgentes.

Las elecciones del 11 de abril no son comunes, constituyen un referendo, en las que los votantes tienen que decidir no solo el futuro del país, sino el personal y el de sus familias. Votar por el populismo podría significar alistar maletas en busca de otros horizontes geográficos, hacia lo desconocido, sin saber si continuará mañana, porque no solo pretende venezolanizar el Ecuador, sino que llegaría con una carga de odio y revancha y terminar con instituciones como el IESS y la reserva monetaria internacional.

El elector tiene otra opción, la que podría abrir rutas para comenzar a salir del atolladero, reformando los perversos sistemas de educación, salud, inversión, producción, empleo, seguridad ciudadana, seguridad social, libertad de expresión y de opinión, saneando la administración pública de los “topos” de la perversidad.

Agricultura biogénica

Y es posible que asuma un proyecto que pondría al Ecuador en la vanguardia de la agricultura orgánica, que ya se experimenta en el país, pero requiere una acción de Estado para posicionar la producción de productos alimenticios saludables, de gran demanda en el mercado internacional.

La producción agrícola biogénica, se sustenta en el uso de nitrógeno biológico (Azolla) en lugar de nitrógeno químico (Úrea), que, de ser impulsada convertirá a zonas agrícolas en referentes de manejo ambiental, de alimentos con sello verde, detendría la migración campo ciudad por la generación de inversiones que alcanzarían a la dotación de servicios básicos, educación, salud, tan venidos a menos en estos tiempos.

Arturo Coral Pazmiño refiere que “con esta iniciativa basada en conocimiento tropical, se incrementaría el PIB en el 11% (según la James Cook University, de Australia), alcanzando además pleno empleo en el campo, a más de atraer inversión y actividades conexas a la agricultura biogénica”.Refiere que la propuesta cursa en el equipo de trabajo del candidato Lasso, opción presidencial que podría hacer realidad este anhelo económico y humanitario de contar con alimentos saludables, preservar el ambiente y el país tendría ingresos que revitalizarían sustantivamente su economía por la alta demanda de este tipo de productos en el mercado internacional.

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