CARGANDO

Escribe para buscar

Debate Noticias

El mecanismo de trabajo de las petroleras chinas lastima a las empresas ecuatorianas

Compartir

La entrega de nuestra mayor riqueza a empresas sin el respaldo de la inversión comprometida tiene consecuencias que no han sido evaluadas por ninguna autoridad.

Foto: @SatyaPrem – Pixabay

El Ecuador es un país petrolero y pese a todas las corrientes ecológicas, entre ellas el movimiento Yasunidos, hasta ahora no se ha encontrado otra fuente de ingresos que le permita al país tener los recursos financieros que el petróleo le brinda. 

Más allá de la afectación climática que recién hoy entendemos su importancia, la volatilidad del precio del petróleo por sus fuertes crisis y también grandes auges, es necesario fortalecer otros recursos. Y a la par fortalecer los mecanismos de control, porque la ola de corrupción en este sector es trágica, a todo nivel. 

En administración de empresas siempre nos mencionan que la clave de muchos negocios ha estado en su capacidad a diversificarse, pero el Ecuador tiene una fuerte dependencia del petróleo. Aunque las rosas, el camarón, el cacao y el banano nos han ayudado siguen  sin tener el peso requerido. 

El poder diversificarse es un proceso que tomará tiempo pero si no arrancamos ya, las crisis futuras serán más profundas y más dolorosas para los ecuatorianos. Tratar de buscar ventajas competitivas en productos que nos permitan ser reconocidos a nivel mundial por calidad y valor agregado debe ser nuestro objetivo en los próximos años. La quinoa, el aguacate, entre otros son productos que tienen gran demanda a nivel mundial y podríamos destinar nuestros esfuerzos a ir fortaleciendo nuestra presencia en el extranjero. La minería bien llevada también puede ser una gran puerta. 

Lamentablemente, pese a que el petróleo es la primera fuente de ingresos del país; nos han metido la mano de las maneras más creativas y descaradas. Ya sea en la refinería, en la comercialización, o en la producción…  y también en la adjudicación de los campos petroleros. 

Con el valor de la deuda externa y la preventa del petróleo sabíamos que estabamos vendidos a la potencia asiática. Pero más allá de eso, quienes manejan actualmente los grandes campos petroleros, entre ellos Tambococha o Tiputini, es la empresa estatal china CNPC Chuanqing Drilling Engineering Company Limited. Esto significa que el mayor ingreso de nuestro país está en manos chinas; no solo la producción sino la operatividad del campo. 

En otras palabras, quiere decir que la prestación de servicios la ofrecen ellos;  dejando de lado a muchas empresas ecuatorianas que luchan día a día por mantenerse a flote en una economía tan complicada como la nuestra. 

Esta empresa estatal china brinda un abanico de servicios, que al ser ellos quienes subcontratan los servicios que no tienen lo hacen con otras filiales de esta gran empresa.  Esto puede ser considerado como una colusión en perjuicio de las empresas ecuatorianas. Sin embargo, ninguna autoridad se ha pronunciado al respecto. 

Las reglas son puestas por ellos, convirtiendo a las empresas ecuatorianas en entes sumisos a sus decisiones pese a existir una Normativa Hidrocarburífera (título II artículo 5), que permite que las empresas ecuatorianas sean adjudicadas contratos dentro de una licitación con un precio de hasta un 15% sobre las empresas extranjeras. Permitiendo así que los recursos se queden dentro del país y que se capacite al personal para tener empresas nacionales que puedan competir con las extranjeras.  

No obstante, pese a esto, quedan sin competir varias pymes. Las reglas del juego chinas son muy devastadoras, la agresividad de los precios de las compañías asiáticas lo evidenciamos en casi todas las industrias. Dadas estas condiciones el panorama no es tan alentador a pesar de que el precio del petróleo suba. 

Entre las razones que limitan la competitividad de las empresas ecuatorianas está el crédito solicitado por estas operadoras que son de por lo menos 180 días. Para las pymes esto es muy difícil porque el acceso a créditos es muy burocrático y exigente en el país. En estos momentos donde el servicio en sí se vuelve más costoso por los protocolos de bioseguridad que hay que respetar, afrontar un plazo de seis meses es factible para muy pocas compañías. Esto demuestra que la inversión que ofrecen al ser adjudicadas con un campo de explotación no se está cumpliendo, ya que son las pymes quienes en realidad están financiando la operación. Siendo así un negocio redondo para la empresa supuestamente inversionista quien se beneficia tanto del valor pagado por Petroamazonas EP y del crédito de las subcontratistas. Así como las empresas chinas, hay otras empresas extranjeras tanto bielorrusas como es ECUASERVOIL, o venezolanas como lo son WAYRA y CPVEN-CONDOR que se han beneficiado de este mecanismo; demostrándonos que no somos capaces de cuidar a la industria que sostiene al país. 

Otra razón importante es que al ser empresas estatales, de gran tamaño y liquidez, pueden ofrecer no solo un paquete de servicios/productos sino que sus precios son mucho más bajos que los que manejaba el mercado. Frente a esta competencia desleal muchas empresas se han visto en la obligación de ofertar a pérdida con el único fin de mantener a flote la actividad; esperanzados que la situación mejore pronto, cosa que desde el 2017 hasta la fecha no ha sucedido. Esto se ha convertido en una guerra, dejando de lado la calidad y sacrificando en muchas ocasiones los beneficios a los empleados para poder reducir costos y que la pérdida sea menor. 

Creo que lo más importante no es culpar únicamente a quien entregó nuestra mayor riqueza a los chinos o a empresas sin el respaldo de la inversión comprometida;  sino que las consecuencias no han sido evaluadas ni reconsideradas por ninguna autoridad. Los escándalos de corrupción salpican constantemente en esta industria pero hay otras formas de corrupción que se dan a diario y que nadie las está tomando en cuenta. 

Nos sorprendemos por la cantidad de despidos, de trabajadores informales, pero quizás si se hiciera un minucioso trabajo de vigilar la forma de operar de los famosos inversionistas del país y las condiciones que nos han impuesto podremos, no solo salvar nuestros recursos, sino recuperar empleos y seguir dinamizando la economía que es lo único que nos hará salir de esta terrible crisis que estamos viviendo. Hoy seguimos siendo sumisos ante el avance de las flotas pesqueras chinas. No solo manejan nuestra mayor fuente de ingresos sino que ahora también se apropian y destruyen nuestro mayor patrimonio natural. Por más que sea un aliado comercial, la soberanía, los derechos de los ecuatorianos y la administración de nuestros recursos debe ser respetada sin importar las condiciones o presiones de las grandes potencias.

Etiquetas:

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *