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Lindo Quito de mi Vida

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Los líos judiciales del Alcalde de Quito inciden en la vida de la capital. ¿La ciudad se merece un Alcalde como el actual?

Foto: Daniel Molineros – API

Quito es una bella ciudad, no por nada ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Sus encantos en los barrios tradicionales, su arquitectura en el Centro Histórico y su modernidad en el centro norte y los valles, hacen de Quito una ciudad mágica. Sí, lo ha sido porque esos encantos no logran esconder sus grandes deterioros. 

Somos ahora una ciudad liderada por un hombre con grillete al que se le ha cuestionado su forma de ser desde su elección. Ahora sumamos su nombre a la lista de autoridades que se han aprovechado de una crisis sanitaria para beneficiarse. No conforme con esto, ahora su hijo también aprovechó la coyuntura de su padre para redondearse sus ingresos. Este liderazgo turbio en el que se dedican a justificar sus malas decisiones, a retrasar las sesiones y a enviar comunicados en vez de buscar la proactividad de la ciudad. Se siente como si la ciudad se estancó en febrero 2020 y por eso su deterioro en todos sus ámbitos. 

Es una pena ver las avenidas y veredas llenas de huecos, las calles saturadas de mendigos y ventas ambulantes y la indiferencia de todos frente a la inseguridad. Esto demuestra lo abandonada que está la ciudad no solo por la crisis económica que vive el país en general sino por la poca proactividad de la Alcaldía en darle continuidad a obras que son primordiales para la ciudad.  

Muchas de las grandes ciudades del mundo están también estancadas en el tiempo por las restricciones y medidas de bioseguridad, pero a diferencia ciudades, como Nueva York, están limpias, sin tráfico y se puede admirar sus parques y su arquitectura. Lamentablemente nuestra capital tiene a sus edificios sin dar mantenimiento, parques y calles han vuelto a tener basura y la cantidad de ventas ambulantes alteran los paisajes que antes nos brindaba la ciudad. 

Foto: Gianna Benalcázar – CCQ

La pandemia se llevó la atención de todos los quiteños y nos concentramos en cómo mitigarla mientras que los actos de corrupción perdían fuerza. Gracias a las redes sociales ese olvido que tuvimos ha cambiado y nos recuerdan cada acto de corrupción o cada sospecha de un acto de corrupción. 

Todos quienes viven en Quito y en especial los quiteños debemos cuestionar y preguntarnos si realmente nos merecemos un alcalde que dedique su tiempo a defenderse de las denuncias de corrupción, mientras la ciudad grita por atenciones.Esperemos que lo que ha ocurrido en Quito esta vez nos sirva para saber el poder que tiene un voto y que una hermosa ciudad como Quito se merece un Alcalde que se juegue por ella y no que abuse de ella.

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