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El liderazgo femenino y la pandemia

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Las mujeres han demostrado en este tiempo que pueden con muchas tareas y de forma efectiva. La empatía y la intuición juegan a su favor. 

Foto: Freepik.es

Los éxitos en las decisiones tomadas frente al COVID-19 de países como Nueva Zelanda, Taiwan, Islandia, Alemania y otros tres más nos hacen reflexionar sobre las cualidades del liderazgo femenino y su alta efectividad. Cada persona tiene un estilo diferente pero hay ciertas características que diferencia a hombres y mujeres en sus formas de liderar. 

Solo 24 empresas del famoso ranking Fortune500 son dirigidas por mujeres, demostrando que la brecha profesional a nivel mundial entre hombres y mujeres es todavía grande pese a la lucha diaria de miles de ellas. Esto significa que no debemos dejar de insistir por igualdad de oportunidades porque pese a poder estar ahora en la política, en la milicia, en el área tecnológica, y otras; aquellas que logran triunfar es porque han podido destruir obstáculos tanto legales como culturales. Sin embargo, nos alegramos de llegar a esa anhelada equidad pero quedan ocultas todas aquellas trabas que son las que hay que erradicar todos los días con educación. Me refiero a estereotipos, juicios de valor, presiones sociales, a conceptos y a roles que nos han vendido como correctos. 

El hombre empresario ha demostrado que es fuerte, exigente y objetivo en su liderazgo. Por lo que se ha valorizado la imagen del jefe rudo y muchas mujeres han tenido que optar por ese estilo para poder crecer dentro de una organización. Es por eso que muchas han tenido que limitar el apoyo, en especial, a sus colaboradoras para no ser vistas como sensibles y perder el poder alcanzado. Hemos asociado la objetividad a la falta de sensibilidad pero las líderes nos demuestran que se pueden balancear las dos. Al asumir este tipo de actitudes el liderazgo femenino no pudo demostrar todo su potencial, es recién cuando las mujeres se atreven a liderar con su esencia que se han visto más las diferencias entre ambos sexos. 

De las 24 empresas de Fortune500, tenemos a General Motors, Yahoo, Youtube, por mencionar algunas, que han demostrado un enorme crecimiento tras ser dirigidas por mujeres. Sus CEO están dentro de las 100 mujeres más influyentes del mundo por los resultados obtenidos. Esto se debe a que su estilo puede ser igual o hasta más efectivo que el de los hombres por estas simples razones.  

Una líder busca a más de resultados el bienestar de su equipo. Muchos psicólogos y referentes empresariales como McClelland, con su Teoría de las Necesidades, y Herzberg,  con su Teoría de los Factores de motivación, coinciden en que un empleado mejora su desempeño si encuentran no solo remuneración sino bienestar en su trabajo. Actualmente las nuevas generaciones los millennials buscan trabajos en donde ellos se sientan cómodos con el concepto que vende la organización, con el trato que reciben y con alcanzar un balance entre vida profesional y vida personal. Aquello que para las mujeres no era posible, muchas tenían que escoger la una o la otra. En esencia las mujeres son mucho más empáticas con sus colaboradores y esta característica es lo que las empresas necesitan en estos momentos de crisis. El ponerse en los zapatos de otros nos permite conocerlos mejor y poder usar un acercamiento correcto con cada persona para que exista un vínculo emocional y por ende un compromiso mayor. Si todos los líderes somos más empáticos las organizaciones de todo tipo serán mucho más humanas. 

En estos momentos necesitamos recuperar el valor emocional de las relaciones porque hemos aprendido que si solo nos concentramos en relaciones comerciales perdemos ciertos valores como la solidaridad, la transparencia y nos concentramos en aspectos más superficiales. Las empresas necesitan enfocarse en conceptos éticos, sensoriales y transcendentales que dejen huellas y esa capacidad de transmitir es mucho más fácil para una mujer que para un hombre.

Las empresas necesitan empatía con sus trabajadores, empatía con sus clientes, empatía con todas sus partes interesadas para así reforzar su imagen de marca. Según un estudio de Harvard Business Review la empatía de las mujeres les permite influenciar más a sus colaboradores obteniendo así un mayor compromiso de ellos con sus objetivos. Es una habilidad que los hombres deben ponerle más en práctica. 

Pero creo también que la intuición de las mujeres es un factor clave en su liderazgo. Ese sexto sentido les permite estar atentas para cualquier cambio de planes y poder reaccionar antes y mejor ante un contratiempo. Estamos en situaciones tan cambiantes y es fundamental que las empresas puedan intuir ciertos comportamientos de sus partes interesadas. Además que esa intuición permite que concentres esfuerzos en temas y personas que aporten y así no se desperdicien recursos. Como dice Einstein: “la intuición es más importante que el conocimiento”. 

A más de la intuición, se les asocia a las mujeres la habilidad de hacer varias cosas a la vez. Durante este confinamiento muchos hogares han sido testigos de esta valiosa habilidad ya que han sido ellas quienes por presiones de la sociedad, por necesidad o por costumbre han asumido la responsabilidad de las tareas del hogar, del cuidado de los niños y la de sus responsabilidades profesionales. Sin embargo, el teletrabajo es una ventaja enorme para aquellas mujeres que tienen que asumir varias responsabilidades.Recordemos que la cifra en Ecuador de madres solteras es 30% del total de las madres y para ellas este es el momento de poder potencializar su capacidad de liderar.

Por esto creo que estamos en un contexto que le permite a la mujer afianzarse del liderazgo desde el cargo que tenga para poder crecer más fácilmente en la organización. Es momento que todas las mujeres de una organización nos ayudemos a crecer y que no seamos quienes ponemos más trabas a las ya existentes.

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