Escribe para buscar

Debate Portada

Las protestas en Irán para principiantes

Compartir

Irán se está levantando y quiere terminar con el régimen islámico de los Ayatolas. Una reflexión al respecto, intentando ser muy didáctico.

Foto: @YuriManei – Pexels

“Mujeres, vida y libertad” es el manifiesto que traza los lineamientos para establecer una República de Irán, contraria al gobierno islámico actual, a la que se adhieren intelectuales, activistas y deportistas que en más de un mes de manifestaciones han puesto al régimen contra las cuerdas, por lo que sigue reprimiendo las protestas que se originaron hace más de un mes y medio por la muerte de Mahsa Amini.

Brasil y América Latina en manos de la izquierda

Amini fue detenida por la policía de la moral en Teherán por violar el código de vestimenta de las mujeres de la república islámica por “uso inadecuado del velo”. Las versiones oficiales hablan de que murió por condiciones médicas previas a su arresto, mientras que los manifestantes sostienen que su deceso se dio por los golpes y maltratos recibidos durante su cautiverio.

Las manifestaciones ya dejan un saldo de más de 200 muertos pero el Estado no cesa con la represión. Se puede palpar en las calles la frustración de los iraníes ante al poder político y religioso por lo que han preferido arriesgar su vida en plazas, colegios, universidades y avenidas. El control y la censura de los medios no ha podido evitar la filtración de imágenes e información.

La imagen que viene a la memoria de cualquier occidental al hablar de Irán se remonta a 1979, cuando la población se rebeló contra el entonces Sha de Irán, Mohamed Rezah Pahlevi, quien fue derrocado por una revolución donde los líderes religiosos, encabezados por el Ayatolah Rujah Khomeini, tomaron el poder e instalaron en la nación persa un régimen teocrático y fanatizado por las lecturas del Islam y las doctrinas del Corán. Uno de los escenarios más dramáticos fue la toma de la embajada de EE. UU. en Teherán. Una película -Argo- retrataba el dramático rescate de algunos funcionarios diplomáticos de ese país unos meses después de la revolución.

“Muerte al dictador” se canta en las protestas. La población más joven, que está vinculada al mundo por las tecnologías y la moda y que no vivió en los tiempos de la autocracia de los ayatolas decidió protestar poner fin a una serie de exigencias que se hace a las mujeres y por la existencia de leyes arcaicas que rigen sobre todos los ciudadanos.

Desde las calles, un grupo de intelectuales y activistas formado por hombres y mujeres dio a conocer en redes sociales y en las calles un manifiesto para establecer la “República de Irán”, que fue difundido en Twitter por el periodista Borzou Daragahi.

Tras los cuarenta días de luto por su muerte, miles de iraníes recordaron a Mahsa Amini en su tumba, para lo que han desafiado fuertes medidas de seguridad. Las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra los manifestantes y dispararon gas lacrimógeno contra la multitud que se había reunido en la ciudad de Saqqez. Pero las protestas, con mujeres y hombres, de todas las edades, no se han detenido, sino que se mantienen intensas.

El origen de esta protesta

La detención de Mahsa Amini, de 22 años, por la policía moral por no cumplir con las leyes del velo y su posterior muerte bajo custodia provocaron, el pasado 16 de septiembre, la indignación de la gente. Cuando se cumplieron los 40 días de su fallecimiento, un ciclo de luto -el Arbaín, con cierto parecido a la cuaresma judía o cristiana- un período muy respetado por los chiíes, rama mayoritaria del islam en Irán, hubo visitas a su tumba, pero los militares y policías iraníes abrieron fuego contra los manifestantes que acudieron en gran número a recordar a Amini.

La OEA analizará la crisis política de Perú

Las manifestaciones tienen una raíz que pone en discusión el sistema de Gobierno de la República Islámica, en donde por décadas ha habido impunidad, libertades civiles restringidas, discriminación contra las mujeres y minorías étnicas y religiosas, pero también existe pobreza y miseria económica. También salieron a protestar obreros de la industria petrolera, abogados, médicos, profesores, deportistas e incluso futbolistas del equipo nacional (uno de ellos fue arrestado y otros, desde los países donde juegan, han pedido que se excluya del mundial al equipo nacional persa).

No existe otra manera de actuar. El poder político simplemente reprime con sangre y fuego, como ya sucedió en 2009 y 2019. Desde el exilio, muchas organizaciones iraníes hablan de alrededor de 250 muertos, unos 25 menores de edad están en manos de la seguridad, que dispara munición real contra las manifestaciones. Ya se cuentan más de 12 mil detenciones. Hay una censura total en internet y está restringida la presencia de periodistas en las marchas y protestas.

Los iraníes en el exilio han respondido con manifestaciones exigiendo que se detenga la represión y la discriminación. Muchos ciudadanos de los países occidentales apoyan a los exiliados, mientras que la cúpula de la Unión Europea en Bruselas aprobó medidas de castigo al régimen. Sin embargo, muchos exiliados creen que no es suficiente protestar o cortarse el pelo (como hicieron actrices francesas en redes), sino implementar medidas económicas muy fuertes contra el régimen iraní.

Naciones Unidas está preocupada por la situación. La portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Ravina Shamdasani, habla de «cientos» de detenciones de defensores de los derechos humanos, activistas de la sociedad civil y periodistas. Las ONG piden más contundencia y reclaman una sesión especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU para condenar al régimen islámico en la Asamblea General. A esto se suma la implementación de drones iraníes apoyando a Rusia en su invasión a Ucrania, lo que el régimen iraní ha denegado.

Los activistas, en su manifiesto piden que en Irán se instaure un estado laico, que no intervengan en cuestiones religiosas – creencias y rituales- y cuya política exterior se base en el interés nacional. Una de las prioridades de esta protesta es proteger los derechos de las mujeres que se encuentran muy vulnerados, con lo que se busca igualdad ante la ley y en diversos ámbitos de la sociedad.

También se propone protección de los recursos naturales nacionales y el resguardo del patrimonio cultural como un deber del país. En esa línea, se plantea la integridad territorial y la gobernabilidad de cada ciudad, barrio y provincia a cargo de los habitantes de cada región. Pese a los cambios que se proponen en el documento, los activistas no apoyarían métodos violentos y quieren una transición pacífica a un gobierno transitorio, lo que es inaceptable para los gobernantes y los ayatolas.

Los activistas proponen elecciones donde el partido gobernante sea elegido por la mayoría popular y cuente con un representante que defienda los principios del movimiento “Hijas de la Revolución” y facciones que adhieran a esta línea.

No obstante, el escrito destaca que el hecho de haber conseguido el acceso al poder no daría derecho a los funcionarios a violar los derechos de las minorías. Por otro lado, garantiza que la Constitución incluirá artículos que protejan la libertad de reunión y asociación, así como la prohibición de censura oficial, la protección de la privacidad y el respeto por los derechos humanos.

Contrario al escenario actual de las personas en Irán, el grupo de activistas busca una sociedad más justa, donde las libertades civiles y las necesidades básicas de todos los ciudadanos estén asegurados. Según la proclama, “Irán es de todos los iraníes, sin distinciones de género, idioma, etnia, orientación sexual, religión o clase social y, por tanto, el gobierno está en la obligación de luchar en contra y eliminar todas las formas de discriminación”, explican.

También, parte de la agenda oficial estaría basada en conceder la amnistía general a todos los detenidos arbitraria e injustamente, la conformación de una comisión que brinde respuestas a todas las víctimas, la transformación de la Guardia Revolucionaria Islámica en un ejército profesional -con el cese de la conscripción-, una pronta resolución a la cuestión nuclear y énfasis en la economía y las demandas de la gente.

El grupo remarca que en la “República de Irán” todos serán bienvenidos, tanto aquellos aliados al régimen actual como quienes demostraron simpatía con el anterior. Por último, cierran el documento explicando que el propósito del manifiesto es lograr que se genere un espacio de discusión y en señal de apoyo al movimiento “Mujeres, vida, libertad”.

Durante las protestas los manifestantes cortaron varios caminos y carreteras en diversas ciudades de Irán. Ante los saqueos y quema de edificios hubo fuerte represión por parte de la policía. La censura informativa impide saber realmente lo que está sucediendo. El gobierno dejó sin internet a un país de 80 millones de personas. Uno de los factores que también activó la crisis fue el aumento del precio de la gasolina.

El anuncio del presidente iraní, Hassan Rouhani, de incrementar en un 50% el precio del combustible provocó una reacción de miles de personas que salieron a las calles a protestar. El gobierno explicaba que, con el aumento del precio, se esperaba recaudar US$2.500 millones anuales para ayudar a familias de bajos ingresos.

Pero las demandas fueron más allá del combustible y, así, el discurso sobre la desigualdad y las injusticias sociales se apoderaron del debate, a lo que se sumó la muerte de Mahsa Amini. Pero, la primera razón que explica lo poco que se conoce de la crisis iraní es la incomunicación que provoca el régimen. Durante 163 horas -hasta el viernes 22 de noviembre-, los iraníes no pudieron enviar información ni compartirla en redes sociales. Con esto el gobierno intentó controlar las protestas, que de todos modos, no se detuvieron.

El editor del servicio Persa de la BBC, Ebrahim Khalili, lo explicaba para ese portal informativo: «Para nosotros fue muy difícil saber lo que estaba pasando, fue un gran problema porque Irán no permitió que los medios internacionales cubrieran la historia». «Tampoco les dio permiso a los medios locales para que filmaran las calles», agregaba.

El periodista explica que la decisión del gobierno de apagar el internet «definitivamente ayudó» a controlar las manifestaciones. «Los iraníes se conectan a través de Telegram y el gobierno temía que esa aplicación desempeñara un papel en la expansión de los disturbios a todas las ciudades del país. Y así fue como lograron evitar que se propagara aún más la movilización», dice.

«Las sanciones que Estados Unidos ha impuesto han sido fundamentales para crear un fuerte descontento entre la gente, especialmente en las clases sociales bajas. Los precios han subido y la situación económica se hace imposible para la gente común», explica Saeed Barzin, un analista político iraní.

«Este fenómeno político y social no tiene ningún líder, no tiene redes ni programa en común, es rabia acumulada de gente que no se siente reconocida, y por eso es muy difícil entenderlo», declaró Barzin a BBC Mundo.

La gran pregunta ahora es si con estas medidas el gobierno de Hassan Rouhani logrará calmar la furia de los manifestantes y la violencia. Pero, para algunos analistas, el tema es más difícil de lo que parece. Existe un vandalismo muy organizado, lo que demuestra el enojo de los iraníes. Sin embargo, observan los expertos, será muy complicado que estas manifestaciones puedan lograr que el régimen haga reformas o cambios drásticos.

Para la periodista Ana Belén Soage, no se trata de una revolución, sino de estallidos de cólera, como los sucedidos en 2009 y 2019, cuando escribió un ensayo al respecto. “Las movilizaciones de 2009 fueron una reacción frente a la reelección fraudulenta del conservador Mahmud Ahmadineyad, lideradas por intelectuales reformistas y reflejaban las reivindicaciones políticas de las clases medias; las actuales carecen de liderazgo y comenzaron expresando los agravios económicos de los más desfavorecidos”.

“En 2009, centenares de miles de personas marcharon en las calles de Teherán y otras grandes ciudades, pero lo hicieron pacíficamente. Las acciones de los últimos días, aunque han sido más violentas, pero con menor participación”, agrega.

Los jóvenes son el motor de la movilización

Las movilizaciones populares por motivos económicos son frecuentes en la República Islámica. Los desencadenantes suelen ser de variada índole: el encarecimiento del pollo y los huevos, el alza de la gasolina en un país petrolero, pero esta vez la gota que llenó el vaso fue la captura y muerte en manos de las fuerzas de seguridad de la joven Mahsa Amini.  

La inflación en el país es de 10% y el desempleo se acerca al 12%, según cifras oficiales (entre los jóvenes se duplica el número). En su campaña electoral, el presidente Rohaní había asegurado que “el acuerdo sobre el programa nuclear que firmó con las potencias mundiales en 2015, y al que se oponían los sectores más duros del régimen, conduciría a una bonanza”. La recuperación económica, sin embargo, no ha llegado.

Las autoridades iraníes respondieron a la oleada de protestas con redadas en escuelas de todo el país mostrando a los oficiales entrando en las aulas, arrestando violentamente a niñas en edad escolar y empujándolas hacia autos que esperaban, y disparando gases lacrimógenos contra edificios escolares.

Las estudiantes de secundaria se han convertido en una fuerza poderosa después de que se hicieran virales los videos de las aulas de las alumnas agitando sus hijabs en el aire, tomando fotos de los líderes supremos de Irán y gritando consignas -como “Mujer, vida, libertad”- contra el régimen, en apoyo de Mahsa Amini.

Mientras tanto, en la quinta semana de protestas, una gran movilización en la Universidad de Teherán desafió al régimen de Irán, con estudiantes gritando “libertad” en las puertas de la institución y las imágenes se viralizaron, pese al bloqueo de internet del Gobierno. Los jóvenes iraníes han llamado a protestar pese a la represión estatal.

“Pedimos a los jóvenes de los barrios de Teherán y de Irán que en nombre de la libertad se reúnan el sábado y griten muerte al dictador en los lugares donde no están presentes los mercenarios (policía)”, pidió un colectivo de activistas en las redes. En esta protesta se pudo escuchar los gritos de “muerte al dictador”, refiriéndose al líder supremo y espiritual de Irán, el ayatola Ali Khamenei.

Mientras tanto, en el mundo digital -en lo poco que se podía filtrar hacia occidente-, se mencionaba: “confirmado: las métricas muestran nuevas y fuertes restricciones del trágico de Internet en Irán”, indicó NetBlocks, plataforma que supervisa la conectividad de los usuarios y la censura en la red. Las restricciones se han dado desde el comienzo de las protestas tras la muerte de Amini el 16 de septiembre. El Gobierno iraní además bloqueó las aplicaciones de WhatsApp e Instagram, las únicas que no estaban censuradas para controlar las protestas.

Las mujeres que no se tapan su cabello y su cuerpo en público enfrentan penas de prisión y multas, según el Código Penal iraní. El velo es obligatorio en Irán desde 1983, poco después de la revolución liderada por el ayatolá Ruholá Khomeini en 1979, quien declaró que sin esta prenda las mujeres estaban “desnudas”.

En la protesta, muchas mujeres han decidido dejar de esconder su cabello para expresar su rechazo por la muerte de Amini, de 22 años, pero también de otras jóvenes fallecidas en las protestas como Nika Shakarami, de 17 años, y Sarina Esmailzadeh, de 16, como denunciaron sus familias. Y lo hacen por su desacuerdo con el estricto código de vestimenta que la ley iraní impone sobre las mujeres y el “grosero” trato al que son sometidas si no cumplen la norma.

“Me quito el velo para mostrar mi enfado”, contó a la agencia Efe otra joven, que mantuvo el anonimato. En las redes sociales muchas jóvenes desafían a las autoridades con fotografías en las que se quitan el hijab y se desmelenan. Otras jóvenes han ido aún más lejos y se colocan sin velo frente a las fuerzas de seguridad y lo comparten en redes sociales.

Mientras los jóvenes reclaman más libertades y el fin de la República Islámica, las autoridades iraníes acusan a algunos países extranjeros (no puede faltar el ataque a EE. UU.) de fomentar las protestas, enseñar a hacer cócteles molotov o de pagar a los manifestantes. “La única solución es permanecer firmes”, aseguró recientemente el ayatola Jameneí al hablar de lo que él considera “pequeños disturbios”.

La atleta Elnaz Rekabi decidió representar a Irán en las finales de las Competiciones Asiáticas de Escalada en Seúl sin usar el hijab, desobedeciendo las restricciones de la República Islámica para las atletas femeninas. Previamente había competido usando el velo (de uso obligatorio desde 1983).

Jugadores de la selección de fútbol masculino de Irán, clasificados al mundial de Qatar, que juegan en algunos países europeos, pidieron a la FIFA que excluya a su país de la cita futbolística, en protesta por la represión en su país. No se sabe si el organismo internacional acogerá el pedido o si los jugadores serán excluidos del combinado, lo que parece más probable, a pocos días del inicio de la Copa Mundial de Fútbol a desarrollarse en Qatar.

Contenido sugerido

Etiquetas:

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *