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Estallido, comunismo indoamericano o barbarie: el ideario de Leonidas Iza

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En esta investigación analizamos algunas partes del libro Estallido y las estrategias que tienen los indígenas para una toma violenta del poder. 

Foto: API

El Ecuador, como si de una maldición se tratase, está repitiendo el octubre de 2019. Paros, bloqueos, manifestaciones y una inusitada violencia que se ha vuelto a tomar caminos, carreteras, plazas y la propiedad pública y privada. Leonidas Iza vuelve a las calles a demostrar que lo suyo no es el diálogo, sino la toma violenta del poder, como quedó plasmado en su libro “Estallido”, publicado en 2020. Muchas de las acciones que tienen sitiado al país son parte de sus reflexiones y de sus estrategias con ese fin.

De formación marxista, educado en universidad pública, alimentado en el ideario de los pensadores de la corriente, pero mucho más que eso. Seguidor de las ideas de José Carlos Mariátegui, el pensador peruano que inspiró las acciones de Abimael Guzmán, alias “presidente o camarada Gonzalo”, cabecilla de una de las más tenebrosas organizaciones terroristas de la historia de Latinoamérica: Sendero Luminoso.

El presidente de la Conaie plantea como estrategia un ‘Estallido’ mariateguista

Iza ha ido construyendo sus bases desde las organizaciones y movimientos indígenas y campesinos de Cotopaxi, de donde es originario y donde se asienta su poder de convocatoria que lo ha llevado a cooptar la Confederación de Nacionalidades indígenas (Conaie) y a todo el movimiento, que incluye a la agrupación política Pachakutik, actualmente la segunda fuerza por número de asambleístas en la función legislativa.

Un permanente bloqueador de diálogos, un enemigo de la democracia, un agitador a tiempo completo, un adoctrinador de sus hermanos indígenas, un seguidor fiel de la línea más fanática del llamado “mariateguismo”, que agrupa en sus filas a antiguos militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria del Ecuador (MIR), con protagonismo en momentos políticos de las décadas de los ’70 y ’80, durante los gobiernos de Hurtado, Febres Cordero y Borja, protagonizando actos de subversión.

En el libro “Estallido, la rebelión de octubre en Ecuador” (2020) Leonidas Iza junto con los militantes mariateguistas Andrés Tapia y Andrés Madrid, hace su propia interpretación del indigenismo, del marxismo y de la lucha de clases contra el capitalismo “opresor” en el Ecuador. Desde el octubre violento de 2019 hasta el junio violento de 2022 no parecen existir diferencias entre las formas de protesta y las acciones tomadas por sus seguidores. Obviamente, grupos como el correísmo y el movimiento guevarista han intentado tomar partido por esta movilización. Sin embargo, en esta ocasión brilló por su ausencia la prefecta de Pichincha, Paola Pabón, quien suministró volquetas con material pétreo y logística a los manifestantes “infiltrados” de entonces.

En las páginas 13 y 14 del libro se menciona, para empezar a justificar todas sus acciones que “las repúblicas blancas, castellanohablantes, citadinas, pulcras y burguesas, verdaderos ‘esqueletos estatales’ construidos de cara a Europa y a espaldas del crisol de naciones y pueblos preexistentes al sangriento proceso de colonización padecido en los últimos siglos, crujieron en sus fibras y estructuras más hondas. La mercantilización extrema y la precariedad de la vida fueron asimismo cuestionadas con igual intransigencia”.

Recomponer la sociedad luego del estallido de sentimientos reprimidos

Agrega: “un grito ensordecedor recorrió selvas y playas, páramos y valles, llanos y montañas, carreteras y barriadas: ¡Aquí estamos! De ahí en más, las movilizaciones y dinámicas de lucha protagonizadas por pueblos y nacionalidades originarias cobraron creciente visibilidad y contundencia en los diversos escenarios públicos: de la conmemoración de los 500 años de resistencia indígena, negra y popular a la irrupción zapatista del 1 de enero de 1994 en Chiapas, de la guerra del agua y el gas en Bolivia a la osadía del pueblo nasa en el Cauca o la insurgencia mapuche al sur del Bio Bio”.

Iza no escatima sus críticas a un sistema contra el que lucha, que forma parte de un plan delineado por los ideólogos mariateguistas (algunos de ellos docentes en universidades del estado). En la página 16, señala: “hasta la Rebelión de Octubre, un sector importante del progresismo latinoamericano y europeo hacía de la crítica mordaz y la denostación al movimiento indígena ecuatoriano un ejercicio casi cotidiano, de manera simétrica a la apología acérrima del gobierno de Rafael Correa y hasta de la adulación de quien fuera durante muchos años su vicepresidente y principal delfín: Lenin Moreno. Más aún, la necesidad del triunfo electoral de 2017 llegó a ser comparada con la batalla de Stalingrado, que selló durante la segunda guerra mundial la capitulación del nazi-fascismo. Según esta caracterización, su asunción como presidente del Ecuador iba a infringir una derrota certera y mortal a la derecha continental. Sabemos que el desenlace fue diametralmente opuesto”.

Iza, Pol Pot y Sendero Luminoso

La detención de Iza en la madrugada del martes 14 de junio y su liberación 24 horas después, forma parte de una estrategia que ya estaba prevista en el texto que se ha mencionado, cuya lectura puede hacer comprender qué es exactamente lo que Iza y los mariateguistas buscan: la toma violenta del poder y convertir al Ecuador en la imitación de uno de los regímenes más sanguinarios del siglo XX: la Camboya de Pol Pot o la caricatura del Perú de los años ’80, con el terror que sembraba Sendero Luminoso.

Saloth Sar, más conocido como Pol Pot, fue un dictador comunista camboyano y líder de los Jemeres Rojos desde sus comienzos en la década de 1960 hasta su muerte en 1998. Primer ministro de Kampuchea Democrática, que es como se denominó al Reino de Camboya durante la dictadura de los Jemeres Rojos de 1975 a 1979. Pol Pot instituyó un estado maoísta y fue el principal responsable del genocidio camboyano, por lo que se creó en 2006 un tribunal internacional para juzgar a los líderes sobrevivientes de ese sanguinario régimen.

Pol Pot llegó al poder en 1975 apoyado por la China de Mao y llevó a cabo una política de redireccionamiento de la población de las ciudades hacia el campo, para implantar un comunismo agrario. Para esto exterminó a los intelectuales y otros enemigos de la burguesía, causando la muerte y desaparición de alrededor de 2 millones de personas.

Comenzó así un período en el que, según la mayoría de las fuentes, murió la cuarta parte de la población, en lo que fue denominado el genocidio camboyano, que fue ignorado por la comunidad internacional por la simpatía de muchos occidentales a un país que derrotó al imperialismo yanqui.

Nacido en los años ’60, pero muy activo al final de la década del ‘70 y especialmente en la de los ’80, el Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL), conocido como Sendero Luminoso (SL), partido comunista​ revolucionario y organización armada marxista-leninista-maoísta que desató el denominado “conflicto armado interno” aterrorizando a la población, hasta la captura su líder, Abimael Guzmán, en 1992. Desde entonces solo presencias esporádicas. Guzmán y algunos lugartenientes cumplen cadena perpetua en la cárcel de máxima seguridad del Cuartel de Marina, en El Callao.​

La doctrina de Sendero Luminoso estuvo plasmada en el llamado “Pensamiento Gonzalo” y su ideología y tácticas han sido practicadas por grupos insurgentes en Filipinas, Nepal y organizaciones afiliadas al Movimiento Revolucionario Internacional. Su influencia en el Ecuador data de los ’80 en grupos como el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) o el PCMLE (Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador), enfrentadas entre sí, pero que proclamaron ser las verdaderas seguidoras del pensamiento.

Leonidas Iza con medidas cautelares

Sendero Luminoso fue condenado en el mundo por su brutalidad contra campesinos, dirigentes sindicales, autoridades electas popularmente opositores de izquierda. Atacaba a bienes privados e infraestructura (destruyó torres eléctricas, carreteras, puentes, ferrocarriles y refinerías). Sus ataques incluían a la población civil, policías y militares.​

La meta de SL era reemplazar las instituciones del Estado peruano, llamadas “burguesas”, por un régimen revolucionario campesino comunista, mediante el concepto maoísta de Nueva Democracia. Llegó a controlar muchos espacios territoriales y ciudades (Jauja, Yurimaguas, Juliaca o Tingo María), distritos en Ayacucho, Apurímac y Huancavelica, donde implantó un proto estado para reemplazar débil Estado nacional.

El ideario de SL, bajo el pensamiento de José Carlos Mariátegui, fundador del original Partido Comunista Peruano, se inspiraba en una frase utilizada en la portada de un periódico editado por esta organización: “el marxismo-leninismo abrirá el sendero luminoso hacia la revolución” y adoptó ese nombre de su lema: “por el luminoso sendero de Mariátegui”.

La guerrilla, el narco y la izquierda radical

Mencionaba el ministro de defensa, Luis Lara, un dato que es muy preocupante: este paro de Iza y la Conaie, coincide con el inicio de la temporada de cosecha de hoja de coca en Colombia, por lo que esta acción del movimiento indígena está distrayendo a los militares y policías de lo que debería ser su prioridad en este momento: la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada.

El analista Simón Ordóñez, en entrevista con Andrés Carrión en Radio Quito, mencionaba que, aunque puede ser una coincidencia, no sorprende que pueda pasar, porque desde hace algunos años existe una especie de pacto entre movimientos sociales de la izquierda radical latinoamericana y grupos subversivos (las FARC y el ELN) y carteles del narcotráfico, como ocurrió cuando el expresidente Correa condenó el ataque del ejército colombiano contra una base clandestina en Ecuador de los guerrilleros colombianos, causando la muerte del segundo de las FARC, alias Raúl Reyes.

Un año después, quien dirigió la investigación sobre el bombardeo de Angostura, Francisco Huerta Montalvo, advertía el 30 de septiembre de 2010, que el Ecuador estaba convirtiéndose en “un narcoestado”. Los hechos de esa misma mañana (el caso conocido como 30S con el presunto secuestro de Correa), opacaron este informe.

Como manifiesta el analista Mauricio Gándara, en su columna de El Universo: “la tiranía en su sentido más extendido es el abuso en grado extraordinario del poder por parte de un gobernante en perjuicio de sus propios gobernados; a este gobernante se lo llama tirano; pero tiranía también es ese mismo abuso por parte de cualquier poder o fuerza”.

La columnista Thalía Flores sostiene que “en Ecuador se habla de una conspiración en marcha, para acabar con la democracia”. Agrega que “los complotados habrían puesto como cabeza visible a Leonidas Iza, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), quien en su libro ‘Estallido’ abjura de la institucionalidad, convencido de que la única vía para hacerse con el poder es la anarquía. Algunas personas salen a las calles creyendo que lograrán mejorar su condición de vida, sin imaginar que son objeto de una rastrera manipulación de quienes se mueven con agenda política propia”.

Señala Iza en Estallido “Octubre Rebelde está ya grabado en la memoria histórica de nuestro pueblo: es materia, corazón y espíritu. Es mito y fe en la emancipación. Es, sin duda, la continuidad más importante de la lucha del pueblo ecuatoriano” y remata con su frase más paradigmática: “la luz al final del túnel proviene de la afirmación creída, buscada e impostergable: Comunismo indoamericano o barbarie…”

Foto: Daniel Molineros – API

Iza demuestra su odio al sistema en el que vive y del que ha usufructuado diciendo que “es imperativo afirmar la autenticidad y legitimidad del derecho a enfrentar al poder. ‘Den ideas’, nos dicen. Se la podemos dar. Pero para ello es preciso el ‘sacrificio’ de la riqueza de unos pocos que viven ‘bien’ (si el derroche obsceno es eso); sólo así la naturaleza y la vida de las nueve décimas partes de la sociedad, los verdaderos productores de la riqueza social, será respetada. La solución es pensar en la sociedad humana en su conjunto y no en las cuentas bancarias privadas”.

¿Leonidas Iza es un nuevo reto para Guillermo Lasso?

La estrategia de Iza y del movimiento indígena queda clara en esta frase: “Octubre confirma las lecciones extraídas durante otras luchas: es imposible vencer al capitalismo sin concretar una necesaria alianza obrero-campesina-indígena-popular, sin distanciarse del rosario institucionalista, sin la autodeterminación de los pueblos, sin romper la ilusión democrática burguesa, sin cuestionar la naturaleza del Estado y del poder-realmente-existente, sin pensar la vida como relacionalidad entre las diferentes formas de existencia más allá de la especie humana, sin recrear un sujeto integrando diversos tipos de subjetividades no capitalistas, sin confiar en que la fuerza material de transformación radica en la clase trabajadora, sin devolverle a la política sus dos axiomas fundamentales: la contradicción y la universalidad”.

Una amnistía que fue impunidad

La amnistía de los actuales asambleístas en favor de quienes causaron tantos daños a Quito, al sector agrícola y a los habitantes de la Sierra Centro Norte, en octubre de 2019, ha motivado a los favorecidos a volver a repetir algo que tienen muy claro: la toma violenta del poder. Si nadie los va a sancionar, por qué no repetirlo las veces que sea.

En mayo de 2021, tan pronto Guillermo Lasso juró como Presidente, Iza anunciaba movilizaciones, pero no consiguió apoyo. Luego de un viaje por Europa (¿quién se lo financió?), Iza decía que el galón de gasolina era más barato que en Ecuador. El ministro de Energía le aclaró que ese era el precio del litro no del galón. Se disculpó pero inmediatamente comparó el precio con el galón en EE. UU.

Aparentemente su lucha es por lograr reivindicaciones sociales, porque Iza no quiere acuerdos comerciales y que Ecuador entre a la Alianza del Pacífico. Lo que busca es desestabilizar al país. ¿Yaku Pérez se olvidó de la traición de Iza y Vargas en las elecciones de 2021, cuando apoyaron al candidato correísta Andrés Arauz, a pesar de los maltratos de Correa a los indígenas en sus diez años de gobierno? ¿Lourdes Tibán se olvidó cuando fue vejada por los correístas y agredida cerca de la asamblea? Sorprende el silencio de algunos líderes históricos de la Conaie.  

Tras ser liberado, Iza anunciaba la radicalización de su medida y marchas hacia Quito, para repetir todo aquello que el país repudia: la destrucción de ciudades, campos cultivables, unidades de producción, bienes públicos, vehículos policiales, desmanes, ataques, bloqueos y todo lo que esté al alcance para caotizar y sembrar el miedo y el terror.

Las armas de fuego y tácticas de guerrilla urbana de octubre de 2019, cuando buscaron tumbar a Lenín Moreno, volvieron a aparecer. Se ve su desesperación por aprovechar cualquier oportunidad para tomar violentamente el poder. Ahora quedaron claras sus intenciones, con una declaración de Iza: “el único objetivo, la única resolución es sacar a Lasso, no queremos ningún diálogo”. Ahora no pueden decir que hay infiltrados, como hace tres años.

Iza, dice que se necesita “una medida de hecho contundente, para bajarse al Presidente de la República”. Su compañero Marlon Vargas dice que “hay que dejar sin gota de petróleo a Lasso, para ver de qué vive”. Es decir, comunismo indoamericano o barbarie…

El Gobierno sigue mostrando sus limitaciones, porque mientras el ministro del interior y el de defensa actúan tratando de controlar la violencia, su colega de gobierno pide dialogar con quienes no quieren hacerlo.  Por el contrario, Iza y sus compañeros ahora se ven mejor organizados. Curiosa y convenientemente se han unido a los que han pedido la revocatoria del mandato y actúan coaligadamente con los asambleístas que siguen conspirando contra el régimen.  

Las democracias a la deriva

El correísmo vuelve a alistar motores, porque sacar a Lasso de Carondelet significa volver a tener la oportunidad de asaltar el poder, ahora que son más pesadas las denuncias de los nexos de Correa y sus partidarios con las mafias y narco carteles delincuenciales (los casos Norero, Jordán y Ronny Aliaga los dejaron mal parados).

Las marchas de este junio han sido el resultado de una impunidad otorgada por una Asamblea que demostró que nunca estuvo a la altura de las circunstancias, pero que tiene un apetito voraz por el poder. Con las 268 amnistías del 10 de marzo mostraron su estrategia, pues colocaron a Iza en un lugar de privilegio, desde donde está dando órdenes y funge como dueño de todos los territorios indígenas, como si fuesen un estado aparte, en el que se debe pedir permiso para entrar.  

Como señala Thalía Flores. “traicionaron al país y se burlaron de Quito, agredida y ultrajada, en octubre de 2019, al impedir que los culpables paguen por su osadía ante la justicia”. Como se constata, la amnesia y la ceguera son enfermedades nacionales, porque con las amnistías libraron de culpas a vándalos, incitadores, saboteadores de pozos petroleros, traficantes de tierras, secuestradores y pirómanos que incendiaron El Ejido, la Contraloría, Teleamazonas y 167 patrulleros.

Iza y sus aliados son intransigentes, pero ahora muestran una mayor consistencia ideológica en comparación con otros grupos que también buscan crear el caos, como el propio correísmo. Se valen del derecho a la resistencia consagrado en la constitución como pretexto para sabotear las actividades económicas, los pozos petroleros, carreteras, ciudades, bienes públicos y privados.  

Su objetivo ya anunciado no es derrocar a este gobierno ni tampoco fue al anterior en 2019. Su meta es sembrar caos y miedo, para alimentar al fantasma del populismo que tanto daño le ha hecho al país. Iza no cree y nunca creyó en la democracia. Para esto, su método es la toma violenta del poder.

José Hernández en 4 Pelagatos sostiene, refiriéndose a la nula posibilidad de negociar que tiene el gobierno, que “Iza no es confiable para Guillermo Lasso que sabe, como todo el mundo, que Iza empieza los conflictos con una paleta de escenarios en la mano. Uno de ellos, el que guía su acción, es botar precisamente presidentes de la República”.

Crónica de una conspiración: cómo el correísmo quiere recuperar el poder

Como decía el dirigente indígena: “la ira popular es un efecto que se fundamenta en causas materiales. Si es que la clase dominante quiere ahorrarse los efectos, entonces que resuelva las causas. De lo contrario, en adelante habrá más octubres”. Esta vez no fue en octubre, sino en junio. Lo peor es que el caos volvió a adueñarse del país.

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