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Desinformar, la estrategia política más ruin

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El Gobierno, los medios de comunicación y los ciudadanos están llamados a frenar esta campaña de desinformación. La crisis que puede provocar puede desbordarse.

Foto: @droboydean – Freepik.es

¿Les ha pasado que ya no quieren oír noticias? ¿Están aburridos de que les manden videos divertidos -buenos y malos- sobre la pandemia por Messenger? ¿Ya no quieren que les envíen más comentarios por Whatasspp sobre el Covid-19 o la crisis? En suma, ¿están hartos de lo que ven, escuchan, leen y comparten los medios de comunicación y las redes sociales, porque ya no saben ni qué pensar, ni cómo diferenciar todo lo que les llega por cuanta red tienen activada? Si su respuesta fue afirmativa, le damos la bienvenida a lo que se llama infoxicación.

En las últimas seis semanas -que es el tiempo que una buena parte de la población lleva confinada en su casa- no se ha escuchado otra cosa y esa sobrecarga de mensajes es lo que provoca ese estado. Y, por si no lo sabían, ese es un escenario maravilloso para otro fenómeno que viene muy de la mano: la desinfomación. 

Una persona expuesta a esa tormenta de elementos finalmente no está informada (que es la cara más amable de la desinformación) y es más vulnerable -por su estado de ánimo y por sus emociones- a caer presa del miedo y mostrar una reacción negativa -normalmente violenta- frente a casi cualquier estímulo (esa es la cara más fea de la desinformación).

Es por eso por lo que es importante que, en los últimos días, varios medios de comunicación -Código Vidrio, 4Pelagatos, entre otros- se hayan concentrado en desenmascarar a quienes están detrás de la promoción de videos, tuits, fotografías, noticias, entre otros, que no son reales o que están fuera de contexto. Eso, sin duda, es la punta del iceberg, porque aún está pendiente establecer las líneas que pudieran existir con supuestos cibermedios u otras organizaciones, vinculadas a los socialistas del siglo XXI, concretamente a los correístas, que están señalados como los responsables. 

¿Por qué el correísmo? Bueno, no voy a repetir todo lo que se ha dicho en varios espacios, pero lo que sí puedo decir es que es el grupo político especialista en provocar que la sociedad se polarice y el que más interés tiene. No olviden que Correa, Alvarado y Mera tienen sentencia, Glas está preso y algunos de sus seguidores acérrimos por ahora viven fuera del Ecuador, cuando decidieron irse tras los incidentes de octubre pasado. En otras palabras, tienen una razón para hacerlo. 

Esta estrategia de comunicación política -bastante ruin por decir lo menos- lo único que busca es seguir poniendo leña al fuego para impulsar una mayor crisis en el país. Este tipo de accionar siempre busca que alguien gane algo, a costa de intentar destruir al contrincante. Es peligrosa, porque dadas las circunstancias en las que estamos, puede encender la mecha del descontento social, que ya está bastante acumulado, porque la mayoría de la gente en edad de trabajar, ya se gastó sus ahorros y está contando los segundos para salir a trabajar y atender su necesidad más básica: comer. 

Es baja, porque no mide las consecuencias al mediano plazo: incentivar una práctica comunicacional de esta magnitud lleva a polarizar a un país que lleva años en los extremos y que necesita llegar a una posición intermedia, para dar cabida a la pluralidad e impulsar el sistema democrático.

El Gobierno, los medios de comunicación y los ciudadanos están llamados a frenar esta campaña de desinformación. Una comunicación positiva, estratégica, que no solo los descubra, sino que comience a educar sobre los nuevos comportamientos sociales, sobre esta realidad, es parte del camino que se debe transitar. 

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