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Cuando la democracia no tiene intermediarios

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El diálogo tiene problemas. El proceso de intermediación de la sociedad a través de la clase política está agotado. Y la inexistencia de partidos políticos está pasando factura al país.

Fotos: Daniel Molineros – API

Si alguien está manejando muy bien el juego del tira y afloja de la política es la dirigencia de la Conaie. Basta mirar la serie de movidas que ha hecho desde que comenzó su protesta hace prácticamente un mes, con lo cual se mantiene en los titulares de la prensa y como un actor al que no se le puede ni debe perder la pista.

La última corresponde al miércoles seis de noviembre cuando el presidente de esa organización, Jaime Vargas, se presentó en la Asamblea Nacional para entregar su programa económico para que sea analizado –o utilizado como insumo- por la Comisión de Régimen Económico. En ese organismo parlamentario, desde hace algunos días, se discuten las reformas económicas agrupadas en un cuerpo legal de algo más de 400 artículos y, en breve, también deberá conocer la proforma presupuestaria de 2020, que anuncia recortes a varios sectores, para lograr equilibrar las finanzas del Estado.

Al ver esta movida las preguntas que surgen son: ¿está la dirigencia indígena dispuesta a que su proyecto quede solo como un insumo?, ¿está dejando de lado su interés de que su propuesta sea la única en materia económica, es decir se convierta en una política de Estado como lo presentaron antes del feriado al Gobierno y a las Naciones Unidas?, ¿va a estar de acuerdo con lo que decidan o logren hacer los asambleístas: negar la reformas, reformarlas o que pasen por el Ministerio de la Ley?, ¿van a acoger lo que decida Carondelet una vez que la Asamblea devuelva el proyecto de ley con la decisión que hayan tomado (en caso de ser reformulado o aprobado)?, ¿están midiendo escenarios con miras a las elecciones próximas, es decir ofertándose o buscando socio de campaña?, ¿han visto que su accionar únicamente contribuye al bloqueo del país?, ¿qué van a hacer si es que no se acoge su pedido: otro levantamiento?… La lista de interrogantes puede continuar.

Sin embargo, el golpe de lo inmediato, de impacto social al ver la información difundida por los diferentes medios de comunicación, es que Vargas y su organización no se han cerrado al diálogo y que están en un proceso de socialización y apertura al acudir a la Asamblea, donde supuestamente hay una mayor representación de la pluralidad política del país, para lograr que su propuesta se conozca. Y también han enviado el mensaje de que la Conaie no se siente conforme con el diálogo con el Gobierno –cuando se buscaba la reforma al Decreto 833 sacaron como respuesta su reforma económica- y busca salidas en el mismo ámbito democrático al acudir al segundo poder el estado, es decir el Legislativo.

Pero este comportamiento no es exclusivo de los indígenas. Se aplica a los gremios (sea de trabajadores o empresarios) y a las diferentes agrupaciones que buscan que sus agendas específicas sean atendidas, lo cual es lícito, pero demuestra que el proceso de intermediación de la sociedad a través de la clase política está agotado. La inexistencia de partidos políticos está pasando factura al país. Y una de las cuentas más graves es que si cada sector mira solo por sí mismo, la posibilidad de crear un acuerdo nacional se minimiza y las posiciones extremas (hasta totalitarias) se maximizan, lo que provoca que no podamos salir del caos y el estancamiento en el cual nos encontramos.

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