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Corrupción ideológica es el mal del Ecuador… y de la región

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El Socialismo del siglo XXI arrasó con la justicia, la fuerza pública y la prensa. Ahora vemos las consecuencias.

Foto: Flickr Presidencia de la República

En su afán por hacer frente a lo que denominan un estado capitalista, los gobiernos de izquierda, en su mayoría identificados con el Socialismo del siglo XXI, han arrasado con las bases del sistema democrático, es decir con la justicia, la fuerza pública y la prensa. Y, encima, se presentan así mismo como respetuosos de la democracia y representantes de ella. A esto se lo denomina corrupción ideológica. 

La definición no es mía, pertenece a José Marulanda, quien participó en el simposio La corrupción una amenaza a la seguridad nacional y regional organizado por el Observatorio Ciudadano de Seguridad Integral, y creo que no se la puede pasar por alto. Es una realidad que la vivimos, que tomará muchísimos años salir de ella y es una forma de enmarcar -y esto lo digo a título personal- gran parte del problema político en el que se encuentra el Ecuador, tras la llegada de Alianza País al Gobierno en 2007: un populismo que, a través de sus dirigentes, mandos medios y simpatizantes, ha robado al país hasta dejarlo en soletas y mantener un juego en donde ellos mismos son gobierno, oposición, cómplices, amigos, enemigos y, sobre todo, acusan a los otros de lo que ha ocurrido, pese a estar 13 años administrando lo que han dejado del Estado. 

La corrupción ideológica también son esos discursos en donde se polariza a la sociedad, se la desinforma, se provoca agitación política, se intenta llevar al caos al país y presentar lo que se dice en las redes sociales como activismo ciudadano, cuando detrás lo que hay es identidades falsas y manipulación, para que una población que tiene suficientes preocupaciones e incertidumbre busque a un salvador. 

De esa forma tratan de que pase desapercibido que hay intereses políticos por detrás y la política, desde hace rato, gira alrededor de lo que hace Alianza País, las agrupaciones que son parte de ella e incluso quienes se suponen están peleados con ella (me refiero, por mencionar a un grupo, a los correístas). 

Volviendo al planteamiento de Marulanda y a los aportes que hicieron los otros participantes del encuentro, Francisco Huerta, César Robalino y Francisco Rocha, hay que agregar que esta corrupción ideológica se da más rápidamente en donde ya se ha instalado la cultura de la corrupción, es decir la generalización y tolerancia de esta, y se ha producido la pérdida de valores. Las manifestaciones de esto se encuentran desde detalles tan simples como irrespetar una fila, hasta encubrir delitos serios, porque se parte del hecho de pretender que se acepte como normal lo que no es. El ejemplo clásico de esto es la famosa frase “no importa que robe, si hace obra”. 

Es por eso por lo que la salida no es fácil. No solo hay que recomponer lo que le hicieron al sistema de justicia, a la fuerza pública y a la prensa, sino educar a la gente para que la corrupción no sea parte de la normalidad, para que los jóvenes se interesen por la política, para que la política sea hecha por políticos y no por estrellas de televisión, para que los militares no aúpen a gobiernos corruptos, para que los gobernantes gobiernen y asuman todo lo que aquello implica, para que finalmente seamos ciudadanos responsables no solo con nuestras familias sino con la sociedad en su conjunto. 

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1 Comentario

  1. Alfonso Zapata 01/06/2020

    Gracias, muy buen trabajo….

    Responder

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