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Elecciones: Hay que pensar en nuestras familias y en el Ecuador

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El sector privado encontró propuestas de los presidenciables que pueden poner en riesgo la productividad. Quedan pocos días para reflexionar el voto.

Foto: Gianna Benalcázar – CCQ

Luego de una revisión de las propuestas de los candidatos a la Presidencia de la República, hemos determinado que hay ofrecimientos que pondrían en riesgo al sector productivo, así como las futuras inversiones. 

Las propuestas más preocupantes son las del candidato del correísmo. El señor Andrés Arauz habla de subir el impuesto de salida de divisas, lo que implica que llegará menos capital al país. Esto porque si buscan un 27% de una tasa impositiva, el Ecuador tendrá menos entrada de capitales porque nadie querrá invertir en el país y le va a costar, ya no un 5% como hoy en día, sino 27%. Históricamente, la inversión extranjera, en diferentes países del mundo, trae más fuentes de trabajo, más depósitos, más bienestar para la ciudadanía. Con la idea del candidato se pone en riesgo la inversión. 

Asimismo, se ha referido al uso gubernamental de las reservas del Banco Central del Ecuador. Las reservas pertenecen a los ciudadanos, a la banca, a los municipios, al comercio exterior. Pertenece a todos los ecuatorianos. Suena bien decir que regalarán USD 1000 millones, pero ese dinero lo tomarán de los ciudadanos. Disponer de las reservas del Banco Central para los ofrecimientos electorales, debilitará las reservas, lo cual pone en riesgo la dolarización. 

También hemos conocido propuestas de proteccionismo, a través de timbres cambiarios. El asesor de la campaña de Andrés Arauz, el señor Juan Pablo Jaramillo, habló de ese tema, de nuevas salvaguardias. Pero las consecuencias de aplicar esa política es encarecer los productos para los ecuatorianos, porque no todos los productos que consumimos se producen en nuestro país. Los ecuatorianos tenemos derecho a importar materias primas, bienes de capital para producir, incluso a comprar productos importados más baratos. Lo que sucederá, si es que ejecutan esa propuesta, es que habrá menos dólares. Y, lamentablemente, la vida será mucho más costosa para los ecuatorianos más necesitados, porque las salvaguardias significan nuevos impuestos, más aranceles. Esto tiene otros efectos. Habrá menos consumo, por lo que las fuentes de trabajo disminuirán. 

En Argentina aplicaron fórmulas similares y algunas multinacionales abandonaron ese país. Entonces, los proveedores, los trabajadores de empresas, se verán en riesgo. 

Debemos aprender de otras naciones. Un sistema radical se implementó en Cuba hace 50 años y la gente en su gran mayoría es pobre. ¿Qué sucede en Venezuela? Los pobres ya no pueden más. Los testimonios de venezolanos que han llegado a nuestro país deberían ser una fuente de información para reflexionar el voto, pensar si es que realmente queremos ese sistema que limita las libertades, que impone trabas para emprender. Y, sobretodo, que fabrica pobreza.

Ahora, hay propuestas de otros candidatos. Quieren bajar impuestos, bajar aranceles, subir salarios, pero eliminando la gran cantidad de tramitología y también reduciendo la gran carga fiscal y tributaria que tenemos en el país. 

Las empresas necesitan ser más competitivas, necesitan vender más y así el trabajo será sostenible. Actualmente, menos ecuatorianos trabajan en el Estado. Y el país ya no tiene dinero para crear más instituciones públicas y contratar más. Por eso, el próximo Presidente debe evitar que el tamaño del Estado crezca y ayudar a generar más fuentes de trabajo en el sector privado, para que todos podamos acceder a un empleo digno. 

Ese tipo de propuestas, donde se respeta la libertad de empresa, de emprendimiento, la propiedad privada, son las que nos convienen a todos los ecuatorianos. ¿Por qué? Porque esto ayuda al empresario, al emprendedor, pequeño y mediano.

Lo importante en estos días que faltan para la votación es reflexionar sobre el Ecuador a largo plazo y, especialmente, en nuestras familias. ¿Queremos que nuestros seres queridos pasen por problemas económicos o no puedan conseguir un trabajo digno, que tengan temor al salir a la calle porque alguien les puede asaltar? La prensa debe estar preocupada por lo que pueda venir, porque hay la posibilidad de que el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la propiedad privada, los derechos humanos básicos sean vulnerados como en Venezuela y en Cuba. Nos restan pocos días para reflexionar.

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