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‘Benito’ y tres claves para las presidenciales 2021

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Antes de definir el voto, los ciudadanos reflexionarán antes de inclinarse por un candidato. Un análisis de las tres vías.

Foto: Freepik

Las elecciones presidenciales 2021 en Ecuador serán un gran barómetro para el devenir político y el desarrollo de esta república en los años venideros. Las lógicas binarias y simplistas desde el campo de izquierdas y derechas, sus fraccionamientos, esquivos acuerdos mínimos de gobernabilidad y la tenue credibilidad en el sector público, resumen un escenario de los más atípicos y extraños en los últimos años de cara a una elección presidencial.  

El ánimo del ciudadano estará conjugado por tres grandes lógicas, para elegir a uno de los binomios presidenciales, que para explicarlas tomaremos de ejemplo a “Benito”, como un ciudadano que pronto le tocará decidir: 

  • Desde la afinidad con el candidato. 

Benito no quiere saber de movimientos, partidos o política en términos formales y electorales, pero siente afinidad por un candidato en particular, el mismo que mientras iba camino a casa, luego de la jornada laboral, se acercó a preguntarle cómo está y qué le incomoda en este país. Y esto como actividad persuasiva, ha consolidado su afinidad transformándola en representación, una vez más, a partir del juego entre fibras emocionales de un electorado vulnerable, si de permeabilidad e inestabilidad política hablamos. Y así, con un estrechón de manos, aquella práctica tan superficial sustraída de los personalismos y populismos, Benito tiene muy claro el sitio donde rayará en la papeleta electoral. 

  • Desde la filiación ideológica con el partido o movimiento. 

Benito está hastiado de la cantidad de presidenciables en este proceso, se encuentra tremendamente agobiado por la maquinaria electoral, pero tiene claro que sus valores personales son un denominador común con un movimiento o partido en su país; quizá la libertad, quizá la igualdad, quizá la decencia. Benito no tiene claro si puede confiar en quien ha personificado el movimiento o partido con el que se ha alineado, pero no está en duda que la desconcentración al personificar la entidad política de su agrado, le ha permitido ver más allá y calzar con los valores que esa entidad representa. Así, Benito quién abraza más valores comunes y transversales, a partir de aquello se siente representado, antes que abrazar personalismos y decadentes cultos personales. 

  • Desde la lectura de planes de gobierno. 

Benito tiene claro que el siguiente acontecer electoral marcará el camino de un país sumido en dificultades de toda índole, acompañado de una pandemia y en lo personal, una situación no promete mejoría. Pero Benito augura días mejores, y si de él depende el ejercicio responsable al menos del sufragio, así será. Benito no tiene afinidad con ningún candidato, ni ha endosado su confianza y valoraciones con ningún movimiento o partido, pero sabe que anular su voto sería otro golpe más a la democracia, por eso ha decidido leer todos los planes de gobierno y bajo aquello decidir. Benito está en búsqueda de una agenda de gobierno propositiva en lo económico, social, legislativo y demás campos que serán fundamentales para asumir la dirección de este país.   

Ahora bien, una elección y voto responsable son imperativos en términos electorales y estas serán las tres grandes lógicas, pero puedo sostener que será contundente combinarlas entre ellas y siempre considerar la tercera, y de no intercalarlas. La lógica que más ha de representar el ejercicio de una ciudadanía responsable es la lectura de planes de gobierno, será prioritario recorrer todas y cada una de las ideas, proyectos y visiones en medio de horas bajas para la representación, filiación y credibilidad de candidatos, movimientos y partidos.

Benito es un ejemplo de lógicas predominantes, decisivas y comunes para lo que veremos en los siguientes meses y sin duda será fundamental que como ciudadanos y sociedad civil adquiramos nuevas y buenas prácticas, entre ellas, exijamos un bagaje importante de ideas, planes y programas a quienes nos pretenden representar, para así facilitar un proceso electoral más dinámico, integral y que permita formar gobierno a quienes tengan que formarlo. Pero esa exigencia nos pedirá siempre a cambio responsabilidad, desde el más pequeño al más alto escalón de lo cotidiano.

  • El autor es Coordinador de la Corporación Diálogos por la Democracia, en Cuenca.
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