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La ruta de la seda y el collar de perlas, la estrategia China de penetración global

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Los intereses de expansión de la primera potencia comercial y segunda militar se mantienen. Hay países en riesgo.

Foto: @fajianhua – Freepik

La Ruta de la Seda, según algunos historiadores, tiene sus inicios por el año 3000 AC, en los comienzos de la civilización Minoica y la primera producción de seda en China. El Emperador Wu, de la dinastía Han, encomendó al General Zhang Qian estrechar lasos de amistad con los reinos del oeste y del noroeste, para lo cual trazó un recorrido que hoy se conoce como la “Ruta de la Seda”. Esta es una vasta red de caminos que se extendían por cerca de 7.000 Km y conectaban África con Asia y Europa. 

Estas rutas terrestres, que luego se ampliaron a las marítimas, no solo sirvieron para proyectar su poderío militar, fueron también utilizadas para expandir su cultura milenaria y su comercio. 

Los factores de tiempo y medios han cambiado; sin embargo, los intereses de expansión de la primera potencia comercial y segunda militar se mantienen. China, a principios del siglo XX, comenzó a preocuparse por la falta de recursos y de materia prima para mantener sus más de mil millones de habitantes y, también, su capacidad industrial y militar en un escenario global, donde su subsistencia depende de su habilidad para controlar e influir sobre el resto de la comunidad internacional.

El presidente Xi Jinping anunció, en 2014, la creación de la iniciativa “One Belt, One Road”, que se relaciona con la puesta en marcha de dos estrategias que convergen en un solo objetivo: el control global. La primera es la comercial, tecnológica, empresarial y económica, a través de la “Ruta de la Seda” y, la segunda es la militar denominada, “Collar de Perlas”, que consiste en la instalación de bases militares y control de puertos por donde atraviesa la Ruta de la Seda, para asegurar la misma. El método empleado es millonarios préstamos a los países, a cambio de recursos y materia prima, exigiendo la concesión de mega proyectos o la participación directa y/o accionaria en los mismos.

Pero las aspiraciones de control global no se quedan allí y van fuera del planeta, hasta la denominada “Ruta de la Seda Lunar”, que es la carrera espacial por el control de los recursos naturales del satélite de la Tierra. China ha invertido miles de billones de dólares en su carrera hacia el control del espacio y espera que, para el 2030, pueda instalar una base lunar que le permita comenzar a extraer los ricos recursos minerales que se encuentran abandonados. 

Mas de 100 países han caído en las redes del tigre asiático, con un resultado grave: pobres economías que se encuentren hipotecadas por varias décadas. El Collar de Perlas y la Ruta de la Seda constituirán la hoguera o el cadalso, donde se queman o se eliminen las aspiraciones de progreso y desarrollo de los pueblos.

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