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Piratas informáticos y piratas políticos

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No debe caer en el olvido la denuncia presentada en la Fiscalía por la alteración del voto de cuatro asambleístas cuando se intentó destituir al Presidente de la República. Es indispensable descubrir a los autores para impedir el secuestro de la democracia por piratas informáticos.

Foto: Christian Medina – Flickr Asamblea Nacional

En España pasa lo mismo que en Argentina, los peores enemigos del gobierno, son parte del gobierno. Esta semana, en las Cortes de Madrid y en el debate sobre el estado de la nación, un diputado de la coalición de gobierno, Rufián de apellido y aficionado a los efectos dramáticos en sus discursos, criticaba la conducta de su gobierno en un suceso sangriento ocurrido en la frontera con Marruecos. Sacó, una por una, tres cartuchos de su bolsillo y los colocó dramáticamente sobre el podio como tres martillazos y dijo: “Sr. Presidente, ¿sabe qué son? Son balas que ha recogido mi compañera en Melilla y que han matado a 15 personas. Y usted dijo que no estaba tan mal”.

Mesas de diálogo inclinadas

A su turno el presidente Pedro Sánchez le contestó: “Usted se ha equivocado gravemente señoría. En este hemiciclo la mera exhibición de balas es un error imperdonable, ni siquiera con fines probatorios, ni siquiera como truco efectista. El Congreso no es una corte penal señoría; es el templo de la palabra. Aquí entraron balas, señoría, están en el techo de esta casa. Fueron traídas por golpistas”.

Traigo este recuerdo como truco efectista para valorar el nivel del discurso en un Congreso y compararlo con el nivel de nuestra Asamblea Nacional donde escuchamos desde balbuceos incomprensibles hasta gritos destemplados, pero rara vez un debate sobre algún tema de fondo.

Piratas informáticos en la Asamblea

Parece ser que nada escandaliza en este país. En una intentona por destituir al presidente de la República en la Asamblea, la presidencia del parlamento proclamó 84 votos a favor. Cuatro asambleístas denunciaron que su voto había sido alterado, que habían votado NO y apareció como voto a favor de la destitución. El presidente, que había votado por la destitución, dictaminó que los diputados habían cometido un error. El robo de votos no se consumó gracias a la repetición de la votación y la inteligencia de uno de los asambleístas que pidió a un asistente suyo que grabe la pantalla mientras votaba. Así se constató que el cursor estaba en la casilla del NO y se encendía la casilla del SÍ. Un Hacker se anticipó y cambió el voto.

El episodio daba para un escándalo pues estaba a la vista del país que se podía alterar las decisiones de la legislatura desde fuera de su recinto. ¿Quiénes eran los piratas informáticos que usurpaban el voto a los asambleístas? ¿Quién los había contratado? ¿Dónde operaban y con qué mecanismo? Todas preguntas fundamentales para defender una democracia amenazada, para exigir una investigación exhaustiva y suspender cualquier votación electrónica hasta que se haya asegurado el sistema.

El riesgo país sube a casi el doble en un mes

Lo curioso es que no hubo ningún escándalo. Llevaron el tema a la fiscalía, mintió públicamente el presidente de la Asamblea, manipularon el informe técnico y el país entero pasó a discutir otros temas, con otros personajes, en otros escenarios. Si el asambleísta no hubiera grabado el delito, la presidencia de la Asamblea hubiera mantenido su dictamen y la mayoría malpensante hubiera sospechado que vendieron el voto y denuncian el hackeo como coartada. Hubiera ocurrido lo que ocurrió con el diputado Casero en España.

Casero, el diputado tonto

El Congreso aprobó por un voto la reforma laboral propuesta por el gobierno de izquierda, el diputado Alberto Casero, conservador, dijo que había votado NO, pero su voto fue registrado como SÍ por error telemático. La presidenta del Congreso no aceptó la corrección del voto y la ley fue aprobada. El caso ocurrió en el mes de febrero y fue denunciado al Tribunal Constitucional que no ha emitido fallo. Lo interesante del caso es que la mayoría sostiene que no hubo fallo telemático sino error humano. El diputado Casero fue echado a las patas de los caballos por la prensa que lo pintó como un diputado tan estúpido que ha sido incapaz de poner el dedo en una tecla.

2.805 nuevos contagios y dos muertos en un día

En nuestra Asamblea, la grabación exhibida por uno de los afectados, a quien el país, los políticos y la Asamblea debieran agradecer, prueba que hubo hackeo. El informe del departamento técnico asegura que los votos pirateados se emitieron fuera de la Asamblea y el caso está en investigación de la Fiscalía. Bandas de hackers operan en todo el mundo y son conocidas sus intervenciones en varias elecciones. Si olvidamos el episodio, como hemos olvidado tantas cosas importantes, permitiríamos que nuestra democracia sea secuestrada por piratas informáticos pagados por piratas políticos.

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