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Latinoamérica busca un modelo

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Los países de Latinoamérica son muy parecidos en su historia, su idioma, su cultura y viven fenómenos políticos y económicos muy similares. Toda la región sigue soñando en la unidad y en un modelo político nuevo.

Foto: Freepik

Latinoamérica ha ensayado todos los sistemas, desde la monarquía hasta la anarquía. En el último siglo ha probado dictaduras sangrientas, gobiernos de izquierda y gobiernos de derecha, caudillos pintorescos y unos cuantos estadistas, sin embargo, ningún sistema se consolidó y la crisis es lo único permanente en la región.

Estamos ahora en un período de retorno de la izquierda, pero será una izquierda diferente, al menos eso parece. Será diferente a esa izquierda de caudillos sanguinarios que ofrecían libertad y convirtieron sus países en cárceles. Todavía están allí esas dictaduras que controlan todos los poderes, que llenan las cárceles con presos políticos y hacen elecciones sin competidores, allí están Díaz-Canel, Maduro y Ortega. Países que se rebelaron a tiempo como Ecuador y Bolivia, lograron evitar el desastre.

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La nueva izquierda ha llegado al poder por caminos democráticos y parece acomodarse a las instituciones democráticas. En ese grupo están México, Argentina, Perú, Chile, Honduras, Bolivia y Colombia. A esta lista puede sumarse Brasil si Lula gana las elecciones como predicen las encuestas. Estos gobiernos Intentan hacer transformaciones, manipulan las instituciones, pero no quiebran el sistema democrático.

De izquierda a derecha y otra vez a izquierda

El electorado de Latinoamérica ha migrado hacia el centro como consecuencia de la evaporación de las ideologías y la desilusión de los gobiernos de izquierda y derecha. Ahora se inclina hacia un lado u otro buscando los opuestos a los gobiernos salientes con la esperanza de que cumplan las promesas y sean capaces de mejorar las condiciones de vida.  La izquierda castiga a los generadores de riqueza y la derecha aumenta la desigualdad, por ambas vías se asegura la desilusión de las mayorías pobres.

La izquierda no ha podido eliminar la pobreza castigando a los ricos. La pretensión de repartir bonos y subsidios sin conseguir crecimiento económico termina en endeudamiento, impuestos, inflación, recesión.

La derecha no ha podido resolver el problema de reducir la desigualdad. El crecimiento económico y la generación de empleo no son suficientes para asegurar la distribución de la riqueza, pero es la derecha la que mejores resultados arroja. Según datos de Thomas Piketty en su breve historia de la igualdad, en el último siglo la población y la renta per cápita se multiplicaron por 10. La población ha pasado de 600 millones a 7.500 millones y la renta per cápita de menos de 100 dólares a 1.000 dólares al mes. En ese mismo período la esperanza de vida pasó de 35 años a 73 años y la tasa de alfabetización del 22% al 85%.

La nueva izquierda en Latinoamérica

La izquierda retrógrada, dictatorial, al estilo de Cuba, Nicaragua y Venezuela es rechazada por una nueva izquierda civilizada que considera fracasados a esos países. López Obrador de México intentó boicotear la Cumbre de las Américas convocada por Joe Biden de Estados Unidos condicionando la inclusión de los tres dictadores, pero resultó un intento fallido. Boric de Chile y Petro de Colombia han puesto distancia con los dictadores y proponen gobiernos más inclinados hacia la social democracia manteniendo los principios de la democracia y el libre mercado. El atrabiliario Maduro ha calificado de “izquierda cobarde” a la que izquierda que no alaba a los dictadores.

La izquierda chilena tuvo victorias importantes con el estallido social de 2019, la elección de una Asamblea Constituyente para diseñar una nueva Constitución y la elección de Gabriel Boric como presidente. Sin embargo, el nuevo gobierno ha tenido dos reveses importantes, la caída rápida de la popularidad del mandatario de izquierda (de 50% a 34%) y la oposición mayoritaria a la nueva Constitución (54% según encuestas) que debe ser ratificada por plebiscito en el mes de septiembre. Si la nueva Constitución es rechazada tendrán que volver a empezar en cero el proceso constituyente como propone Boric o encargar una nueva Constitución a un comité de expertos como proponen otros.

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La izquierda colombiana sepultó en las urnas a los partidos tradicionales y eligió, por primera vez, un presidente de izquierda que fue parte de la guerrilla del M-19. Para lograr la victoria, Petro tuvo que suavizar sus posiciones y ha alcanzado acuerdos con los principales partidos para asegurar la mayoría parlamentaria. Eso le limita la posibilidad de replicar la estrategia de la izquierda latinoamericana de llegar al poder aceptando las reglas de la democracia para cambiarlas una vez en el poder.

La izquierda brasileña espera una victoria de Lula da Silva, que pasó por la cárcel acusado de corrupción, pero sus partidarios están temerosos porque ven síntomas de que el presidente Jair Bolsonaro cuestionaría el resultado al estilo Trump. Si se confirma la victoria de Lula, todo el mapa latinoamericano quedará teñido de rojo, aunque tampoco Lula adoptaría el estilo dictatorial de los caudillos malditos de la región.

Los electores migran hacia el centro no ideológico

La mayoría de los ciudadanos en Latinoamérica (42%) se declara de centro, según el Barómetro de las Américas y no cree deberle fidelidad a ninguna posición ideológica; en cada oportunidad vota por el que mayor credibilidad despierta, si es opuesto al gobierno saliente, tanto mejor.

A la vista de los resultados de las últimas elecciones de la región, los partidos tradicionales se sienten perplejos, no encuentran el modelo económico y político que pueda conquistar a los electores o pueda responder a los problemas y las demandas de las mayorías populares. Las ofertas populistas fracasaron y las protestas masivas se dan lo mismo en contra de la izquierda que de la derecha.

Avanza hoja de ruta

Las izquierdas tienen problemas comunes: inflación, devaluación, endeudamiento, corrupción. El caso de Argentina es indicador. La derecha no tuvo éxito, la izquierda recuperó el poder, pero sólo para sumir al país en el caos. El reparto de dinero a las organizaciones sociales no es suficiente y empiezan a producirse manifestaciones de protesta en contra del gobierno por parte de organizaciones sociales creadas y financiadas por la izquierda y que, en otro tiempo, las utilizó como fuerza de choque en contra de la derecha.

Latinoamérica necesita un modelo económico que tenga la capacidad de la derecha para producir riqueza, crear empleo, generar impuestos, pero con la sensibilidad social de la izquierda y la capacidad para entender las causas que atraen a las masas populares. Ese sistema no existe todavía y seguiremos sufriendo una izquierda que destruye la economía y genera pobreza y una derecha que genera riqueza, pero aumenta la desigualdad.

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