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Yunda y sus diablos: ¿extrema torpeza y/o poderosas razones?

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Yunda Alcaldía Quito Corrupción

Está claro que la intención de Jorge Yunda es mantenerse a como dé lugar en el cargo; pero lo que no está claro aún son los motivos. 

Foto: Juan Ruiz Condor – API

Al momento de escribir este artículo, víspera del 10 de agosto, la situación del Municipio de Quito y de manera particular la disputa por la Alcaldía está en uno de sus mas álgidos momentos; mientras que en la mitad, la luz de Quito parece apagarse, en la sombra del asombro y  vergüenza, sin perjuicio de la flagrante y grave afronta  a “Quito Luz de América” al conmemorarse un año mas del Primer Grito de Independencia.

Resulta forzado que Jorge Yunda pretenda sostenerse bajo el argumento que fue democráticamente electo;  no olvidemos que apenas el 21,39% de la población le dio el voto, es decir que  nada más y nada menos que el 78,61% de los ciudadanos  no  votaron por él, es decir  cuatro de cada cinco votos válidos, cifra que probablemente al día de hoy sea mayor dado el rechazo a su gestión, ya que  existe una amplia desconfianza moral y técnica en la labor de la alcaldía.  Probablemente no considera  J. Yunda, que ni  siquiera aquel 21,39%  le apoyaría para efectos de lo  que actualmente ocurre en el municipio, y que se refleja en el abandono casi total a la ciudad, afectación en la economía y en la tranquilidad ciudadana;  así como en la pésima imagen y ejemplo de la ciudad frente al  país y el mundo. 

Quizás esto nos lleve a reflexionar en el sentido de que, ¿es  conveniente o no  la dispersión de candidatos?. Tengamos presente que fueron 18 candidatos a alcalde en los comicios del domingo 24 de marzo del 2019,  versus considerar entre tendencias afines la generación de inteligentes  alianzas en función de la ciudad; así como  en el caso de no existir mayoría,  ir a una  segunda vuelta, a fin de brindar mayor peso democrático en las elecciones de alcaldes y concejales, y por ende mayor sentido de gobernabilidad en el Consejo capitalino.

La elección de Yunda, desde su origen presenta debilidades ciertas y serias en cuanto al alcance de su real apoyo ciudadano. Pero en realidad el tema, no termina ni se soluciona, con una segunda vuelta, ya que el asunto es mucho más profundo y complejo, que va desde deficiencias en el sistema democrático; educación y nivel cultural de los distintos votantes, es decir mayor madurez de los electores a fin de tener  conciencia y solvencia cívica  en la responsabilidad y efectos del voto;  hasta  en los procederes éticos y sensatez de los candidatos y de los mandatarios.

Yunda no tendría legitimidad democrática, para sostenerse en el cargo, ni tampoco tendría sentido ético, ya que el tema de fondo es la falta de carácter de bien, que por elemental manifestación de respeto a la ciudad  y a la ciudadanía, debería tener y por ende  haber renunciado en su momento, y no exponer de semejante manera a Quito,  que luce abandonado y a la deriva, en razón de una muy lamentable y deficiente gestión municipal, por un municipio sobredimensionado en trabajadores, y por hechos y/o  contratos en proceso de investigación,  con graves sospechas de corrupción. 

Está claro que las intenciones de Yunda es mantenerse a como de lugar en el cargo; pero lo que no está claro aún, es conocer, ¿cuáles son sus  motivaciones, para tal decisión…? ¿qué le dicen sus diablos internos que rondan en su cabeza, probablemente pisoteando a su conciencia? ¿Quiénes son esos diablos externos y cercanos de carne y hueso, que le rondan probablemente en defensa de sus propios y respectivos intereses?  ¿Por qué Yunda procede de esta manera, utilizando para el efecto procedimientos judiciales discutibles? ¿Es por supervivencia? ¿por revancha? ¿por una ciega conveniencia? ¿por ganar tiempo? ¿Cuáles son los motivos para este insensato y por cierto peligroso proceder de Yunda?  ¿Es extrema torpeza y/o tiene poderosas razones?  No habría que descartar que, oscuros intereses de diversa índole, quizás políticos, económicos, de personas cercanas, etc., estén tras bastidores, apoyando infamemente y quizás hasta manipulando al mismo Yunda (generándole falsas expectativas de permanencia, cuando sus días probablemente estén ya contados), en perjuicio de los sagrados  intereses de la capital del Ecuador; y de igual suerte, resulta lamentable, que “profesionales” del derecho, se presten a auspiciar acciones legales, a todas luces forzadas y ajenas a las buenas prácticas de una conducta jurídica apropiada.   

¿O es que acaso, existe alguna explicación y/o  un hilo conductor, entre lo sucedido en octubre de 2019,  cuando Quito recibió una muy grave agresión y embestida a pretexto del levantamiento indígena?. Recordemos que el municipio tuvo una mínima actuación en defensa de la ciudad, todo lo cual dejó un olor a indefensión, complicidad e impunidad en el ambiente; y ahora, cuando se da la segunda gran agresión a la capital, dada  en menos de dos años, pero  liderada  por el llamado a protegerla,  quien intenta desesperadamente mantenerse en el puesto, pero entrando  por la ventana y a la sombra de los opacos  pasillos de la función judicial. Serán los hechos, las investigaciones y el tiempo inmediato venidero, los que nos ayuden a descifrar, descubrir y entender las reales motivaciones de Yunda, a efectos de aferrarse contra viento y marea…    

Sin perjuicio del pronto  pronunciamiento de la Corte Constitucional, y  de la acción de la Fiscalía a fin de investigar y perseguir las  irregularidades que  se habrían dado alrededor de este tema; es el noble pueblo de Quito, que con hidalguía,  organizado y auto convocado,  entiéndase la sociedad civil visibilizada en los gremios, organizaciones, cámaras, universidades,  profesionales, amas de casa, estudiantes, jubilados y la ciudadanía en general,  la que en ejercicio de su libertad y avalada moralmente  por esa gran mayoría (78,61%) que no votó por Yunda,  se levante  en las calles civilizada y firmemente para defender con honor y respeto,  la dignidad de la capital y su legítimo derecho a estar bien y debidamente representada en el Municipio  Quiteño, dando a Yunda un contundente Mensaje Cívico de exhortación y ¿por qué no? de exigencia, de abandonar junto con todos sus  “diablos” de manera inminente  el Municipio capitalino; así como, guardando las distancias,  el 10 de agosto de 1809 los próceres de la independencia, le notificaron valientemente su destitución, al Presidente de la Real Audiencia de Quito.

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2 Comentarios

  1. Bonnie de Chiriboga 07/08/2021

    “Yunda y su diablos… “, muy buen artículo 👏👏👏

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  2. Jaime Navarrete 08/08/2021

    Sres muy inocentes me parecen ustedes cuando dicen no saber los motivos por cual Yunda se aferra a la
    Alcaldía es simple seguir robando ayudar a sus cómplices a quien dio las obras a que lucren y la
    Mas
    Importante la justicia ha demostrado que con plata se logra todo en Ecuador .

    Responder

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