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La transformación de valores

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La educación de los niños y adolescentes del país debe estar acompañada de valores. Un especialista señala los motivos.

Foto: @pressfoto – Freepik

Según la página de la Fiscalía General del Ecuador, en el 2020, en el ámbito educativo se ha detectado un 14% de violencia psicológica, 7% de violencia sexual, 7% de violencia física. 

Con estos datos las preguntas son: dónde está la causa, cómo llegamos a esos niveles y por qué siguen incrementando. Sin dudar, una de las razones es la pérdida de valores, del respeto por el prójimo, la honestidad, peor aún la transformación de estos valores.

Para Rosero-Salas (2015) la pérdida de valores hace que cada vez haya menos respeto y eso empuja a una decadencia de lo moral en las nueva generaciones, causado por una mutación de nuevos valores, el ser “vivo”, el ser atrevido, elegir el camino más rápido y fácil, son nuevos valores. Más grave aún, a tempranas edades las escuelas y colegios son espacios en los que reflejan ya las consecuencias. Pero qué hacer si el sistema educativo no contempla de manera clara la educación cívica, la lógica, la ética. 

Entonces, la familia debe recordar que es la primera fuente de formación de valores, por ello es urgente dedicar un espacio para esta labor fundamental. Se debe empezar con un diagnóstico: pregunte a sus hijos qué valores son las más importantes en su familia y podrá tener una idea de dónde esta. Se encontrará con una clave de qué es lo que cómo padres están haciendo, si su ejemplo, su educación, esta siendo asimilada. 

Sin duda es una excelente oportunidad para la reflexión en familia y para ajustar las medidas. El momento oportuno, sin duda, son los momentos que se comparten en familia, las comidas, los trayectos compartidos hacia la escuela, al colegio, los momentos antes de dormir, retomar estos espacios en los que se puede educar y compartir con los hijos.

Pitágoras dijo “educa al niño y no será necesario castigar al hombre”. Por eso, está en nuestras manos hacer de este un mundo mejor. Para Montoya, Hincapié y Carmona (2016), los niños están creciendo con la ausencia de algunos de los padres, según datos del mapa mundial de la familia. 

No solo es su tiempo, es el del futuro de sus hijos, de la sociedad, del mundo. 15 minutos diarios pueden marcar la diferencia entre un niño, un adolescente sin valores o transformarlo en alguien con sólidos valores, con capacidad de decisión, de razonamiento, con una conducta positiva, altruista, cívica, que asegure profesionales éticos, honrados ciudadanos, futuros buenos esposos, y nuevos y mejores padres. 

  • El autor es Miembro de la Asociación Ecuatoriana de Psicólogos del Deporte (AEPSID)
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