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Las emociones en tiempos de crisis

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La adaptación a los cambios constantes hace que perdamos de vista los momentos y personas importantes. Retomar la conexión humana es también relevante.

Foto: @master1305 – Freepik.es

Todos los días nos levantamos con pensamientos positivos y otros tal vez no. ¿Qué implicaciones tiene el iniciar el día con un estado de ánimo que nos ayude a superar situaciones difíciles? Nuestro cerebro genera millones de recuerdos mientras estamos descansando y se rescatan momentos de nuestra vida.

El impacto de lo que nos sucedió un día en particular puede marcarnos para siempre, la cuestión es cómo podemos superar lo que nos afecta y mantener lo que nos produce placer, alegría, satisfacción, y toda emoción que nos permita cambiar aquellos pensamientos que se interponen en la búsqueda de la felicidad.

Hoy, en época de confinamiento, la adaptación a los cambios constantes, la invasión de la tecnología, con un ritmo acelerado de vivir y no tomar en cuenta pequeños detalles que son los que en realidad nos permiten tener la sensación de paz y tranquilidad que tanta falta nos hace, buscar estos espacios para reflexiona y meditar sobre nuestros planes, se ha visto afectada por la saturación de información sobre la crisis mundial. Esto ha causado un giro inesperado a empresas y personas. Si lo vemos de una manera positiva, quien está recuperando sus fuerzas es nuestro planeta y a pesar de todos los avances científicos basta un pronunciamiento de la naturaleza para encerrarnos a todos, y decir basta ya.

Hoy el mundo teletrabaja, comparte más tiempo en su hogar. Muchos tenemos la suerte de contar con nuestras familias, otros probablemente no, día a día en las noticias vemos más casos de contagios y muertes en el mundo, millones de personas que mueren de esta peligrosa enfermedad y de hambre por no poder trabajar. Entonces, la reflexión pertinente es cómo recuperamos los valores de solidaridad sin afectar la economía, cómo luchamos contra el statu quo llamado corrupción que, para mucha gente, se ha convertido en un modo de vida sin importar las consecuencias del daño que produce este mal, que es más peligroso que el mismo COVID-19.

Ahora, nuestros niños crecen en esta nueva normalidad donde la tecnología, reemplaza a padres, la educación se vuelve universal y se pretende que se genere un verdadero cambio esperado desde hace décadas y no llega para pensar, sentir y creer en los seres humanos como buenos, solidarios, honestos y con la actitud de ser mejores personas y profesionales.

Nuestras emociones juegan un rol muy importante. Las palabras tiene tanto poder que pueden enaltecer o matar a una persona, y la lucha con nosotros mismos para no dejarnos vencer por la negatividad, la depresión y la ansiedad, solo se puede lograr en un nuevo modelo de vida y aprender en comunidad. Hoy por hoy somos ermitaños de nuestras emociones, porque no nos gusta compartirlas por miedo al qué dirán o probablemente porque nuestra autoestima y seguridad se vio afectada por un acto de violencia, abuso de poder, pérdida de credibilidad y confianza.

Qué importante es mantener la confianza, pues es muy fácil perderla, ya que está muy vinculada con la amistad, la empatía, el amor y, sobre todo, el perdón. Muchas veces estos actos de sencillez no son para ofrecer a otros el perdón es muy probable que sea a nosotros mismos a quien debemos pedir perdón con mucho amor, para que nuestro niño interior se reconcilie con nosotros, podamos jugar, reír y disfrutar lo que nos queda de vida. Porque es una ironía no saber hasta cuándo estaremos presentes y aun así la desperdiciamos como que tuviéramos otra más.

Compartir lo que sentimos nos alivia el espíritu. Solamente debemos encontrar el momento ideal en soledad o realizarlo con la persona que amamos, esposa, hijo, madre, padre o un amigo de toda la vida, incluso con nuestras mascotas. Todos tenemos ese alguien especial que presta su tiempo para escucharnos con atención y regalarnos la cura para nuestras emociones negativas. Hoy los invito a que tomen un café con esa persona especial a la cual añoramos tanto y capaz está muy cerca de nosotros y nos damos cuenta, por dejarnos llevar por superficialidades, que hoy están muy de moda en las redes sociales.

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