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La política de la incoherencia

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En la historia de la política ecuatoriana, la incoherencia entre lo que los políticos dicen creer y defender y lo que realmente defienden, ha sido una constante.

Foto: Flickr Asamblea Nacional

Sin embargo, en los últimos periodos esto se ha agravado de tal modo, que es casi una misión imposible definir la línea ideológica de varios partidos y de varios políticos en el país.

Hace unos días, la Asamblea Nacional votó una resolución que rechaza el bloqueo de Cuba por parte de Estados Unidos. Ese día se principalizó una asambleísta suplente de un conocido asambleísta principal, que, aunque nunca lo ha dicho frontalmente, es conocido por su postura más cercana a la derecha e incluso sus detractores lo han vinculado con la CIA.

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Para sorpresa de muchos está joven asambleísta y militante de la izquierda, votó a favor de la resolución, a sabiendas que eso le traería problemas, ya que la postura del asambleísta principal es distinta a la suya. Recibió presiones de varios asesores y sobre todo la presión de sus propios pensamientos que le decían que esa podría ser la última vez que la llamen a estar en el pleno. Aun así, con un poco de temor, pero con mucha valentía, votó a favor de lo que ella considera correcto, siendo coherente con sus principios ideológicos.

Independientemente de si creemos que su postura política sea correcta o no, ella fue leal a sus ideas y eso es respetable y admirable, sobre todo en el contexto de una Asamblea en la que la ideología no tiene ningún peso al momento de tomar decisiones.

Principios ideológicos

Los votos en la Asamblea no responden a principios ideológicos, sean estos de derecha o de izquierda. Así pues, vemos como en varias de las votaciones se espera hasta el último momento y no se puede tener certeza, y menos pronosticar resultados, pues todo depende de las negociaciones internas y de los intereses particulares del momento.

La izquierda votando por leyes a favor de los intereses de la derecha o los votos de los partidos de derecha apoyando la agenda de partidos que se dicen de izquierda es el pan de todos los días en la casa de los “padres de la patria”. Estos legisladores, que apenas llegan a sus curules pierden su identidad política, se olvidan quienes son, a qué partido pertenecen, que agenda prometieron a sus votantes y se ponen a disposición del mejor postor. Esto por supuesto con las honrosas excepciones de siempre.

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Ahora el lector se preguntará, cómo puede ser que un asambleísta de derecha tenga una suplente de izquierda. Bueno eso es el resultado del chaulafán partidista electoral (con respeto al chaulafán) que, cuando se trata de ganar elecciones, no contempla ningún límite al momento de mezclarse con el enemigo político más acérrimo si eso garantiza el triunfo en las urnas. Un ejemplo palpable de esto, lo vemos en las elecciones para la alcaldía de Quito, donde un partido histórico de izquierda ha decidió “elegir” a un candidato firmante de la carta de Madrid es decir de los sectores de la derecha más dura en Iberoamérica.

Bien harían los asambleístas, los candidatos a las siguientes elecciones y los políticos en general, sean estos de derecha o de izquierda en seguir en el ejemplo de la joven y coherente asambleísta mencionada. Si así fuese, nuestra política sería diferente, sabríamos que esperar de nuestros representantes y de algún modo podríamos recuperar la confianza en ellos, que, por ahora, es inexistente.

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