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Voto voluntario: más obligatorio que nunca

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Tenemos la libertad de elegir y ser elegidos, por lo tanto, deberíamos tener la misma libertad para participar o no en un proceso electoral. 12 de los 23 países del continente cuentan con voto obligatorio. Un análisis.

Foto: Gianna Benalcázar – CCQ

Las elecciones presidenciales y legislativas del 2021 marcarán el futuro cercano del país. Y esta contienda electoral, al igual que las elecciones seccionales de marzo del 2019, se verán repletas de candidatos. Esto ocasionará un proceso electoral confuso, el cual abre un debate real y responsable sobre una reforma necesaria al sistema electoral y determinar si es necesario mantener la obligatoriedad del voto.

Actualmente, el padrón electoral se encuentra en proceso de depuración, debido a que se creó un registro pasivo que cuenta con 607 417 ecuatorianos que no han votado en las últimas cuatro elecciones, y de no presentar una intención de voto al Consejo Nacional Electoral, serán eliminados del padrón definitivo. Esto genera la disminución de padrón electoral luego de más de 10 años de una tendencia al alza, teniendo un aproximado de 13,12 millones de ecuatorianos que estarían habilitados para votar.

La Constitución del Ecuador y la Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas, conocida como Código de la Democracia, establecen que el voto será facultativo, es decir, no están obligadas a votar: personas entre 16 y 18 años, personas mayores de 65 años, ecuatorianas y ecuatorianos que habitan en el exterior, los integrantes de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, y las personas con discapacidad. Todos los demás, están obligados a votar.

El debate parte desde la defensa al voto voluntario, entendiendo a la democracia como el poder del pueblo respaldada bajo los derechos, obligaciones y libertades de cada ciudadano. Es así como tenemos la libertad de elegir y ser elegidos, por lo tanto, deberíamos tener la misma libertad para participar o no en un proceso electoral. De esta manera, podemos considerar primero si el voto es un derecho o una obligación, la Constitución nos dice que ambas y aquí nace nuevamente la pregunta, ¿debe mantenerse el voto obligatorio en el Ecuador?

La defensa del voto obligatorio se basa en la necesidad de participación de los ciudadanos en procesos electorales, para que las autoridades que alcancen un cargo de elección popular tengan mayor representatividad y legitimidad. De esta manera, el voto se convierte en una obligación cívica para una construcción y defensa de los principios que sustenta la democracia. Esto no necesariamente se cumple, los resultados de las elecciones seccionales del 2019 reflejaron que, pese a contar con participación de la ciudadanía, los ganadores poseían un mínimo porcentaje del total de los votos, por lo tanto, la representatividad no se cumple.

De igual manera, el voto obligatorio es un bastión para los candidatos y discursos populistas, debido a que este voto no es de calidad, no se basa en un análisis serio de las propuestas y responde más a una obligación que al derecho cívico y motivado que debería ser una decisión tan importante como la de escoger un mandatario.

La duda por resolver es ¿si disminuye la participación, la calidad de los elegidos podría mejorar? Entendiéndose por calidad a experiencia y preparación que avalen su accionar en cargos de elección popular, remplazando a aquellos que más bien llegaron a dichos cargos por ser “personajes reconocidos”. En este caso, la voluntariedad del voto genera mayor competencia electoral, ya que no hay una masa obligada a votar por el mal menor o el más conocido, sino ciudadanos libres, que deben ser convencidos por los candidatos para votar por propuestas serias y fundamentadas, evitando el clientelismo, elevando el debate y, por ende, mejorando la calidad de los candidatos y de la política a nivel general.

En una comparativa en el continente, 12 de los 23 países cuentan con voto obligatorio entre ellos Ecuador, Argentina y Uruguay, mientras que, Estados Unidos, Chile y Canadá cuentan con voto voluntario. En cuanto a Europa, de los estados miembros de la Unión Europea, tan solo 3 de los 27 países cuenta con el voto obligatorio. Esto demuestra que las democracias más fuertes se encuentran sustentadas bajo la voluntariedad del voto y a diferencia de lo que se podría suponer, la participación de los ciudadanos en procesos electorales es similar al que presenta el Ecuador, es decir, el 80% a pesar de contar con voto voluntario.

Actualmente se discute en la Asamblea Nacional una propuesta sobre reformas constitucionales entre las cuales se encuentra el voto facultativo. Algo primordial para el crecimiento de la democracia ya que se debe entender al voto como un derecho y no como un deber, es decir que sea voluntario y no obligatorio. Entonces, el voto voluntario, ahora es mas obligatoria que nunca.

  • El autor es co-fundador de la Corporación Diálogos por la Democracia.
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