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La próxima reforma arancelaria representa un sacrificio fiscal de USD 180 millones anuales

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La reforma arancelaria entrará en vigencia en agosto. Los sectores agrícolas, industrial, de plástico, entre otros, se verán beneficiados en la importación de insumos, materias primas y bienes de capital. Conozca más.

De acuerdo a la Organización Mundial de Comercio (OMC), aumentar ingresos y/o proteger sectores de la economía son dos de las causales por las que un gobierno utiliza normalmente los llamados “aranceles”. Sin embargo, cuando éstos son aplicados sin un sustento técnico -normativo, encarecen no solamente productos sino también materias primas o bienes de capital afectando directamente al bolsillo del consumidor y a una cadena de valor.

Desde la creación de la OMC, el promedio de los aranceles en el mundo se ha reducido en casi el 50%, dado que los países miembros pueden negociar el arancel máximo que aplicarán a los diferentes tipos de productos que ingresen en su territorio y se comprometen a no superar esos niveles negociados, y en el mejor de los casos, pueden aplicar un arancel menor. No obstante, deben ofrecer el mismo nivel de derechos a todos los miembros de la OMC, para que, en consecuencia, el comercio fluya de manera estable, previsible y transparente.

Estos derechos de aduana (aranceles) aplicados a las importaciones de mercancías o servicios, proporcionan una ventaja a las mercancías producidas en un determinado país con respecto a las mercancías similares importadas. En el contexto de la OMC en el artículo II del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio GATT de 1994, se dispone que los Miembros de la OMC pueden establecer el nivel máximo de aranceles a las importaciones de otros países miembros, a los que denominan “derechos consolidados”, que varían en gran medida entre los países y regiones, entre los diferentes productos. Sin embargo, muchos aplican aranceles inferiores a los asumidos y se los conoce como derechos NMF (Nación Más Favorecida) aplicados.

En la última publicación conjunta de la OMC, el Centro de Comercio Internacional (ITC), y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), del 14 de julio de 2021 sobre los Perfiles Arancelarios del mundo, se detalla información exhaustiva sobre las medidas arancelarias y no arancelarias impuestas por más de 170 países y territorios aduaneros. Este documento, presenta en cuadros comparativos entre otras cosas, el promedio de los aranceles “consolidados” o de los aranceles máximos que cada economía puede aplicar a sus importaciones, el promedio de los aranceles que aplica en la práctica, y los aranceles como NMF.

A nivel de Sudamérica, Venezuela es la economía que, en la práctica, en promedio, aplica el mayor porcentaje de aranceles a los productos importados (13,8%), seguido de Argentina (13,5%), Brasil (13,4%) y Ecuador (12,3%). En tanto, Perú es el país con menor carga arancelaria (2,4%), cuya situación es similar a Colombia que aplica en promedio el 5,4% de derechos de aduana.

La próxima reforma arancelaria que entrará en vigencia el 1 de agosto de 2021, según ha manifestado el Ministerio de la Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca, representa un sacrificio fiscal de USD 180 millones anuales, beneficiando la importación de insumos, materias primas y bienes de capital de 81 sectores, entre ellos el agrícola, industrial, de plásticos y automotriz, entre otros.

En este escenario, si bien es cierto, la naturaleza global del denominado “arancel” es la de ser un instrumento regulador y recaudatorio (por considerarse un tributo), su aplicación de aquí en adelante, tiene que mantenerse impoluta ante cualquier nuevo intento de frenar las importaciones para maquillar y mantener numéricamente los datos de la balanza comercial en saldos positivos. La competitividad del país lo agradecerá.

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