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Las altas tarifas de los fletes de transporte marítimo benefician al Estado ecuatoriano

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El incremento de los fletes generan un efecto en la recaudación tributaria aduanera. Más de 24 000 empresas pagan el 8% de la recaudación total de tributos. Aquí las cifras.

En 2019, según datos proporcionados por el Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (Senae), el catastro de Operadores de Comercio Exterior en el país llegaba a los 27 000 usuarios registrados, generando un volumen de 600 000 transacciones por año; y del primer total, solamente 2 232 operadores, representan el 92% de la recaudación total de tributos. Eso evidencia que más de 24 000 operadores (empresas), pagan el restante 8% de la recaudación.

Las tarifas exorbitantes de los fletes de transporte marítimo internacional, por ser consideradas en la base imponible para el cálculo de los Tributos al Comercio Exterior, según lo establece la Decisión 571 de la Comunidad Andina así como el Código Orgánico de la Producción, Comercio e Inversiones (COPCI); han permitido también que el Estado ecuatoriano incremente la recaudación de impuestos provenientes de Aduana.

A modo de ejemplo: en una importación cuya base imponible para el cálculo de tributos sería de USD 17 650, considerando un valor de transacción de USD 15 000, el flete internacional USD 2 500 y finalmente USD 150 por concepto de seguro; el importador pagaría por Tributos al Comercio Exterior USD 8 147,24, aplicando tarifa del 30% de arancel AdValorem, el 0,5% correspondiente a la tasa del Fodinfa y la tarifa del 12% de IVA.

En el contexto actual, si remplazamos con USD 11 000 el costo del flete, el importador asumiría USD 3 923,60 adicionales en Tributos e Impuestos; esto, sin incluir en esta ecuación, a los productos que están gravados con el Impuesto por Consumos Especiales (ICE).

Entre enero y agosto del 2021, el SENAE recaudó más de USD 2018 millones por concepto de AdValorem, Fodinfa e IVA sumados; 36,88% más que en los ocho primeros meses de 2020, que fue un año atípico, pero un 8% menos que en el mismo período de 2019.

Si bien la recaudación del arancel AdValorem (como porcentaje aplicado sobre la base imponible) entre enero – agosto 2021 ascendió a USD 719,93 millones de dólares, aún sigue por debajo de los valores registrados en 2019; tomando en consideración que, desde ese año al tiempo actual, se han efectuado algunas reformas arancelarias, el país ha sufrido períodos de desaceleración económica y también se han firmado nuevos acuerdos comerciales que brindan aranceles reducidos o con tarifa 0%.

Sin embargo, un tributo que es útil como indicador del beneficio que el estado recibe por el incremento de los fletes, es la tasa de Fodinfa (Fondo de Desarrollo para la Infancia), cuyo valor fijo del 0,5% no es objeto de preferencias o reducciones, y refleja que, si la base imponible de su cálculo se incrementa, éste también lo hace.

Durante el período enero – agosto 2021 respecto del mismo periodo en 2020, la recaudación por esta tasa se incrementó en 33%, cerca del 8% comparado al mismo período de 2019, y 3.25% superior a lo recaudado en 2018. Por su parte, el IVA, al ser el último tributo que se calcula, y en cuya base imponible están incluidos los derechos arancelarios calculados y el valor del Fodinfa; también registra importantes incrementos, recibiendo USD 336 millones de dólares más que en los ocho primeros meses de 2020 y USD 11 millones más que el mismo período de 2019.

Si bien el impacto de la subida del costo de los fletes ya se comienza a sentir en los patrones de consumo previo a la época navideña, en algo podría aliviar la propuesta de eliminación del valor del flete de la base imponible para el cálculo de los tributos al comercio exterior en las importaciones; pero que, en definitiva, bajo cualquier escenario requerirá del trabajo y de la voluntad política para que el legislativo lo lleve a buen término.

A pesar de aquello, el sector exportador en cambio, no vislumbra un mejor panorama, pues sigue a expensas de conseguir el transporte para sus productos bajo las condiciones y valores que las compañías de transporte le impongan. Este es el momento para evitar, que una mala práctica que no se corrige (como es el incremento desmedido en los fletes) se convierta en la norma.

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