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Así es la afectación de malware en las empresas sudamericanas

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ROBO DE INFORMACION empresa

Las principales preocupaciones en materia de seguridad de las empresas latinoamericanas son los códigos maliciosos, denominados malware. Hay miles de nuevas variantes de malware por día.

Malware

Los nuevos paradigmas en la forma de interactuar, entre ellos el trabajo remoto adoptado por las organizaciones es tan solo una muestra de los cambios radicales que han acontecido en el mundo entero. Estos nuevos hábitos impuestos por la pandemia también modificaron considerablemente el trabajo de los responsables de las áreas de seguridad informática, donde fue necesario cambiar prioridades, identificar necesidades y establecer condiciones.

En muchos casos, las condiciones desfavorables para adoptar el trabajo remoto y plataformas en la nube jugaron en contra de los objetivos pre-pandemia de transformación digital, a lo que se sumaron los presupuestos ajustados debido a la baja en los ingresos y la aparición de nuevas leyes y reglamentos, como las legislaciones en torno al teletrabajo. 

En la edición 2021 del estudio “Security Report Latinoamérica” elaborado por el Laboratorio de Investigación de ESET Latinoamérica (referente mundial en seguridad informática), que se apoya en encuestas realizadas a cerca de 1000 ejecutivos y representantes de empresas en 17 países de Latinoamérica, incluye también información obtenida de los datos telemétricos de ESET, de los informes trimestrales de amenazas, y de otros análisis emprendidos por esta empresa durante la pandemia a nivel global y regional.

Como resultado de estas encuestas, destacan como las principales preocupaciones en materia de seguridad de las empresas latinoamericanas, los códigos maliciosos -denominados malware- con un importante 64%, seguido del robo de información (60%) y accesos indebidos a los sistemas (56%). Dada esta evidencia, en 2021 el malware reemplazó al acceso indebido a los sistemas como la principal causa de preocupación a nivel de ciberseguridad, debido en gran medida a la proliferación de estos códigos maliciosos que resultan cada vez más rentables para los atacantes; y dadas también las condiciones del teletrabajo, que en conjunto definen el ambiente de amenazas informáticas de los últimos 18 meses de confinamiento.

De acuerdo con la telemetría de ESET, en Sudamérica las empresas en Brasil (19%) fueron las más afectadas por el malware según el total de las detecciones en Latinoamérica durante 2020, seguidas por las de Argentina (13,3%), Colombia (10,6%), Perú (8,9%), y Ecuador en quinto lugar con 5,8% del total de empresas analizadas. Así mismo, Brasil, México, Chile y Argentina resultaron los países más afectados por más de una decena de familias de malware bancario que iniciaron sus actividades ilícitas en Latinoamérica y extendieron su propagación a Estados Unidos y Europa.

En cuanto a la cantidad, el informe indica que los laboratorios de ESET a nivel mundial reciben alrededor de 300 000 nuevas variantes de malware por día, lo que brinda una clara magnitud del problema y del dinamismo con el que se mueven los atacantes. En el caso de dispositivos móviles, se identifican en promedio 300 nuevas muestras de malware para Android cada mes.

Las amenazas informáticas crecen en cantidad, complejidad y diversidad, condiciones que con la pandemia incrementaron el riesgo de sufrir un incidente de seguridad debido al aumento de la superficie de ataque, una mayor dependencia de los recursos disponibles por la Internet y la transformación digital. Por ende, también aumentaron las preocupaciones. Por ello, la ciberseguridad se ha convertido en una de las consideraciones más importantes para cualquier negocio en la actualidad, donde la mayoría de las organizaciones permanecen en línea de algún modo y la tecnología es un elemento clave para operar.

Las consideraciones de seguridad informática que de forma cotidiana se realizaban, resultan más vigentes y necesarias que nunca, como son el mantener la seguridad y visibilidad en los equipos que se encuentran fuera de la red corporativa por el home office, actualizar los sistemas para mitigar las amenazas conocidas y emergentes, así como la concientización y educación de los colaboradores. La pandemia ha significado nuevos retos, oportunidades, y al mismo tiempo, nuevos riesgos.

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