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El diseñador quiteño Fernando Echeverría se mantiene vigente en Europa pese a la pandemia

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En Praga se empieza a instaurar la ‘nueva normalidad’. En el centro de la ciudad el ecuatoriano y diseñador de calzado, Fernando Echeverría, se enfrenta al reto de innovar y reinventar su trabajo sin dejar a un lado la esencia de sus diseños. 

Fotos: Cortesía Fernando Echeverría

La pandemia del nuevo coronavirus dio la vuelta al mundo. Todos los continentes, y más de 215 países luchan con él. Algunos, como Ecuador, tratan de controlar el contagio empleando toda clase de medidas, como el confinamiento y la paralización, para detener la rápida propagación del virus. Otros, como República Checa, con una población temerosa, está volviendo a la normalidad. 

Entre las calles de Praga, la Ciudad de las Cien Torres, se levanta un showroom: el SmetanaQ. Este es un lugar de encuentro y desarrollo de diseñadores, creativos y modistas. Allí el ecuatoriano Fernando Echeverría desarrolla su tienda física, donde su creación se muestra imponente y llamativa. Reabrió sus puertas el pasado lunes 11 de mayo, después del confinamiento vivido, igual que en Ecuador, desde mediados de marzo. 

Echeverría, quiteño de nacimiento, no sólo se destaca como un reconocido diseñador en Praga sino que, gracias a sus años de experiencia, se ha convertido en un visionario, creativo y sensible artista.  

Estudió diseño de productos en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador en Quito, sus ambiciones y el consejo de un amigo, lo llevó a Praga para continuar sus estudios con un Masterado en Footwear and Fashion Design en la Academia de Artes, Arquitectura y Diseño de la capital Checa. Desde entonces empezó su recorrido de aprendizaje, descubrimiento, arte y desarrollo constante. Decidió radicarse allí para dar vida a su propia marca, desde el 2014. 

Su obra es única, con colores vivos, y su diseño conceptual lleva en su esencia a la cultura andina y latinoamericana. Su trabajo se dirige especialmente al cuero, que en muchas ocasiones es de origen ecuatoriano traído desde Cotacachi. Sus diseños no siguen las tendencias actuales, ni responden a los cánones estéticos impuestos por las grandes cadenas de moda. Para él, su arte es libertad y la oportunidad de brindar a sus clientes la parte que deja de sí mismo en cada pieza. “Yo invito al cliente a vestir una obra de arte”, cuenta. Sus creaciones han sido parte de pasarelas reconocidas dentro de festivales de moda como la semana de la moda Checa; en semanas del Diseño en Praga, Eslovaquia, Eslovenia y Alemania; en el Mercedes Benz Fashion Week Central Europe en Budapest; y en la Bienal Iberoamericana de Diseño en 2017 donde fue finalista.

Desde hace dos semanas la vida empieza a volver a la nueva normalidad en el país Europeo. Las tiendas abren, las personas empiezan a retomar sus actividades cotidianas poco a poco. No obstante, las situaciones derivadas de las prevenciones para evitar el COVID-19, como el salto al comercio digital, cambió los paradigmas con respecto a la interacción social y la evolución de ciertas áreas. Esos son los retos que tiene que enfrentar Fernando Echeverría y cuenta a Criterios en este acercamiento. 

 ¿Qué impacto tuvo la cuarentena en su trabajo y en su vida personal? 

Desde un primer momento sabía que íbamos a tener que quedarnos en casa, lo olía. Así que me traje mi impresora 3D a mi departamento. Pensé que estos dos meses de oro, un tipo de vacaciones obligadas, donde la vida te dice, para. Por que hemos estado viviendo tan rápido que no hemos tenido un tiempo para detenernos. A pesar de tener un negocio pequeño, yo trabajaba al máximo y no tenía un tiempo para parar y dedicarme a hacer nuevas colecciones y a pensar qué nuevos productos puedo hacer. Así que creo que esto fue un regalo de la vida para replantearse nuevas cosas, para que después de esta época salgamos con más. En mi caso, me dediqué a trabajar en una nueva colección de sandalias para el verano que viene. Creo que todas las personas, especialmente los creativos, deberíamos aprovechar este tiempo para aprender algo nuevo, agradecer lo que la vida nos brinda hoy. 

¿Hay un cambio del Fernando de antes del confinamiento con el de hoy? 

Sí, definitivamente hay un cambio. Porque este tiempo me dio una introspección para meditar. Tomé este periodo para subir espiritualmente por un lado y mejorar corporalmente también. Creo que también es importante auto conocerse, y conocer a quienes están a nuestro alrededor. Inyectó además en mi valor para seguir adelante. No creo que es época para desilusionarse y botar la toalla. 

 ¿Cuáles serán sus principales medidas para superar la crisis de este tiempo? 
Creo que las personas de negocios pequeños debemos reinventarnos de alguna forma, leer un poco las necesidades actuales. Me dediqué a crear un porta mascarillas de cuero. Además, quiero enfocarme en mejorar la calidad, al mismo tiempo que trabajo en la optimización de recursos y materiales. En estos últimos se debe intentar obtenerlos localmente por las trabas en importaciones y, así, ayudar a la economía de cada país. Las empresas que se van a sostener son aquellas que sepan reinventarse. El comercio electrónico, es una buena opción. En mi caso mis productos se venden en tiendas virtuales como Molo7.cz y NJAL.com. Pero, sobre todo, después de este tiempo de cuarentena, es muy importante desarrollar en la gente la conciencia del comercio local, espero que se den cuenta el valor de las cosas hechas en el país, de forma artesanal y de una calidad manual única. Consumir cosas propias de cada nación es apoyar a su gente y contribuir a salir de la crisis. 

¿Qué opciones recomendaría para contrarrestar esta crisis en los negocios, en los emprendimientos? 

Rastrear tendencias de consumo. Seguir sus pensamientos para entenderlos y brindarles soluciones. En este tiempo de pandemia, trabajar en devolver a la gente la confianza y sentirse seguros a la vez, lo cual, en el poco tiempo que está abierto nuestro showroom, he descubierto que es todo un reto; es súper difícil porque, lamentablemente, estamos con la consigna de que, en el espacio público, todo está contaminado, y esto va afectar psicológicamente a las personas. Por eso debemos hacer que nuestro cliente no pierda la conexión con nosotros. En este confinamiento debemos mostrar a nuestros clientes que nos interesan, que seguimos aquí, pedirle sugerencias u opiniones, en fin escuchar a la gente. Darles un regalo, enviarles un ‘Know How’, algo que puede compartir gratuitamente. Algún detalle con un gran contenido. Yo por ejemplo les he compartido videos de cómo guardar sus zapatos y mantenerlos adecuadamente. Considero que nuestra única forma de sobrevivir es diferenciarnos, tener una firma personal. 

¿Qué condiciones ofrece su país para resguardar los negocios? 

Afortunadamente, la pandemia agarró a Republica Checa en un momento de estabilidad económica. Por eso el Estado creó algunas medidas para mostrar su apoyo. Para los trabajadores independientes como yo, el gobierno condonó durante 6 meses de seguro social y seguro de salud; también nos ayudo con un depositó de alrededor de USD 700 en dos ocasiones y nos abrieron la posibilidad de préstamos a menores intereses. 

¿Y qué cree ayuda a las sociedades a superar este confinamiento? 

Algunas personas que no son ni artistas, ni creativas, en estos tiempos de reducidos presupuestos han sugerido que al no ser ‘prioritario’, el arte debería detenerse. Sin embargo, para mí, lo que ha mantenido el espíritu de las personas y de la sociedad es el arte. Porque sin un artista, sin un creativo, o un diseñador, no habría ni Netflix, ni música, revistas, libros, ni contenido en redes. El arte nos rescata y eleva el espíritu de una persona. Si el espíritu decae, su ánimo y productividad baja y las demás cosas no se dan. Gracias al arte, al diseño, las sociedades pueden expresarse; porque nosotros diseñadores y artistas somos la voz de esta sociedad; que quizá no pueden todos realizar un video o crear una caricatura burlándose del poder y esa es nuestra labor; que con nuestro trabajo hacer ver al poder en otras formas, ridiculizarlo, abrirle los ojos a la gente. 

¿Qué cree que cambiará en la moda? 

Los objetos artísticos tienen su simbolismo. Tú te puedes dar cuenta como la vestimenta y el calzado han ido evolucionando siguiendo los acontecimientos de la sociedad. Hay zapatos que tuvieron que adaptarse a la Segunda Guerra Mundial para ser más resistentes, el color cambió para camuflarse… La moda de ahora va a ser cosas más protectoras, que te resguarden del exterior. Veremos este año las cosas maravillosas que los diseñadores están haciendo.  

¿Qué proyectos tiene para el futuro? 

En el futuro cercano quiero participar en exhibiciones de diseño, en la Semana del Diseño de Praga, tal vez en la Bienal de Diseño de Madrid. Pero en un mediano plazo, me gustaría entrar en el campo de la enseñanza de lo que yo sé. En este tiempo ofrecí clases gratuitas de español para mi comunidad de clientes y demás, y descubrí que me gusta mucho enseñar. Me gusta recibir opiniones de gente joven. Es decir, de gente más joven (risas). Me gustaría incorporar workshops tanto digitales como presenciales, me gustaría impartir conocimiento. Uno de mis sueños es crear un laboratorio de zapatos, que gente con ideas venga a mi taller y juntos demos vida a esas ideas. Abrirme más a la gente, porque a veces los artistas, estamos muy encerrados en nuestra cueva, sin contacto con la gente. Una de mis mayores inspiraciones para seguir trabajando es, desde lejos, hacer conocer al país con mi trabajo, nunca me he olvidado que soy ecuatoriano ni lo haré. 

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