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La pandemia y la pareja

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La convivencia en pandemia es una oportunidad para sanar los conflictos que existen en la pareja.

Foto: @ArthurHidden – Freepik

Todos tenemos incógnitas sin resolver sobre temas de pareja. Hemos idealizado tanto la idea de pareja, que a veces nos enamoramos más de la misma idea que del proyecto. Queremos a alguien que nos cuide, nos mime, nos proteja… una lista infinita de sensaciones y de pedidos.

Sin embargo, para estar disponibles a una relación de pareja necesitamos primero mirar nuestra infancia, sanar nuestras carencias afectivas y la relación con mamá y papá. Sólo así dejaremos de buscarlos en nuestras parejas.

En la realidad encontramos un simple ser humano. Muy distante de las imágenes que vimos en los cuentos de príncipes azules y princesas donde el vivieron felices por siempre. Cambia porque el ser humano trae su propia historia de creencias, carencias y expectativas sobre “lo que debe ser”.

Actualmente, con todo lo que vivimos en pandemia, se ha evidenciado todo aquello que en la pareja estaba difuminado, oculto, por el agitado ritmo del día a día.

De repente, nos vemos en la situación inesperada de compartir 24/7 absolutamente todo con nuestra pareja en casa, gestionando la logística de los hogares, con los niños, las mascotas, el teletrabajo, la limpieza, y los eternos pendientes de la vida diaria familiar.

Pero también todos aquellos pendientes de nuestra relación: los resentimientos y los conflictos no resueltos.

La cuarentena nos ofrece la oportunidad de hacernos cargo desde nuestro adulto, de aquellos pendientes no resueltos. Un “lo siento” auténtico tiene el poder de sanar las relaciones de pareja, con los hijos. “Lo siento por el dolor que te he causado”, “lo siento porque no supe como hacerlo diferente”. Con estas frases podemos ofrecer nuestra disponibilidad emocional, escuchar al otro, mirarlo a los ojos cuando hablamos, ofrecerle un abrazo, colaborar con las tareas de la casa, son los mejores regalos que podemos ofrecer en favor del otro.

Los tres pilares de una relación de pareja son: la sexualidad, la vida en común, el amor; aunque con el tiempo estos pilares pueden transformarse.

Hay muchas formas de tener una pareja, pueden ser relaciones donde se vive juntos, o se comparten momentos y cada uno mantiene su propio espacio. Lo que para la pareja funcione y se sienta bien es el mejor indicador.

Cada pareja tiene su forma de relacionarse. Por esto lo que para la pareja funcione en beneficio de ambas partes es perfecto para ‘esa’ pareja. Por ello, se debe intentar el cambio dentro de la realidad de cada una para lograr un equilibrio entre dar y recibir, ya que sin el equilibrio corremos el riesgo de convertirnos en madre o padre de nuestra pareja y esto, definitivamente, amenaza la relación.Al momento de unirnos no somos tan libres como pensamos. No es solo María que elige a Juan, sino que son dos sistemas familiares que los unen al servicio de mejorar, sanar y crecer.

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