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Carbohidratos, una mirada diferente

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No todos los carbohidratos trabajan de la misma manera en el cuerpo. Algunos provocan una subida rápida de azúcar en la sangre, mientras que otros trabajan más lentamente, dejando el nivel de azúcar en sangre más uniforme.

Foto: @azerbajai – Freepik

Todos los azucares, almidones y fibra son carbohidratos. Independientemente de si la fuente de alimento es un cubo de azúcar o un bowl de avena con alto contenido de fibra todos los carbohidratos que consumimos se digieren en azúcares simples antes de que el cuerpo los absorba. La diferencia radica en la rapidez con la que son absorbidos.

 No todos los carbohidratos trabajan de la misma manera en el cuerpo. Algunos provocan una subida rápida de azúcar en la sangre, mientras que otros trabajan más lentamente, dejando el nivel de azúcar en sangre más uniforme. El índice glIcémico (IG) es una medida de la rapidez con la que un alimento puede elevar su nivel de azúcar (glucosa) en la sangre, a escala del IG va de 0 a 100. La glucosa pura tiene el IG más alto y se le asigna un valor de 100.

El pan blanco tienen un índice glicémico de 85 y si bien el limite de la escala es el 100 que corresponde a la glucosa, encontramos productos como el jarabe de maíz que se utiliza ampliamente en la elaboración de productos procesados con un índice glicémico de 115.  La avena tiene uno medio de 40 y los vegetales como espinacas, brócoli o pepinillo tienen un índice glicémico bajo de 15.

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En cuanto a salud, algunos carbohidratos son mejores para ti que otros porque algunos ofrecen mas nutrientes que otros y a pesar de la creencia popular los carbohidratos no engordan por si mismos. El exceso de calorías engorda.

El azúcar ayuda a alimentar nuestras células. Ayuda a almacenar energía para más tarde. Las plantas convierten la luz solar en azúcar. Convertimos el azúcar en combustible. Y algunas proteínas necesitan unirse a una molécula de azúcar para cumplir con sus funciones vitales en el cuerpo.  Aquí van dos ejemplos:

Los glóbulos blancos ruedan a lo largo de los vasos sanguíneos, buscando posibles invasores. La forma en que se unen a los vasos sanguíneos es a través de las glucoproteínas llamadas lectinas. Sin estos, nuestro sistema inmunitario sería bastante débil, ya que nuestros glóbulos blancos no podrían viajar por el cuerpo.

Muchos órganos de tu cuerpo necesitan secretar moco para funcionar correctamente. Las células que recubren estas cavidades corporales secretan, o envían, glucoproteínas. Los azúcares mezclados con agua en su cuerpo crean una mucosidad suave. En el estómago, este moco ayuda a proteger el revestimiento del estómago de los ácidos fuertes necesarios para digerir los alimentos. En los pulmones, el moco ayuda a atrapar las bacterias, manteniendo sus pulmones limpios y saludables.

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Aquí radica la importancia de los carbohidratos. Si bien las grasas y proteínas mediante distintos procesos pueden convertirse en glucosa es lógico que el cuerpo en su sabiduría tome la vía directa, cada macronutriente cumple con funciones vitales en el cuerpo. La satanización que se le ha hecho a los carbohidratos en esta época me recuerda a la satanización que le hicieron a las grasas hace 50 años. Resulta que si hay grasas saludables. El secreto, esta en el equilibrio.

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